La actriz salmantina, que en octubre regresa con el musical "Wicked", está muy ilusionada con la cita del 8 de septiembre en la Plaza Mayor, para anunciar las celebraciones de la ciudad.
La actriz salmantina Guadalupe Lancho será la encargada de dar el pistoletazo de salida a las Fiestas de Salamanca 2026 desde el balcón del Ayuntamiento el martes 8 de septiembre. Con una dilatada trayectoria en cine, televisión y teatro musical, donde actualmente triunfa en la gran producción de "Wicked", la intérprete asume este reto con la emoción de quien regresa a sus raíces más profundas.
Lejos de las máscaras de la ficción y de la cuarta pared, la artista se muestra dispuesta a abrir su corazón ante sus vecinos en la Plaza Mayor, un espacio que considera sagrado y su particular "toma a tierra" para comprender e integrar lo vivido.
Además de su vinculación con la capital charra, la actriz analiza con lucidez la situación actual de la industria cultural. Desde la dictadura del algoritmo en los procesos de selección hasta la defensa del teatro frente a la tecnología, Lancho reivindica un oficio basado en la honestidad, la experiencia y la resistencia artística.
Ahora que se va acercando el momento del pregón de las Fiestas de Salamanca, ¿has asimilado ya tu elección como pregonera y lo que implica?
En estas semanas me ha dado tiempo a dimensionar lo que supone esta elección. Es un auténtico regalo el que me hace nuestro alcalde y la corporación municipal de Salamanca. Una oportunidad de hacer balance de mi vida con profundo agradecimiento y de honrar a nuestra patrona y a nuestra ciudad. Siento además que lo hago en representación de los que nos dedicamos a las artes escénicas, me recuerda que nuestras historias y decisiones tienen valor. Hablar en un día tan simbólico a mis vecinos, amigos y familiares no es lo mismo que actuar ante un público. No son meros espectadores, es mi gente, mi ciudad. Nuestra plaza se convierte en un espacio ritual donde lo íntimo y lo colectivo se dan la mano. Nos une una memoria y una mirada compartida. Espero poder corresponder a tanto cariño como el que estoy recibiendo estos días.
¿Qué nos puedes avanzar de esa esperada intervención que tendrá lugar en el balcón principal del Ayuntamiento?
Que os abriré mi corazón, lo único de lo que dispongo para ofrecer a todos mis paisanos.
Supongo que te acompañará tu madre, tus hermanas, tu pareja… Estarás bien arropada.
Por supuesto, las personas más importantes de mi vida estarán sosteniéndome. Está siendo una hermosura recibir mensajes de tantas personas que quieren acercarse para celebrar juntos. Sentir que se alegran conmigo, tanto o más que yo. Es como sí ellos mismos, a través de mí, sintieran reconocidas sus vidas, nuestra biografía, nuestras historias compartidas. Hay un enorme valor en sentirse comunidad.
Al ser una profesional del escenario y de la creación artística, ¿para ti este reto es una responsabilidad, un nuevo camino que te motiva, o ambas?
Dirigirse a un público encarnando a un personaje sostenida por palabras que no son tuyas, aunque las hagas tuyas en el ejercicio del oficio, no tiene nada que ver con un acto de comunicación como este. En nuestra Plaza Mayor no existe lo que llamamos los actores “cuarta pared” que distancie el hecho escénico del observador. Ese día me fusionaré con todos los que se acerquen, mis palabras estarán directamente dirigidas a ellos, a todos y cada uno de ellos. Como quien tiene la necesidad de confesarse sin que ninguna máscara social le proteja. Espero recibir y sentir vuestra energía para sostener la emoción de un acto de comunicación y de comunión tan precioso.

Eres una de tantas salmantinas que, por trabajo, viven fuera de la ciudad, pero tus conexiones con la capital charra y lo que implica son constantes, ¿verdad?
Son precisamente estas conexiones las que he revisado profundamente al escribir el pregón. Qué es “eso” que siempre me hace querer volver. Es una necesidad vital, radical y nuclear. Salamanca es lo que yo llamo “mi toma a tierra”. Necesito volver a ella para resetear, compartir y resignificar las cosas que me suceden, luminosas o menos luminosas. Mi familia y mis amigos de siempre están aquí. Yo sigo expandiéndome en espiral pero siempre hay un centro al que regreso para comprender e integrar lo vivido, mi origen. En los últimos años he generado una necesidad de compartirme también como artista. Espero poder hacerlo pronto, con mis propios proyectos.
Hablando de tu vida profesional, has hecho cine, teatro, musicales y otro tipo de creaciones artísticas. ¿Qué te ha aportado cada una de esas vertientes?
