Hay que indicar que las aceñas se establecen en la propia corriente de los ríos, aprovechando directamente la fuerza de su corriente, conduciéndola con una represa hacía la rueda a mover, que puede complementarse con muros que canalizan parcialmente sus aguas, permitiendo pescar con distintas artes desde ellos.
Utilizan y se apoyan en pequeñas islas naturales que se han creado en el propio cauce, como ocurre en el asentamiento de las Nuevas de Santa Marta, así como la propia pesquera.
Desde luego esta disposición expuesta en las riberas hace que en algunos lugares, el propio Madoz en su conocido Diccionario nos lo señala se encuentren en no muy buen estado, como en Cespedosa, donde hay "dos aceñas en regular estado", hoy bajo las aguas del pantano de Santa Teresa.
En la propia toponimia de algunos despoblados y alquerías se refleja también su presencia al tomar su nombre, como en Haceña de Guijuelo, despoblado en Guijuelo. Haceña de Huerta, alquería en Huerta. Haceña de Matarraña, alquería en Juzbado, Haceña de los Mínimos, despoblado en Garcisancho o la dehesa de la Haceñuela en el término de Ciudad Rodrigo, indicándonos en su expresiva denominación la menor importancia del antiguo establecimiento hidráulico.
Espectacular es un edificio de aceñas en Ledesma, en un ejemplo que se conforma directamente cerrando el cauce de lado a lado de sus orillas, apoyado en una roca central. Se dota de cinco grandes cárcavos de medio punto, en forma de bóveda de cañón, acompañados de tajamares, en un basamento completo de sillería, a modo de puente.
Sobre él se superpone una serie de cinco arcos apuntados góticos a modo de arcada, interrumpidos por un cuerpo vertical ligeramente redondeado, realizados en sillería y con el resto de su fachada en mampostería, en correspondencia con el espacio donde se disponía la maquinaria hoy desaparecida, con un nivel superior sobre él, dotados de unos huecos menores de época más reciente. Se puede calificar auténticamente de una solución de puente-aceña de origen medieval, que también tuvo uso de tenería, en una tipología realmente singular, que puede relacionarse con las citadas en los documentos medievales del lugar.
Las aceñas al vincularse directamente a los cauces naturales requieren unas fábricas exteriores que resistan las frecuentes crecidas de nuestros ríos, adaptándose al carácter irregular de sus caudales. Así frecuentemente adoptan en su planta un perfil en pico en forma de tajamar, adquiriendo casi un símil de embarcación, constituyéndose en fábricas de sillería que a menudo pueden asemejarse a edificaciones defensivas.
El ejemplo situado entre Saldeana y Bermellar, en el río Huebra, nos muestra un ejemplo precisamente asentado en una ribera rocosa cuya potente fábrica ciega juega con el paisaje agreste del lugar, piedra frente a piedra, forma regular de lo edificado frente a la irregular de los roquedos, donde su abandono se refleja en su cubierta caída, su punto débil. El edificio se relaciona con los antiguos asentamientos cercanos. al aprovechar parte de su sillería donde se puede encontrar una inscripción altomedieval dotada de una cruz
Imagen Santiago Bayón Vera Saldeana (Salamanca)
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