La asociación salmantina ofrece una cobertura integral a las personas afectadas por trastornos psíquicos y a sus familias a través de una cartera de servicios especializada. El colectivo, que opera en la provincia desde hace más de tres décadas, centra sus esfuerzos actuales en la prevención infanto-juvenil y en la expansión de recursos habitacionales fuera de la capital.
El camino de la recuperación en salud mental no se recorre en soledad. En la provincia, la Asociación Salud Mental Salamanca lleva desde 1992 tendiendo puentes para que las personas afectadas y sus familias encuentren un espacio de seguridad, autonomía y dignidad en su día a día.
Lo que comenzó como un pequeño grupo de familiares bajo las siglas de AFEMC (Asociación de Familiares de Enfermos Mentales Crónicos) se ha convertido hoy en una sólida estructura de apoyo. Con delegaciones en Guijuelo y Ciudad Rodrigo, la entidad cuenta con un equipo de 45 profesionales que atiende a más de 400 personas al año.
A través de recursos como el centro de día, el servicio de asistencia personal y una red de 12 viviendas supervisadas, la entidad ofrece respuestas individuales. Es en este entorno de apoyo constante donde los proyectos vitales de los usuarios encuentran un nuevo rumbo y una verdadera razón para salir adelante.
El éxito de los programas de la entidad se debe a un modelo de atención que el gerente de la asociación, Roberto Martín, define como comunitario y centrado en la persona. La prioridad es ofrecer los apoyos necesarios para que cada usuario desarrolle su proyecto de vida independiente.
"La clave es que la enfermedad no se cronifique, porque todos podemos tener un problema de salud mental, pero la clave es que vivamos con ella y le adoptemos los recursos necesarios", explica el gerente de la asociación. El responsable insiste en que, al igual que una persona con movilidad reducida necesita una silla de ruedas, este colectivo requiere apoyos individualizados.

Uno de los pilares de este modelo son las viviendas supervisadas. La asociación gestiona pisos de alquiler normalizados en diferentes barrios de Salamanca, evitando crear guetos. Los usuarios conviven de forma independiente con una supervisión profesional de entre 16 y 20 horas semanales. A este recurso se suma la figura del asistente personal y la implantación del modelo internacional IPS para el empleo adaptado.
Para dar una respuesta integral a las necesidades de la provincia, la asociación cuenta con una cartera de servicios especializada que incluye los siguientes recursos:

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebró el pasado 10 de octubre, la asociación se marca nuevos desafíos. Uno de los más urgentes es la atención a los jóvenes, un ámbito donde ya han impartido 140 talleres en institutos de la provincia para favorecer la detección precoz.
El otro gran reto es la expansión de recursos en la provincia. Con delegaciones activas en Guijuelo y Ciudad Rodrigo, la entidad proyecta abrir la primera vivienda supervisada en el medio rural para evitar que las personas de los pueblos tengan que abandonar su entorno habitual para recibir atención.
"Nuestro reto es salir a la comunidad y asumir con normalidad que la salud mental es algo que tenemos a nuestro alrededor", concluye Roberto Martín, recordando que la puerta de la asociación siempre está abierta para escuchar, apoyar y acompañar a quien lo necesite.

FOTOS: Ángel Merino