Siempre digo que en el hecho escénico la vida te pasa en tiempo real por el cuerpo, aunque sea una “vida ficcionada”. Es lo que engancha de este oficio, ese torrente creador que energiza. Es para mí un juego sagrado. Solo hay que saber adecuar ese “jugar a ser” a las reglas del juego de cada uno de estos géneros.
El escenario es inigualable por la adrenalina del directo, un salto al vacío sin vuelta atrás y en compañía de intérpretes, técnicos y del público. Los musicales ofrecen ese “plus” donde solo la música puede llegar. El poder de una orquesta en vivo amplifica lo emocional, tanto para el público como para los actores.
Yo me formé principalmente en una escuela de Cine, aunque a día de hoy sigo en formación constante con distintos Maestros y disciplinas. Trabajar en cine o televisión te hace comprender que somos solo una parte de un engranaje matemático e interdependiente. No podemos ser unos sin los otros. Y es muy bello sentirse parte de eso. La Magia de la imagen es muy poderosa.
Siento que en este tiempo debemos proteger al hecho artístico y a los artistas de la voracidad de lo “artificial”. Ninguna inteligencia tecnológica podrá igualar la potencia del hecho teatral, sencillo, vivo y directo, donde ni la voz ni nuestra imagen pueden ser manipuladas.

Además, has tenido experiencias profesionales en el extranjero, especialmente en México y en Italia. ¿Cómo resultaron y ahora, con más perspectiva, que te aportaron?
Vivir en otros países es darse la oportunidad de resetear la identidad sin dejar de ser uno mismo. Actuar en otros idiomas, con otros acentos es sorprendente. Abre nuevos caminos, conexiones en la manera de percibir y de expresarse. Se activan zonas emocionales que no sabías que existían dentro de ti. Tiene que ver con las implicaciones de la voz y del ser. Son la misma cosa. La voz es un puente hacia el exterior pero de igual modo hacia el interior de uno mismo.
Trabajar fuera de “tu casa” es una enorme oportunidad de crecimiento y de autoconocimiento.
¿Volverás a trabajar a otro país? Por un lado, tiene que ser atractiva una nueva experiencia, pero también está la parte dura, dejar lejos a tus seres queridos.
Desde muy niña siempre he sentido la necesidad de desplegarme, de vivir en contextos diferentes. Pero además como intérpretes creo que es imprescindible que nos ocurran cosas, que tengamos que retar nuestro aparato emocional para poder ofrecer más capas y profundidad a nuestro trabajo.,
La familia, los nuestros, siempre forman parte de nosotros, aunque no les veamos. El amor es la única energía que trasciende al espacio tiempo. Y el mundo es muy grande. Cada vez que te abres a un nuevo proyecto, aquí o en otro país, es una enorme oportunidad de generar “nuevas familias”. Yo voy dejando hermanas y hermanos del Alma allá por donde voy.
Cuando algo así sucede se siente como un reencuentro que estábamos esperando, que tenía que acontecer.
¿En qué punto estás de tu carrera profesional? ¿Qué nos puedes contar de tus próximos proyectos?
La naturaleza de nuestro trabajo es la intermitencia. He aprendido a vivir con ello, si no es muy difícil sostener este oficio. La formación, recibida e impartida, es una constante en la manera en que yo entiendo la profesión. Ahora estoy profundizando de nuevo en mi técnica vocal y me interesa muchísimo el folk castellano, como una nueva herramienta escénica.
Tras muchos años sin hacer teatro musical en España, he tenido la oportunidad de formar parte de una de las grandes producciones de este año, “Wicked”, la precuela del Mago de Oz. En octubre me embarco en su segunda temporada e invito a los salmantinos a que se acerquen para disfrutar con nosotros.
Estoy además inmersa en la producción de mi primera pieza escénica. Un proyecto muy personal que parte de una profunda necesidad evolutiva como artista. No soy solo una intérprete, también soy creadora. Me planteo qué puedo aportar, qué tengo que decir, cuál es mi propia voz. Ojalá pueda sacarlo adelante y compartirlo con mis paisanos.
Creo que la mayor obra de un artista es compartir su manera de estar y de ver el mundo, su nueva mirada. Ahora estoy comprometida con ello.

¿Sigues acudiendo a castings?, según cuentan algunos, pueden llegar a ser una experiencia estresante. ¿Qué sensaciones te dejan ese tipo de pruebas?
Son ya muchos años pasando por este tipo de experiencias y te aseguro que no es algo cómodo. Hay muchísimos “noes” y hay que estar preparado para que no hagan mella en la autoestima, pues es difícil entender que lo que somos no tiene que ver con lo que seamos o no elegidos. Pero el hecho de estar convocado a un casting es ya muy buena noticia.
