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Marcos Giralt Torrente presenta en la Salamanca de su abuelo una novela sobre su familia
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Los libros son para el verano

Marcos Giralt Torrente presenta en la Salamanca de su abuelo una novela sobre su familia

Publicado 18/09/2026 10:05

El autor es uno de los primeros que se encontrarán con los lectores de la Librería Letras Corsarias.

Va terminando el tiempo del verano, pero hay libros que transcienden el tiempo de su lanzamiento y quedan para el lector sosegado que disfruta de los autores sin prisa, esa prisa que hace publicar cada dos años para estar en un candelero agotador y mediocre. Marcos Giralt Torrente no es así, se demora en la publicación, hombre de muchas correcciones, reflexión profunda, y como nos dice en su espléndida presentación Asunción Rivas, escritor cultivadísimo, buen lector de excelentes reseñas, “magnífico observador de la realidad y de las personas que estamos en esta realidad”.

Viene Marcos Giralt Torrente a la Salamanca donde vivió su abuelo con un libro sobre su propia familia que entronca con la novela fundacional que tanto nos impresionó, “Tiempo de vida”. En ella hablaba de su padre artista con ese estilo alejado del memorialismo y de la autobiografía que ya es un discurso propio em este escritor que relata e “Los ilusionistas” la fundación de una familia singular, la suya, como lo es cualquiera, añade, pero que, incluso desde su infancia, era un misterio. ¿Y en qué consiste el misterio de los Torrente-Malvido? En hijos que no cumplían las expectativas propias de su entorno intelectual e ilustrado. Los hijos del primer matrimonio del escritor pueden ser descritos como “excéntricos”, seres de una personalidad que brilla en el libro y que nunca calificaríamos como fracasados, sino como ovejas negras, algo de lo que fue muy consciente el propio Marcos Giralt Torrente desde niño.

¿Fue señalado como un caso de “nepobaby” cuando publicó su primer libro a los 27 años? El autor recuerda que ese era el principal miedo, que nunca ha ejercido de “nieto de” aunque no niega la influencia de su abuelo. Haber imitado el estilo del insigne escritor le hubiera convertido “en un epígono triste” y sin embargo, según Asunción Rivas, Marcos Giralt Torrente encontró su propio sitio, con un uso exquisito del lenguaje que también sorprende a sus interlocutores en este encuentro libresco que inicia la temporada en Letras Corsarias.

¿Cuál es el propósito de este magnífico libro? Evidentemente, no solo contar la historia del primer matrimonio de su abuelo a través de su correspondencia. Para él, esta novela intenta responder a la pregunta ¿por qué somos cómo somos? Y lo hace a través de la historia de una familia que se narra a través de historias, las que se relataban en la Galicia decimonónica que convirtió en escritor a Gonzalo Torrente Ballester, las que la madre de Marcos Giralt le contaba a él para protegerle de la separación del padre pintor cuya relación tan bien escribió en “Tiempo de vida”. Para el autor, la memoria sirve para cuestionarla, y siempre desde la realidad, pero ficcionando con un yo que evoluciona, como en las obras de Joan Didion, Emanuel Carrère, Annie Ernaux o Eduardo Halfon. Es esta una novela de compleja estructura, inolvidables personajes que fascinan al lector. Lector que no debe quedarse en esa lectura quizás morbosa de la vida de un grande de nuestras letras, porque, en realidad, Marcos Giralt Torrente escribe sobre cada una de nuestras familias y el relato que nos viene y que nosotros asimilamos: “Es la magia de la literatura, convertir una historia particular en algo compartido”.

Muy bien recibido por los lectores, este libro que da cuerpo a la primera mujer de Torrente Ballester, Josefina Malvido, es el reflejo fiel de dos épocas de nuestra historia. Y dos visiones del amor y del matrimonio, la de la mujer que atesora las cartas y la del hombre que ejerce desde lejos la autoridad y que las pierde. Un matrimonio cuyos hijos no responden a las expectativas, pero que tienen la cualidad de la libertad. Quizás, escuchando a este hombre calmado, tan lejano a las miserias del mundo editorial, llegamos a la conclusión de que verdaderamente no hace falta tener un abuelo escritor para sentir que toda familia tiene un legado. Ese legado que no sabemos cómo vivir y que en ocasiones, es como la magia de un ilusionista. Un legado que ha sabido narrar a la perfección este hombre que fue niño atento a quienes fueron sus privilegiados mayores: sus tíos sorprendentes, su abuelo escritor, su madre original, su padre pintor, su querido José Bergamín y una alada y cercana Carmen Martín Gaite amiga de ese Torrente Ballester con el que seguramente paseará como fantasma, por las calles de Salamanca, solazándose de la presencia de este joven escritor en la ciudad de sus recuerdos. Hay felices ocasiones en las que escuchar a un autor es una experiencia tan gozosa como leerlo.

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Charo Alonso. Fotografía: Librería Letras Corsarias.