Jueves, 14 de diciembre de 2017
Las Arribes al día

El bajo Tormes aumenta su caudal aguas abajo de la presa de Almendra

VILLARINO DE LOS AIRES | Pasa de los 0,4 m3/s de los últimos 40 años,  a entre 1,35 y 2,6 m3/s dependiendo del mes del año

Momento en el que la vávula comenzaba a abrir para aportar más agua al Tormes / PROF. DEL METAL ESPAÑA

Después de más de 40 años ‘capado’, los últimos 17 kilómetros del Tormes ven aumentado su caudal aguas abajo de la presa de Almendra, “no en la medida que debería”, como señalan desde la Asociación Bajo-Tormes, “pero por algo se empieza”.

Este colectivo, que lleva luchando desde el 2009 por la recuperación hidrológica y medioambiental de este último tramo del Tormes antes de su desembocadura en el Duero, se felicita porque cuatro décadas después de la construcción  de la presa de Almendra su caudal pase de los 0,4 m3/s de este periodo a entre 1,35 y 2,6 m3/s dependiendo del mes del año, un aumento notable del caudal “pero insuficiente para recuperar el río”, sostienen.

Con cuatro meses de retraso conforme las previsiones al comienzo de la obra en julio de 2015, el pasado jueves la empresa Ibedrola procedía a la apertura de la válvula instalada en la bóveda de la presa para dotar a este tramo del Tormes de mayor caudal, cumpliendo así lo redactado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) en el Plan Hidrológico de cuenca (PHD).

Tras este gran paso para la recuperación del río, la Asociación Bajo-Tormes trabaja junto al Ayuntamiento de Villarino, el Parque Natural Arribes y la CHD para restaurar una de las zonas más afectadas por la ausencia de caudal y la inundación por la recula del embalse de Aldeadávila y la ampliación de la central hidroeléctrica de Bemposta.

El objetivo de la Asociación Bajo-Tormes será recuperar el interés que hasta hace unos años despertó para pescadores y aficionados a la naturaleza el paraje de Ambasaguas, lugar en el que el Tormes entrega sus aguas al Duero. Para ello, ha presentado ante el Ayuntamiento de Villarino un proyecto de actuaciones que han sido solicitadas a la CHD y a la Dirección del Parque Natural Arribes para su ejecución.

En este sentido, desde Bajo-Tormes destacan la disposición de ambas instituciones, aunque la califican de “insuficiente”. Entre las más destacadas se encuentra la demolición parcial de las dos pesqueras que se sitúan en ese tramo, ambas muy deterioradas y que ralentizan la velocidad del agua, lo que motiva una mayor sedimentación y depósito de detritos y masa forestal muerta, perjudicando notablemente al lecho del río e imposibilitando que especies potódromas como barbos y bogas elijan esta zona como lugar de freza o desove.

Pero las reivindicaciones  de la Asociación Bajo-Tormes no acabarán aquí. Sus objetivos a largo plazo están en la ampliación del nuevo caudal a los niveles que recogía el acuerdo de concesión de aprovechamiento del río de 1926, así como a la recuperación hidrológica y medioambiental de los 17 kilómetros de río, “para hacer de este tramo un lugar con el suficiente interés para la sociedad que garantice su conservación”, porque en opinión de este colectivo “la conservación de un espacio natural pasa porque este tenga el interés suficiente para las personas”.