Los vecinos de Palomares de Alba han despedido las fiestas en honor a la Virgen de Otero con una jornada repleta de actividades tradicionales, gastronómicas y solidarias.
Los vecinos de Palomares de Alba han vivido una intensa jornada de convivencia y devoción para despedir las fiestas en honor a la Virgen de Otero. Tras la procesión celebrada a mediodía en los aledaños de la ermita, la actividad se trasladó a la pedanía para disfrutar de las actividades programadas.
Los asistentes compartieron momentos de hermandad en un programa diseñado para todas las edades que aúna nostalgia, tradición y solidaridad. La jornada de clausura ha servido también para recaudar fondos destinados a la conservación del patrimonio local. Gracias a la implicación de empresas y vecinos, la comisión podrá acometer diversas reformas en la ermita de Otero durante el año.
La programación del día comenzó con una comida popular elaborada por Catering Gabriel, que consistió en una gran fideuá para todos los asistentes. Posteriormente, se celebraron los últimos concursos numéricos de las fiestas. Los participantes compitieron por diversos obsequios, entre los que se repartieron paletas y cestas de alimentos.
A partir de las 18:00 horas, la celebración regresó a la ermita de Otero para acoger la emblemática romería de la sandía. Durante el acto, los miembros de la comisión repartieron porciones de esta fruta, donada por la Frutería Tejedor de Alba de Tormes, acompañada de limonada para refrescar la calurosa tarde.
La cita contó con una sorpresa muy celebrada por los asistentes: la reaparición de los tradicionales cabezudos de Alba de Tormes. Animaron la tarde, aportaron color y diversión especialmente para el público infantil, que también tuvo la oportunidad de acercarse e incluso montar en los caballos de 'Los Ventorros', gracias a la asistencia de José Julio Alindado.
Uno de los momentos clave de la tarde fue el sorteo de una gran cesta. Esta rifa tiene un carácter benéfico, ya que la recaudación se destinará íntegramente a sufragar los arreglos y el mantenimiento de la ermita de Otero a lo largo del año y el coste de las fiestas.
La jornada festiva concluyó con una cena popular a base de pollo asado, también servida por Catering Gabriel, y un baile amenizado por DJ Harry. A las 23:45 horas, una chocolatada con bizcochos donada por el restaurante Doña Matea puso el punto final a las celebraciones.