Desde la pandemia el “selftape” o prueba auto grabada vino para quedarse, por lo que la mayoría de las veces ni siquiera te ven presencialmente. Has de convertir tu casa en un mini set, con buen sonido e iluminación. Una sola oportunidad de acierto a ciegas pues no cuentas con directrices que vayan guiándote en tiempo real y tu propuesta puede estar radicalmente alejada de lo que necesitan ver.
Te puedo asegurar que el hecho de tener un casting hoy en día es un privilegio. El acceso a las pruebas es muy limitado. Los directores de castings, siguiendo el criterio de productoras y plataformas, están atendiendo más al algoritmo que al talento o la experiencia. La visibilidad es el nuevo requisito para acceder a pruebas, hay una enorme presión por ser visible para ser elegido y eso está desnaturalizando lo que de verdad debemos hacer como artistas. Las redes sociales se están convirtiendo en un filtro laboral de popularidad y esto es muy peligroso, porque un artista no es un “generador de contenido”. Convertir la carrera actoral en un escaparate digital empobrece a la industria.
Además ahora los actores estamos sometidos a la dictadura de las leyes fiscales y a la deslocalización. Muchas comunidades autónomas en las que se está produciendo cine o televisión están obligadas a contar con intérpretes de sus comunidades. Es algo muy positivo para algunos pero extremamente discriminatorio para los que somos de comunidades donde no se produce o no se protege al artista local de la misma manera. O para los que vivimos en Madrid, donde esta discriminación positiva no ocurre.
¿Es cierto que, en el mundo artístico, según avanza la edad se van cerrando muchas puertas?
En los últimos años soy muy consciente del poder de las palabras y de las creencias y no voy a reproducir este tipo de argumentos de la industria ni a tomarlos como ciertos, precisamente porque creo en otra manera de generar posibilidades. Un actor tiene que saber generar sinergias u oportunidades. Lanzarse a generar sus propios proyectos o colaboraciones, ampliar su tribu.
Podría hablarte de las dificultades de la edad y del género, de la dictadura de la imagen, del paso del tiempo y de la aberración del botox. A los intérpretes se nos valora por ser orgánicos y naturales y no hay nada más orgánico que el cambio ni nada más inorgánico que pretender aparentar 20 años menos de los que tienes.
Hay muchas maneras de entender y ejercer esta profesión. Yo me esfuerzo en revisar todas las trampas en las que puedo caer, es muy fácil perder el sentido de nuestra vocación.
Debajo de todo esto hay una pregunta profunda: Para qué o para quién trabajamos, al servicio de qué o de quién…
Sin embargo, hay casos de profesionales mayores que siguen trabajando, cuando podrían estar jubilados, como José Sacristán o María Galiana
Tuve el privilegio de trabajar con Sacristán en mi primer trabajo como actriz, hace ya 26 años. Precisamente estos grandes profesionales son todo a lo que yo me quiero acercar. Cero estupidez. Total coherencia. La vocación es una llamada profunda del Alma. Intuyo que entienden el hecho artístico como un servicio al que entregar sus vidas. Y estoy segura de que el escenario les vivifica, les da energía y sigue estimulando todas sus capacidades.
De cualquier modo, tú eres mucho más joven y has demostrado una gran capacidad de reinventarte, de seguir creando, de no depender de una llamada de teléfono, de crear tu propio camino… Eso no lo hace cualquiera. ¿Estás en tu mejor momento como profesional?
Creo que estoy en un buen momento como persona, comienzo a integrar la experiencia y sigo cultivando la curiosidad y el asombro. Creo que por fin empiezo a comprender la profesión. Muchas personas que me conocen y me quieren piensan que no estoy donde debería estar, que podría haber alcanzado más visibilidad, desempeñado proyectos más sólidos, tenido oportunidades más grandes…sin embargo yo tengo la certeza de que lo que me ha ocurrido y lo que no me ha sido concedido hasta ahora me ha impulsado a ahondar en mi visión del mundo, a profundizar en para qué necesito ser artista. Solo tengo que seguir sosteniendo este fuego y confiando en la Vida.
Y ya para terminar, ¿Qué te gustaría compartir con nuestros lectores, que no te hayamos preguntado?
Solo invitarles a que disfruten de estas Fiestas, recordarles que la alegría es medicina y que estamos aquí de paso, que cada minuto es irrepetible. Y que tenemos la suerte de vivir en una de las ciudades más bellas del mundo.
Muchas gracias por tu tiempo y que disfrutes al máximo tu pregón de las Fiestas y todo lo que llegue después a tu vida.

Fotos de David Sañudo