Lunes, 1 de mayo de 2017

El nombre

El mago no se ve a si mismo como un suceso local que sueña con un mundo más grande. El mago es un mundo que sueña con sucesos locales. No hay fronteras que lo limiten, por contra, vosotros,  los mortales,  no podríais vivir sin fronteras.

“Mago Al”

El mago Al desapareció durante un tiempo. Las clases se desarrollaban con normalidad a cargo de Kay,  pero pronto empezaron  a cundir el desánimo y la preocupación por saber si algo terrible podría  haberle  sucedido.

Un buen día, reapareció y se dirigió a su cabaña. Dichoso de ver a su maestro y de comprobar que se encontraba bien,  Kay preparó junto con los alumnos un gran banquete en su  honor y se acercó a la   choza del mago para invitarle, pero Al se mostró perplejo y miró a su pupilo como si  nunca lo hubiera visto antes.

—Tal vez podría asistir, si eres la persona que creo que eres,  dijo Al. —Pero,  dime la verdad ¿quién eres? —Kay quedó  desconcertado, pero antes de que pudiera contestar,  le despidió y le dijo: Espérame en el comedor, voy enseguida.

Nada más llegar,  se dirigió a los alumnos y dijo en voz alta señalando a Kay con la mano: Le doy esta bolsa de oro a quien me diga quién es esta persona. E inmediatamente apareció en su mano una gran bolsa llena de oro en polvo.

Aturdidos, los discípulos no sabían que responder pero enseguida,  aquello se convirtió en un juego y empezaron las respuestas. El primero en hablar dijo: maestro,  todos sabemos qué es Kay. El mago sacudió la cabeza y expulso al joven de la sala.

— ¿Ninguno de vosotros sabe quién es él? , repitió el mago.

Es el encargado,  dijo otro y también fue expulsado. Continuaron con todo tipo de respuestas; es mi amigo,  dijo alguien, otro, aún más ingenios,  dijo: es el hijo de Adán y así hasta que todos fueron expulsados y solo quedaron en el comedor Kay y el mago.

—Maestro, dijo Kay, nos habéis puesto a todos en una situación embarazosa,  pero yo  si se quién soy. Soy vuestro viejo amigo y discípulo. Tras esperar unos segundos , Al desechó también esta respuesta y a Kay no le quedó otra alternativa que salir también.

Sin embargo, movido por la curiosidad, se dirigió hacia la puerta que había quedado entreabierta y vio con asombro, como el mago iba hacia una ventana y lanzaba el oro al aire.

—¿Porqué habéis hecho eso?, gritó sin poder reprimirse.

El mago alzó la vista. —Tuve que hacerlo, replicó. —El viento me dijo quién eres.

—¿El viento? Exclamó Kay, pero si no dijo nada.

— Precisamente, sentenció el maestro y mandó entrar de nuevo a los alumnos.

—Los magos, explicó Al,  preferimos no tener nombre y  no estar demasiado tiempo en el mismo sitio porque podríamos llegar a acostumbrarnos demasiado a vosotros, los mortales. Quien quiera que me llame por mi nombr,  es un extraño y el hecho de que reconozcáis mi rostro no significa que me conozcáis, sentenció.

—Nosotros, prosiguió el mago,  a diferencia de vosotros, los mortales, somos ciudadanos del Cosmos y por tanto el sitio exacto donde nos encontremos y el nombre que vosotros nos deis,  es irrelevante.

—Para vosotros,  por el contrario, vuestro nombre es vuestra primera limitación. Es útil, se apresuró a decir Al ante el run run de protesta del grupo. Os permite saber cuál es el certificado de nacimiento que os pertenece,  pero pronto pasa a convertirse en una limitación.

—Es un rótulo, define un lugar y una hora de nacimiento en una determinada familia.

—Al cabo de unos años,  continuó,  define que vayáis a una determinada escuela y que aprendáis una determinada profesión. Cuando llegáis más o menos a los treinta años vuestra identidad está encerrada en un cajón de palabras cuyas paredes podían estar hechas de lo siguientes rótulos

         Abogado, médico,  carpintero,  etc.,  educado en… padre de X hijos y con una hipoteca.

—Aunque es probable que esos hechos sean exactos, son engañosos pues esas limitaciones parecen perteneceros a vosotros cuando en realidad,  se refieren únicamente a vuestro cuerpo.

—Y como ya os he dicho en múltiples ocasiones, concluyó el mago Al, sois mucho más que un cuerpo, pero de esto hablaremos el próximo día.

 

Foto: wikipedia