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Las peñas "se mojan" con las fiestas de Villar de Ciervo
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Comarca de Ciudad Rodrigo | Fiestas

Las peñas "se mojan" con las fiestas de Villar de Ciervo

Publicado 27/08/2026 00:33

El pregón corrió a cargo de la desaparecida peña «Los Veinte», creada en los años ochenta y cuyo espíritu permanece vivo entre sus antiguos integrantes

Villar de Ciervo dio el pistoletazo de salida oficial a las fiestas de San Agustín después de una intensa jornada previa que ya había dejado constancia del ambiente festivo que se respira estos días en la localidad. La noche anterior estuvo marcada por un divertido desfile de disfraces y, horas antes del pregón, por un concurso de paellas en el que la peña «Sálvese quien beba» volvió a demostrar su maestría culinaria al proclamarse vencedora por segundo año consecutivo. La paella ganadora fue posteriormente compartida entre sus integrantes, prolongando alrededor de la mesa la convivencia propia de estas fechas.

A las seis y media de la tarde, las peñas comenzaron a concentrarse en la balconada del Ayuntamiento, convirtiendo la Plaza Mayor en un mosaico de camisetas, colores y voces jóvenes. Era el preludio de uno de los momentos más esperados de la jornada: el pregón que daba oficialmente por inauguradas las fiestas.

La responsabilidad recayó este año en «Los Veinte», una de las peñas más veteranas de Villar de Ciervo, fundada en 1980 y desaparecida como agrupación alrededor del año 2000. El paso del tiempo puso fin a aquella peña, pero no consiguió borrar los vínculos que unieron a sus integrantes ni el recuerdo de aquellos años de juventud compartidos durante las fiestas de San Agustín.

Precisamente ese espíritu fue el que quiso recuperar la Comisión de Festejos al encomendarles el pregón. Un homenaje a quienes formaron parte de una de las primeras peñas surgidas en Villar de Ciervo durante aquella década y, al mismo tiempo, un reconocimiento a una generación que contribuyó a construir la tradición festiva que hoy continúa latiendo en la localidad.

Varios de sus antiguos componentes, acompañados por sus hijos y otros familiares, tomaron la palabra desde la balconada del Consistorio ante la multitud de jóvenes peñistas que ocupaba la Plaza Mayor. Sus primeras palabras estuvieron dedicadas a quienes compartieron aquellos años y ya no están, amigos que se han ido quedando por el camino durante estas casi cinco décadas.

Después llegaron los recuerdos, las anécdotas y las vivencias de una juventud vivida intensamente en torno a las fiestas. También evocaron cómo, con el paso de los años, aquellos jóvenes fueron madurando, adquiriendo responsabilidades y ocupando un lugar cada vez más relevante en la organización y desarrollo de las celebraciones, hasta que las obligaciones, el paso del tiempo y, en algunos casos, simplemente la edad fueron haciendo que la peña terminara por disolverse.

Sin embargo, como quedó patente durante el pregón, una peña puede desaparecer como nombre, pero difícilmente desaparecen los lazos que se forjaron entre quienes la integraron. «Los Veinte» dejó de salir a la calle como grupo, pero su alma continúa presente en quienes todavía mantienen aquella amistad y en las nuevas generaciones que ahora toman el relevo.

Con el pregón quedó oficialmente inaugurada una nueva edición de las fiestas de San Agustín. Un repique de campanas se encargó de anunciar desde el templo el comienzo de los días grandes de Villar de Ciervo, haciendo llegar simbólicamente la noticia también a quienes, por distintas circunstancias, se encuentran lejos del nucleo festivo.

A continuación, la charanga mirobrigense «Manliao» tomó el relevo para poner música a las calles cervatas y acompañar a las peñas en sus primeros compases festivos. La tarde, sin embargo, tenía reservada una última sorpresa. El cielo comenzó a descargar agua sobre Villar de Ciervo y, ante la imposibilidad de esquivar el chaparrón, las peñas terminaron aceptando que también la meteorología quería participar en las fiestas.

Así, entre música, camisetas empapadas y ganas de continuar la celebración, los jóvenes peñistas demostraron que, cuando llegan las fiestas de San Agustín, poco importa si el agua viene de las nubes: ¡ las peñas están dispuestas a mojarse por la fiesta !.