Miguel Fonseca puso el broche a los espectáculos ecuestres con una demostración en los fosos de la Puerta del Sol
La 25.ª Feria del Caballo ya forma parte de la historia reciente de Ciudad Rodrigo. El certamen echó el cierre este domingo después de un intenso fin de semana en el que el mundo ecuestre volvió a ocupar buena parte del protagonismo de la ciudad, con las calles, plazas y espacios próximos al recinto amurallado convertidos en escenario de una afición que, en Miróbriga, cuenta con un arraigo más que evidente.
El punto final de la programación llegó con un espectáculo musical a cargo del grupo KLDELAISA & JOSEBERMU, que reunió a numeroso público en la carpa municipal instalada en el paseo Fernando Arrabal, concretamente en la antigua pista de baile de Bolonia. Música y ambiente festivo pusieron así el broche a una Feria que durante tres jornadas ha llevado el caballo al centro de la vida mirobrigense.
Un rato antes, el protagonismo había correspondido a Miguel Fonseca, campeón de Portugal, de Europa y del mundo de Equitación de Trabajo, que ofreció una demostración en la pista profesional de los fosos de la Puerta del Sol, ante un público dispuesto a disfrutar de las habilidades del jinete y de su caballo.
Durante todo el fin de semana, Ciudad Rodrigo se ha convertido en epicentro del mundo del caballo con una apretada agenda de actividades relacionadas con el mundo ecuestre. Concursos, exhibiciones, rutas, espectáculos y encuentros de aficionados han permitido contemplar distintas disciplinas y formas de entender una relación entre hombre y caballo que hunde sus raíces en la tradición ganadera y rural de esta tierra.
También ha habido espacio para la música y para los concursos nacionales de doma vaquera y trabajos de campo, entre ellos el apartado de vaca, una de las propuestas que más expectación despertó entre los aficionados y que permitió trasladar a la pista una labor habitual en las explotaciones ganaderas.
Las rutas turísticas a caballo por la comarca de Ciudad Rodrigo han dejado asimismo una de las estampas más reconocibles del fin de semana. Caballistas recorriendo los campos comarcanos y entrando posteriormente en la ciudad amurallada han unido paisaje, tradición y afición, ofreciendo una imagen difícil de desvincular de esta Feria del Caballo.
Se cierra así un fin de semana cargado de emociones. Algunas, inevitablemente tristes, como la vivida tras el fallecimiento repentino de Antonio Morales, conocido aficionado al caballo y participante en la Feria, que perdió la vida cuando circulaba con su calesa.
El resto del certamen ha estado marcado por la alegría, la convivencia y el ambiente festivo. Las calles, los bares y los puestos de venta han registrado una notable presencia de público, mientras caballistas y aficionados han compartido espacios y jornadas en torno a una pasión común.
Y, como un aliado más de la programación, el buen tiempo también quiso sumarse a esta 25.ª Feria del Caballo, acompañando con temperaturas prácticamente veraniegas las últimas jornadas de un certamen que vuelve a dejar en Ciudad Rodrigo la estampa de una ciudad entregada al caballo.