Una decena de coches recorrieron diversos municipios como Mieza, Aldeadávila, Masueco y Saucelle, combinando la pasión por el motor con la promoción turística de la zona. Los participantes disfrutaron de los miradores, la gastronomía local y una incursión en Portugal
La comarca de Las Arribes del Duero ha acogido este fin de semana una ruta de Seat 600, un evento que ha reunido a una decena de vehículos con sus respectivos conductores y acompañantes. El municipio salmantino de Vilvestre ha ejercido como punto de encuentro principal de esta reunión de aficionados a los clásicos, celebrada los días 13, 14 y 15 de marzo.
Uno de los momentos más destacados de la concentración tuvo lugar el sábado, cuando los ruteros fueron recibidos oficialmente en el Ayuntamiento por el alcalde de Vilvestre, Juan Ángel Gorjón. De este modo, el Consistorio muestra una vez más su implicación en la difusión y promoción de los recursos turísticos del municipio, poniendo en valor sus paseos en barco por el río Duero, su paisaje, así como la amplia oferta de alojamientos y establecimientos de restauración locales.
El programa de actividades comenzó el viernes con la salida de los participantes desde Reinosa y paradas de repostaje en Simancas y Vitigudino antes de su llegada a Vilvestre. Tras una primera comida en el restaurante El Rollo, los asistentes subieron con sus vehículos al alto del pueblo para disfrutar de las vistas de 360 grados hacia La Barca y Portugal. En este entorno visitaron la ermita de la Virgen del Castillo, la fortaleza, el palomar, la Cama de diablo y el taller neolítico. La jornada se completó con una ruta de nueve kilómetros hasta Mieza para contemplar el paisaje desde los miradores del Colagón del tío Paco y La Code, finalizando con una cena en La Judería.
Durante la mañana del sábado, la expedición se desplazó hasta Aldeadávila de la Ribera para visitar el mirador del Fraile y la presa, un trayecto de 22 kilómetros desde Vilvestre que requirió un pequeño tramo a pie. Tras la recepción institucional y las fotografías de grupo en el frontón y el propio Ayuntamiento, el colectivo regresó a comer. Por la tarde, los vehículos pondrían rumbo a Masueco para conocer el Pozo de los Humos, cerrando el día con una nueva cena de convivencia.
La ruta concluirá mañana domingo con una incursión en territorio luso. Los conductores descenderán por el puerto de Saucelle y realizarán una parada en el mirador del Picón del Moro, desde donde divisaron la presa, el río Duero y Portugal al fondo. Posteriormente, atravesarán la frontera para tomar un café en la localidad de Freixo de Espada à Cinta. Tras una última comida de despedida en El Rollo, los participantes iniciarán el regreso a sus poblaciones de origen.