Hace balance de sus primeros doce meses al frente del consistorio, destacando la aprobación consensuada del presupuesto de 2026 y el saneamiento de las cuentas municipales. Asimismo, detalla las actuaciones prioritarias en la red de abastecimiento de agua, la puesta a punto de la estación de esquí de La Covatilla y la reactivación cultural del Teatro Cervantes.
El alcalde de Béjar, Antonio Cámara, afronta el balance de su primer año de legislatura con la mirada puesta en la reactivación económica y administrativa de la ciudad. Tras acceder a la alcaldía después de una moción de censura, el regidor asegura haber encontrado una administración en condiciones complejas, lo que ha requerido un esfuerzo extraordinario para reorientar la acción de gobierno.
Entre los principales logros de este periodo, Cámara destaca la aprobación del presupuesto de 2026, un documento consensuado con diferentes fuerzas políticas que sirve de hoja de ruta para las inversiones municipales. Asimismo, el consistorio trabaja en la reducción de trabas burocráticas para dinamizar el tejido empresarial local.
En esta entrevista, el primer edil detalla el estado de proyectos estratégicos como la estación de esquí de La Covatilla, el centro de tecnificación deportiva o las reformas en la red de abastecimiento de agua, un servicio prioritario para el municipio.
Se ha cumplido un año de su gestión como alcalde de Béjar. En líneas generales, ¿qué balance hace de este primer año de legislatura?
Ha sido un año bastante trepidante y de muchísimo trabajo. Nos encontramos un ayuntamiento en muy malas condiciones en su parte administrativa, con proyectos sin perspectivas y una inercia de la legislatura anterior. Los proyectos que estamos cerrando ahora se iniciaron entonces, ante el nulo interés del anterior equipo por mantenerlos o crear nuevos. Ha sido un año de mucho esfuerzo, pero también de logros. El primero que quiero resaltar es que, tras no haberse realizado esfuerzos presupuestarios desde 2022, el pasado mes de diciembre aprobamos el presupuesto para 2026 de forma consensuada, demostrando que se puede llegar a acuerdos con las fuerzas políticas que quieren participar.
¿Se ha conseguido la estabilidad administrativa que necesitaba el ayuntamiento? ¿Lo percibe así la ciudadanía en la calle?
Sí, hemos puesto en marcha una ciudad que se estaba muriendo. En lo administrativo, aún nos queda algún cambio en los servicios jurídicos que se materializará pronto y que supondrá una reestructuración importante. Además, hemos iniciado un proceso de reducción de cargas administrativas. Ya hemos tomado medidas simbólicas pero significativas, como la eliminación de las tasas por apertura de negocio para agilizar la administración. Estamos preparando más documentos legales para mejorar estos procesos, ya que antes se tardaba demasiado en abrir un negocio. Creo que la gente está viendo este cambio y aprecia un ayuntamiento en marcha de forma continua.

En el aspecto económico, ¿la tesorería del consistorio está saneada? ¿En qué situación la encontraron?
Sí, la economía está muy saneada. Al terminar nuestra anterior legislatura liquidamos cualquier tipo de deuda y cerramos los créditos, incluso los que estaban a interés cero. Ahora nos hemos encontrado una situación saneada que, en parte, es el resultado de no haber hecho nada en el periodo anterior; cuando no se hace nada, solo se gasta lo corriente. La ciudadanía puede estar tranquila porque no tenemos deudas. Sin embargo, el dinero hay que moverlo y tenemos un volumen importante de presupuesto que debemos invertir. En eso estamos ahora, sin llegar a endeudarnos, porque el Ayuntamiento de Béjar económicamente está muy bien.
Uno de los problemas históricos de Béjar es el abastecimiento de agua. ¿Se ha podido solventar o queda trabajo por hacer?
Es una de nuestras prioridades. A Béjar no le falta agua, pero tenemos problemas en su distribución debido a una red muy antigua que se ha ido parcheando. Hemos analizado los puntos más débiles con la empresa concesionaria y vamos a actuar en varias zonas. La última actuación consiste en una tubería nueva que conecta con la zona del Bosque. También seguimos con el Plan Sequía para reformar la canalización desde el pantano al primer depósito. Esta inversión municipal es vital también para la mancomunidad, que este año está sufriendo mucho. Tras dos años de retraso por la paralización de la compra de terrenos para ampliar uno de los depósitos principales, nada más entrar al ayuntamiento adquirí el suelo y lo cedí a la mancomunidad, por lo que el proyecto ya está en fase de licitación.
Hablemos de La Covatilla, uno de los recursos fundamentales para el crecimiento de Béjar. Tras los problemas sufridos, ¿en qué situación se encuentra de cara a la próxima temporada?
