Lunes, 28 de mayo de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Un francés con final feliz

Crónica de Jesús Cid de la Gran Final del Bolsín Taurino celebrada en la tarde del domingo con la plaza de tientas del Hotel Conde Rodrigo II llena a rebosar

El francés Raphael Laurent en la Gran Final | Fotos Adrián Martín

Cuando en el 2015 el Bolsín Taurino decidió celebrar la final con machos en vez de hembras, fue un salto de calidad que marcaba distancias con el resto de bolsines que a imitación surgieron por casi toda España. Si a eso añadimos que en esta ocasión el tentadero ha sido un concurso de ganaderías donde el público, colaborador con tres euros por la causa, decidía quien era el novillete más bravo, el asunto ha tomado un cariz aún más popular y participativo.

La lástima es que una ciudad como la nuestra no cuente con un recinto multiusos aprovechable para cualquier festejo popular léase conciertos, feria de teatro y por supuesto también taurino, para que el acontecimiento cobre una mayor dimensión. Gran sorpresa y satisfacción observar las gradas repletas de un público fiel, que no hizo buena la leyenda urbana de que aquí “si hay que pagar la gente no va”.

Antiguamente, antes del 1928, que es cuando se inventó el peto para los caballos de picar, se medía la bravura de los toros por los tumbos propiciados a los jamelgos. A más caballos destripados mayor gloria para el ganadero. Hoy sucedió que los dos primeros novillos derribaron estrepitosamente a un caballo dormido en exceso y que pudo condicionar, para mal, el devenir de la tarde.

Por orden de lidia el de Hermanos Asensio (Jandilla) un colorado gordo y serio, resultó tan  flojito como noble y sosón pero que sin embargo, y por ello, pudo ser toreado a placer. Manolo Gimeno se trajo también un colorado fuerte y ofensivo que metió miedo de salida y que después no acabó de entregarse por abajo con la carita a media altura. En tercer lugar saltó a la coqueta plaza del Conde Rodrigo un horroroso novillo que más parecía un búfalo y que por presencia no debió jamás de ser embarcado por Ramón Rodríguez (Espioja) a un evento de este nivel para ser visto por 1200 personas.

Nada más pisar el ruedo el cuarto de Lorenzo Rodriguez, encaste Jandilla, levantó un oooh de exclamación por su bella presencia que fue el anuncio de lo que vendría después. Un eral para hacer una ganadería por su galope pronto y decidido hacia el caballo y por lo bravo, de verdad, en la muleta. Un novillo que embistió incansable con codicia y humillado y que fue a la postre el mas bravo y completo del encierro. Se esperaba con expectación el novillo de Joseto, encaste Santa Coloma, y no defraudó. No acabó de emplease bajo la vara del picador pero después en la muleta embistió como un látigo, con importancia y transmisión, exigencia también. Cerró el acto un eral berrendo y lucero de Valrubio, encaste Vegavillar, que en las primeras tandas de muleta acudió a los cites humillado y profundo pero que terminó parado. El lidiado en cuarto lugar de la ganadería de Lorenzo Rodríguez de Espioja; triunfador del concurso.

Miguel Polope (Valencia) torea bien, con clase, pulcro y aseado en exceso que parece tener el objetivo de no manchar el traje. Por eso no acaba de llegar a la gente. El toledano Jorge Rodríguez ve novillo por todos lados merced a su buen oficio y mejor colocación, además posee un concepto arrebatado y armonioso del toreo que le confirma como un valor seguro para torear en el carnaval.

Fue creciendo poco a poco tentadero a tentadero el vallisoletano Juan Pérez Maciel y al final, hoy y ayer, ha sido uno de los destacados por su toreo puro sin concesiones a la galería, con las ideas claras, y la determinación de poder con los animales. Debe torear también en el carnaval. No fue el día de un desdibujado y desconfiado Álvaro Passalaqua(Málaga) que por concepto y cualidades esperábamos algo más.

Muy mala suerte tuvieron el pacense Alberto Rivero Fenoll y el de Peñaranda Rubén Blázquez con el horrible que les tocó en suerte y que claro, no embistió. No les pudimos ver mereciéndose ser repetidos con otro novillo. Una pena.

De Madrid un torero a tener muy en cuenta se llama Luis Marcos del Rincón que favorecido por su espectacular estatura, basa el toreo en la economía de movimientos donde las piernas apenas se mueven, donde el brazo y la muñeca mandan. Otro que vamos a ver en la plaza rectangular en carnaval. Pablo Sánchez Jaramillo(Salamanca) es garra, entrega y querer lo que le facilita llegar rápido a los espectadores. Chico para seguir pero al que, sinceramente, le daría otra oportunidad el año que viene. 

De la prolífica escuela de Badajoz a Sebastián Caricol le ha pesado muy mucho el estar tan poco toreado. Pese a que ha sido uno de los chicos con un concepto más personal y distinguido en otros tentaderos, no se acopló con el bravo y exigente novillo de Joseto. Otra pena. Paradojas del sorteo en último lugar compitió el que va a terminar en primer lugar, es decir en triunfador, y ya me extrañaría mucho que no fuera así. Se trata del francés Raphael Laurent más conocido como “El Rafi”, y que puso a todos de acuerdo con su toreo elegante, majestuoso en algunos momentos, que atesora un gusto exquisito y una clarividencia al alcance de pocos en estas edades. Está en un escalón superior, e igual que el cuarto novillo de la tarde; fueron los dos triunfadores.

Termina el Bolsín Taurino 2018 en el que nivel de los aspirantes se puede calificar de medio alto y junto con el buen juego de la mayoría de las vacas y novillos, cedidos generosamente por los ganaderos, han deparado un entretenido espectáculo.

Bastó un solo movimiento de deserción voluntario dentro de las filas de la “familia bolsinista” para que esta edición haya sido más amable, menos dura, menos rara. Tomando la frase que le hizo tan popular, el chaval remató y se fue. Y no digo más.

Jesús Cid