Martes, 12 de diciembre de 2017

Multitudinaria procesión del Santo Entierro en Cantalpino

Viernes Santo para el encuentro de los cantalpineses, que mantienen viva la religiosidad popular y las tradiciones alrededor de la Pasión   
Concurrida manifestación de religiosidad popular de Viernes Santo | Fotos: Elena Sánchez

De nuevo, el ciclo festivo hace que el Viernes Santo sea un día para el encuentro entre los cantalpineses, que saben mantener viva en el tiempo la religiosidad popular y las tradiciones alrededor de la Pasión. La templada y soleada tarde primaveral ayudó a que fuera multitudinaria la procesión del Santo Entierro por las calles del pueblo.

Turnos de carga

Tras los oficios del Triduo Pascual correspondientes a esta jornada, los vecinos de Cantalpino llevaron en andas los banzos de los grupos escultóricos de Semana Santa. Siempre acaban superándose las reticencias iniciales para asumir la responsabilidad de llevar los pasos. Una vez en camino, los turnos se van sucediendo para cargar las sagradas imágenes, custodiadas silenciosamente todo el año en la iglesia parroquial de San Pedro.

Es admirable la devoción de los cantalpineses hacia los cinco pasos de siempre alrededor las del Huerto de los Olivos, el Sepulcro, María con su Hijo, el Crucificado o el penitente que, como es tradicional, abrió el desfile procesional con la cruz a cuestas y que discurrió, amenizado musicalmente por el grupo local  Los Tocacharros, por la calle La Iglesia, plaza España, La Cilla, Bolos, plazuela de Sor Eusebia, Eriales y Vallesa de regreso al templo.

Subasta de banzos  

Y al término de la procesión,  la habitual subasta de los banzos, que acaban en manos de los que hicieron una promesa, como un gesto de acción de gracias o simplemente para preservar las tradiciones locales. En otro tiempo Sepulcro y Virgen formaban parte de las pujas; actualmente solo el de la ‘Madre’. Según el párroco, lo recaudado se destinará a las obras de rehabilitación de la techumbre de la iglesia, deteriorada por las goteras tras las lluvias del invierno.

Ya en el plano ya más popular, las familias o los establecimientos hosteleros todavía mantienen la elaboración artesanal  del sabroso potaje o las torrijas, todo ello regado por la limonada casera de estas fiestas. Un tiempo el de Semana Santa abierto también al recuerdo y la memoria.

Elena Sánchez