Por fin hemos podido cambiar la motriz, un proceso en el que sinceramente se nos han puesto palos en las ruedas. Toda la maquinaria motriz está reparada, ha pasado las pruebas y el cable está revisado en perfectas condiciones. Ahora vamos a montar las sillas y realizar las pruebas de carga. Si surge algún problema puntual se solventará, pero el telesilla funcionará. Haremos las simulaciones de evacuación y todo estará a punto para abrir las pistas superiores en cuanto nieve. Además, trabajamos dentro del plan de reindustrialización de la Junta de Castilla y León para que La Covatilla no sea solo una estación de esquí, sino una gran instalación deportiva operativa los 365 días del año, conectada con el resto de infraestructuras de la ciudad.
En ese contexto, el centro de tecnificación deportiva en altura es una de las claves, ¿no?
Sin duda, seguimos apostando firmemente por ello. Hemos actualizado el proyecto debido al encarecimiento de los precios desde 2022. Ya disponemos del estudio de impacto ambiental que la Junta de Castilla y León solicitó en 2024 y que no se había entregado. Este informe avala la intervención en el edificio, señalando que es beneficiosa y evita el deterioro sin afectar a la zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), ni a la Red Natura. Hemos entregado el proyecto al Ayuntamiento de La Hoya, donde solicitamos la licencia de obra, para que lo traslade a la Junta. Espero reunirme pronto con su alcalde para avanzar. Queremos que Béjar sea, en su conjunto, un referente como ciudad deportiva.
En el ámbito cultural, la gestión municipal ha sido clave para reactivar el Teatro Cervantes. ¿Cómo valora esta recuperación?
El Teatro Cervantes es nuestro buque insignia cultural. La anterior licitación terminó en 2023 y el anterior gestor, que luego pasó a ser alcalde, no sacó un nuevo contrato, por lo que el teatro estuvo parado casi dos años. Lo primero que hicimos al llegar fue realizar una nueva licitación que ha resultado muy ventajosa económicamente. Ahora se gestiona de forma profesional y excelente, con múltiples actuaciones. La reactivación cultural este verano está siendo espectacular, con ciclos en El Bosque, teatro de calle y eventos como la proyección de un documental sobre el ciclismo o la Noche del Patrimonio.

¿Cómo se presentan las fiestas de este año? ¿Habrá cambios significativos?
Este año seguimos un poco la inercia porque los cambios deben meditarse mucho. El año pasado las fiestas ya estaban organizadas cuando entramos, y para este año hemos sacado una licitación que mantendrá la estructura tradicional con orquestas, macrodiscotecas, charanga y el día de la juventud. También se celebrarán los concursos de peñas en la Plaza de Toros, la tradicional misa y romería de la Virgen del Castañar el día 8 de septiembre, y el festejo taurino de la tarde.
Queda menos de un año para que concluya la legislatura. ¿Qué proyectos quedan por acometer en los próximos meses?
Nos queda mucho por hacer y yo no me planteo las elecciones como una meta. Aún no se ha definido quién encabezará la lista del Partido Socialista, algo que se decidirá en las próximas semanas, pero nosotros seguimos trabajando con el mismo compromiso. Estamos interviniendo en el casco antiguo y procediendo al desmontaje de varios edificios en ruinas que ya han sido adjudicados. Tras el verano, iniciaremos actuaciones en el Parque de la Corredera para solucionar problemas de distribución de agua, además de mejoras en parques infantiles y podas de arbolado. Trabajamos día a día, como el funcionario que soy, para dejar la ciudad en las mejores condiciones posibles.
¿Es la generación de actividad económica y la atracción de empresas uno de los grandes retos pendientes?
Por supuesto. Para ello es fundamental la colaboración con la Universidad de Salamanca. En la pasada legislatura invertimos 500.000 euros en el Centro Tecnológico de la Escuela de Ingeniería, que está dando unos resultados espectaculares con el asentamiento de empresas. Además, la USAL implantó el Grado en Ingeniería Mecatrónica y Robótica y contamos con una Cátedra CYBER muy importante. Queremos culminar la reducción de cargas administrativas para facilitar la implantación de negocios. Estamos abiertos a cualquier proyecto, incluidos los del sector deportivo y las pequeñas empresas familiares, porque muchas pymes hacen grande a una ciudad.
Para concluir, ¿es optimista respecto al futuro de Béjar a pesar de las dificultades históricas y la pérdida de peso industrial?
Soy totalmente optimista porque el trabajo está dando resultados. Béjar cuenta con un gran potencial en nuestras comarcas, como la industria cárnica, pero debe ser lo más autónoma posible. Siempre digo que Béjar no es solo potencial, es una realidad; es como un coche de alta gama con el depósito lleno y las llaves puestas. Ahora nos toca pisar el acelerador para que no se cale. Nuestra responsabilidad es absoluta y aportamos optimismo y esfuerzo para el progreso de la ciudad.
Fotos de Miguel Ángel González