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Miguel Ángel Sánchez, el peñarandino que llevó al Papa León XIV 45 años de sufrimiento: “No quiero compasión, sino que se conozca nuestra historia”
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Miguel Ángel Sánchez, el peñarandino que llevó al Papa León XIV 45 años de sufrimiento: “No quiero compasión, sino que se conozca nuestra historia”

Publicado 09/10/2026 15:38

Bracamonte al Día avanzaba este importante encuentro entre el peñarandino Miguel Ángel Sánchez Ávila, presidente de la Federación Nacional de Víctimas del Síndrome del Aceite Tóxico (FENVISAT) y el Santo Padre, el pasado 16 de septiembre

La historia de Miguel Ángel está marcada por el dolor desde su infancia. Tenía tan solo 11 años cuando enfermó por el Síndrome del Aceite Tóxico y permaneció ingresado durante meses junto a su madre. Ambos regresaron a casa después de que, según recuerda, los médicos les comunicaran que ya no podían hacer nada más por ellos.

Aquella misma noche, el 18 de octubre de 1981, su madre falleció. Él sobrevivió, pero su vida quedó condicionada por una enfermedad crónica y discapacitante que, durante 45 años, le ha obligado a convivir con limitaciones, tratamientos y dificultades. Una lucha que ha convertido su experiencia personal en una voz imprescindible para quienes continúan sufriendo las secuelas de aquella tragedia.

Una historia, la de su propia vida, que ha protagonizado su emotivo encuentro con el Papa León XIV, en el que el peñarandino entregó un dosier elaborado por FENVISAT que recoge la historia del síndrome, sus consecuencias sanitarias y sociales y la situación actual de las víctimas, incluyendo su propio testimonio. El mensaje trasladado al Santo Padre fue claro: “No somos solamente enfermos. Somos víctimas enfermas”. Una declaración que resume la reivindicación de un colectivo, presidido por Miguel Ángel, que reclama que se reconozca no solo su enfermedad, sino también todo lo que ha supuesto para sus vidas y sus familias. Porque la emergencia sanitaria terminó, pero sus consecuencias siguen presentes en personas que hoy afrontan discapacidades, dependencia y necesidades de atención especializada.

“No queremos que el paso del tiempo convierta la tragedia en olvido”, es otra de las reivindicaciones que acompañaron a Miguel Ángel hasta el Vaticano. Encabezando la delegación de FENVISAT quiso recordar también a quienes fallecieron durante estos años y a sus familias, que continúan soportando las consecuencias de aquella tragedia. La Federación defiende la necesidad de preservar la memoria de las víctimas y promover, cuando se cumplan 50 años de los hechos, un acto de reconocimiento. Además, reclama una atención sociosanitaria adaptada a la realidad actual del colectivo, más investigación, coordinación entre administraciones y medidas de apoyo para las personas dependientes y sus cuidadores. Una respuesta necesaria para quienes llevan más de cuatro décadas esperando que sus necesidades sean escuchadas.

El encuentro tuvo también un significado especial para Peñaranda y Salamanca. Miguel Ángel habló al Santo Padre de su ciudad y de las personas que han acompañado a las víctimas durante estos años. También le entregó un libro ofrecido por el párroco peñarandino Lauren Sevillano Arroyo, a quien FENVISAT agradece públicamente su sensibilidad y su papel en la consecución de esta cita. Para la Federación, la presencia de Peñaranda en el Vaticano representa también el compromiso de quienes, desde el ámbito local, contribuyen a mantener viva la memoria de una tragedia que no debe desaparecer de la conciencia colectiva.

Para Miguel Ángel, el encuentro con el Papa no supone el final de una lucha que comenzó cuando era apenas un niño, sino un nuevo impulso para seguir defendiendo los derechos de las víctimas. Sus palabras resumen cuatro décadas y media de sufrimiento, pero también de resistencia y compromiso: “Han sido 45 años de sufrimiento, pero también 45 años de lucha. No queremos compasión. Queremos que se conozca nuestra historia, que se reconozca lo que hemos vivido y que las víctimas puedan afrontar el futuro con dignidad”. Su testimonio recuerda que detrás de cada cifra hay personas, familias y vidas transformadas para siempre. Una realidad que el peñarandino quiso llevar hasta el Vaticano y que FENVISAT resume en un mensaje que sigue plenamente vigente: “Detrás de las cifras hay personas, familias y vidas que cambiaron para siempre. España no debe olvidar”.