Las céntricas calles mirobrigenses se llenaron de público donde pudo deleitarse con el trabajo de campo con caballos y el baile y música tradicional de la Tierra Charra
Las calles de Ciudad Rodrigo vivieron este Sábado de Gloria una transformación tan sonora como simbólica: al recogimiento propio de las procesiones sucedió con naturalidad, el eco festivo de gaitas y tamboriles, el ritmo firme de las herraduras de caballos y el bullicio de un público entregado. La XLV edición de la Fiesta de La Charrada, declarada de Interés Turístico Regional, abrió así su programación en una mañana calurosa que conjugó con acierto la tradición ecuestre y el folclore charro.
Desde primeras horas, la ciudad del Águeda comenzó a latir al compás de la música tradicional. Un pasacalles de tamborileros y dulzaineros recorrió los distintos barrios, anunciando una jornada que pronto concentraría a vecinos y visitantes en el casco histórico. Las calles mirobrigenses, colmadas de público, ofrecían la imagen de una celebración que se resiste al olvido y que encuentra en cada edición una renovada vitalidad.
El foso de la Puerta del Sol acogió, a mediodía, uno de los momentos más esperados: la exhibición de doma vaquera charra salmantina. Lejos de ser un mero espectáculo, la demostración se reveló como una expresión depurada de un saber ancestral, en el que caballo y jinete dialogan con precisión y elegancia. El folclorista y experto ecuestre José Ramón Cid fue desgranando para el público las claves de esta disciplina, aportando contexto y profundidad a cada movimiento, a cada giro medido.
La jornada continuó con un nuevo desfile en el que charros ataviados con sus trajes tradicionales, músicos y caballistas avanzaron hacia la Plaza Mayor, corazón simbólico de la celebración. Allí, el festival de baile tradicional reunió a los grupos locales El Botón Charro de Miróbriga y Aires Charros. Este último, integrado por una joven formación, ofreció una imagen especialmente reveladora: la de una tradición que no solo se conserva, sino que se proyecta hacia el futuro.
La gingantesca Charra de la carroza de Carnaval de San Andrés del año 25 preside ante la monumental fachacada del consistorio local como símbolo de la fiesta comprada recientemente por el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo a la asociación vecinal por 1.000 euros más 500 euros de montaje y desmontaje para este evento.
La programación de tarde ampliará el horizonte de la fiesta con la participación de agrupaciones procedentes de diversas comarcas salmantinas —La Huebra, la Sierra de Francia, la Ramajería, Las Arribes, Tierra de Alba, La Armuña o El Rebollar—, así como de regiones invitadas como Huelva. La diversidad geográfica se traducirá también en una riqueza instrumental que irá desde la gaita y el tamboril hasta la dulzaina y el redoblante, con un protagonismo singular para el pandero cuadrado de Peñaparda, reliquia sonora de un tiempo que aún pervive.
Uno de los instantes de mayor carga emotiva llegará con la entrega del Premio Encina Charra, que en esta edición reconoce la trayectoria de Nino Rodríguez, natural de Sancti-Spíritus. Su figura encarna una doble vertiente de la tradición musical salmantina: la festiva, ligada al carnaval a través de la Murga de la Rondalla de las Tres Columnas, y la más estrictamente folclórica, desarrollada en el grupo Baleo.
La Charrada, en su cuadragésima quinta edición, confirma así su condición de celebración viva: un espacio donde la memoria se hace presente en cada nota, en cada paso de baile, en cada gesto aprendido y transmitido. En tiempos de aceleración y olvido, la fiesta se erige, una vez más, como un acto de continuidad.
La organización ha estructurado la jornada con el siguiente horario oficial para todas las exhibiciones y actuaciones en la ciudad: