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Sequía, varroa y abejarucos: la triple amenaza que arruina la miel de Salamanca
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TESTIMONIO

Sequía, varroa y abejarucos: la triple amenaza que arruina la miel de Salamanca

Publicado 10/09/2026 12:26

El sector apícola de Salamanca afronta la peor campaña de su historia debido a la sequía extrema, la varroa y el acoso constante del abejaruco. Los productores locales exigen indemnizaciones urgentes o planes de control viables ante la inacción de las administraciones. Advierten de que la situación aboca al abandono inminente de una actividad clave para la biodiversidad y la economía rural.

La campaña apícola de este año se ha convertido en un auténtico camino de espinas para los productores de la provincia de Salamanca. A la escasez extrema de lluvias y las temperaturas inusualmente altas se suma ahora una presión insoportable de los depredadores que amenaza con dar el golpe de gracia al sector.

Los apicultores salmantinos califican este ejercicio de forma unánime como "el peor de toda la vida". La falta de floración ha dejado las colmenas sin reservas de polen, reduciendo la producción de miel a niveles prácticamente nulos y abocando a las explotaciones a pérdidas económicas irreparables.

A este desastre climatológico se añade una virulenta propagación del ácaro de la varroa, que este año ha registrado una incidencia calificada de "terrible" por los propios afectados. Esta enfermedad parasitaria ha llegado a diezmar colmenares enteros en diversos puntos de la geografía salmantina.

Sin embargo, el factor que ha desatado la desesperación de los profesionales es el asedio del abejaruco. Este ave insectívora, protegida por la legislación ambiental, se ha convertido en una auténtica plaga sin control que bloquea por completo la actividad diaria de las colmenas.

El impacto del abejaruco en el comportamiento y la cría de las colmenas

La presencia de bandadas de abejarucos en las inmediaciones de los colmenares paraliza por completo la actividad de las abejas. Al detectar la presencia del ave, los insectos optan por no abandonar las cajas para protegerse, lo que interrumpe el ciclo de pecoreo necesario para la supervivencia de la colonia.

"No salen bien de las colmenas, y si salen, se las comen. De hecho, están silbando encima", relata con impotencia un apicultor salmantino afectado. Este confinamiento forzado provoca que la cría disminuya drásticamente dentro de la colmena por la falta absoluta de alimento y nutrientes.

Los productores denuncian que la población de esta especie protegida ha crecido de forma desmesurada en la provincia. "Se come toda la abeja que sale, se las van a comer todas", lamenta el profesional, quien describe un asedio diario y sistemático sobre sus asentamientos apícolas.

Los tres factores simultáneos que amenazan la supervivencia del sector

La campaña actual se perfila como la más difícil de las últimas décadas en Salamanca. Los apicultores deben hacer frente a tres amenazas simultáneas que debilitan sus explotaciones de forma progresiva y acumulativa:

  • Factores climáticos extremos: La escasez de lluvias y el calor asfixiante han provocado que no haya apenas polen ni néctar disponible en el campo salmantino.
  • Crisis sanitaria por varroa: La presencia del ácaro parásito ha registrado una incidencia "terrible" este año, llegando a destruir colmenares enteros en muy poco tiempo.
  • Presión insaciable del abejaruco: El acoso constante de estas aves remata a las poblaciones de abejas que ya se encuentran debilitadas por la falta de alimento y las enfermedades.

Reclamaciones de los apicultores ante la inacción de las administraciones

Ante la falta de respuestas por parte de las autoridades competentes, el sector exige una intervención urgente que compense las pérdidas económicas o permita mitigar la presión del depredador. Los ataques de estas aves destruyen miles de colmenas cada año, dejando a las familias sin sustento.

"Que paguen los daños o que nos dejen matar al abejaruco o algo", reclama el productor salmantino, reflejando el profundo desamparo de un colectivo limitado por la legislación de protección ambiental. Al tratarse de una especie protegida, los apicultores carecen de herramientas legales de defensa para ahuyentar a las aves.

La inacción administrativa, según advierten los afectados, aboca al abandono inminente de una actividad clave para la biodiversidad y la economía rural de Salamanca. Sin ayudas directas o un plan de gestión de fauna adaptado a la realidad del campo, el futuro de la apicultura local se apaga.