, 27 de septiembre de 2026
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Julián Sánchez, veinte años de ilusión y dedicación para hacer realidad un sueño: la maqueta de la iglesia parroquial, un legado para Peñaranda
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PRESENTACIÓN

Julián Sánchez, veinte años de ilusión y dedicación para hacer realidad un sueño: la maqueta de la iglesia parroquial, un legado para Peñaranda

Publicado 27/09/2026 14:04

Una historia que arrancaba tras su jubilación y que este domingo ha culminado con la donación de la obra a la ciudad. Puede visitarse en la Casa del Arte

Hay trabajos que se terminan y otros que, de alguna manera, pasan a formar parte de la vida de quien los crea. La gran maqueta de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel pertenece a esa segunda categoría. Porque detrás de cada una de las más de 65.800 piezas de madera, de cada pequeño detalle y de cada rincón reproducido a escala hay más de veinte años de paciencia, de esfuerzo, de recuerdos y, sobre todo, de amor por Peñaranda.

La Casa del Arte ha vivido este domingo una de esas mañanas que difícilmente se olvidan. Entre miradas emocionadas, recuerdos y palabras de agradecimiento, se ha presentado oficialmente esta espectacular obra realizada íntegramente a mano por Domingo Julián Sánchez de la Iglesia, un peñarandino de vida que ha dedicado las dos últimas décadas de su vida a construir, pieza a pieza, una parte de la memoria de la ciudad.

Su historia comenzó después de la jubilación. Lo que podía haber sido simplemente una afición se convirtió poco a poco en un proyecto de vida. Durante más de veinte años, su pequeño estudio doméstico se llenó de maderas, planos, fotografías y diminutas piezas esperando encontrar su lugar. Y Domingo Julián hizo algo tan sencillo como extraordinario: mirar una y otra vez su iglesia, observarla, estudiarla y tratar de comprender cada una de sus formas para después reproducirlas con sus propias manos.

“Quería dejar algo para Peñaranda, algo que pudiera quedar aquí para las generaciones que vengan después”, ha explicado el autor al recordar el origen de un proyecto que comenzó tras su jubilación y que no ha concluido hasta hace pocas fechas.

El resultado es una maqueta de enorme valor artesanal y sentimental. No se trata únicamente de reproducir la imponente fachada del templo. Julián quiso ir mucho más allá y reconstruyó también su interior, hasta recuperar en miniatura elementos que ya no existen.

Entre ellos está el antiguo retablo, desaparecido en el devastador incendio que sufrió la parroquia. De alguna manera, aquella iglesia que el fuego transformó para siempre vuelve a estar completa en esta pequeña gran obra. La maqueta conserva así una imagen del templo tal y como fue antes de aquel trágico suceso, convirtiéndose también en un ejercicio de memoria.

“Quería hacerla como era, con todos sus detalles, también con aquello que ya no está”, ha explicado el creador, que durante años ha estudiado fotografías y planos para conseguir que cada elemento guardara la máxima fidelidad con el templo original.

El nivel de precisión alcanza límites sorprendentes. El tejado fue colocado pieza a pieza, teja a teja. Y la torre, uno de los elementos que más tiempo y dedicación exigió, llegó a ocupar entre ocho y diez años de trabajo. Prácticamente la mitad de las dos décadas dedicadas a la maqueta.

También hay madera con historia. Una de las torres fue construida con una madera muy especial procedente de África, llegada en barco hasta la empresa en la que trabajaba el artista. Allí consiguió un pequeño trozo que acabaría teniendo un destino muy diferente: convertirse en parte de la recreación de unas torres que el incendio también se llevó.

Durante la elaboración de la maqueta, Julián sufrió un accidente en el que perdió una pequeña parte de uno de sus dedos. Incluso en aquel momento, su preocupación parecía estar más cerca de su afición que de la propia herida. Mientras esperaba en urgencias para que le suturaran, únicamente pedía a los sanitarios que se dieran prisa. Tenía un motivo de peso: no quería perderse un importante partido del Real Madrid.

Una anécdota que, con el paso del tiempo, forma ya parte de la historia de una maqueta que ha requerido algo más que habilidad. Ha necesitado constancia, paciencia y una pasión capaz de sobrevivir incluso a los pequeños accidentes del camino.

Este domingo, ante familiares, amigos, representantes municipales y vecinos, Julián no pudo contener la emoción. Después de veinte años trabajando en silencio, aquella obra que tantas horas había ocupado en su casa dejaba de pertenecerle únicamente a él para convertirse en patrimonio sentimental de toda una ciudad.

“Hoy siento mucha emoción. Han sido muchos años y muchas horas, pero saber que se queda aquí y que la podrá ver todo el mundo hace que todo haya merecido la pena”, ha señalado durante un acto en el que quiso agradecer el apoyo recibido.

Su deseo es ese: dejar algo en Peñaranda para la posteridad. Un legado que permita a quienes lleguen mañana conocer y reconocer una parte de la ciudad de ayer.

Y hubo una imagen que resumió perfectamente el significado de la jornada. Julián posó junto a su creación, junto a esa obra a la que él mismo ha dado en llamar su “hija de madera”.

Una "hija" que ha tardado veinte años en crecer y que ahora comienza una nueva vida.

Porque ya no estará en su estudio, rodeada de planos y pequeñas piezas de madera. Desde este domingo, la iglesia parroquial de San Miguel queJulián reconstruyó con sus manos vivirá para siempre en la Casa del Arte.

La alcaldesa de Peñaranda, Carmen Ávila, quiso agradecer de manera especial una donación que tiene también un importante componente personal. Domingo Julián fue su vecino y, además, mantuvo durante muchos años una profunda relación de amistad con sus padres.

“Para mí es especialmente emocionante porque Julián no es solamente la persona que ha realizado esta magnífica maqueta, sino también alguien muy cercano a mi familia”, ha destacado la regidora, poniendo en valor el vínculo personal que existe detrás de esta donación.

Por eso, sus palabras durante el acto estuvieron también cargadas de emoción. No era únicamente la presentación de una maqueta. Era el reconocimiento a una persona cercana que ha decidido entregar a su ciudad una parte de su vida.

La presentación se ha enmarcado dentro del programa cultural de las fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel. Para celebrar esta incorporación a la Casa del Arte, el espacio permanece abierto durante toda la jornada, permitiendo que los vecinos puedan acercarse y contemplar de cerca esta auténtica joya artesanal, a la que se suma la gran colección pictórica donada por la artista peñarandina María Carrera, la gran muestra de maquetas de lugares de Peñaranda del artista local Germán Alfayate o la colección de campanillas, también donadas por la familia del Emilio Moreno.