Martes, 25 de agosto de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
El silencio de los galenos
X

Veintidós

El silencio de los galenos

“Yo, como presidente de Ingesa, puedo garantizar que no va a haber represalias por hablar con nadie”. Anotemos ese compromiso del secretario de estado de Sanidad y confiemos en que lo cumpla, pero no puede extrañar de ninguna manera que tenga pleno sentido la denuncia pública de algunos médicos que desempeñan su labor en Ceuta, tras sentirse presionados por los gestores de la sanidad en esta ciudad española sometida a una crisis tan grave durante las últimas semanas, y sin apariencia de una resolución óptima y próxima.

Al parecer, molestaba a los superiores que algunos compañeros hubieran compartido con los medios de comunicación su impresión de colapso del servicio sanitario. Establece nuestro Código Deontológico que “el médico no debe difundir información que cree falsas expectativas, alarma social o que genere confusión o dudas respecto al cuidado, el mantenimiento o la prevención de la salud” (art. 83.2). Mucho me temo que las declaraciones de un médico no añadirán mayor alarma a la palpable por los ciudadanos ceutíes, de por sí dudosos con razón y confusos sin merecerlo, respecto a la prestación de la asistencia sanitaria en su tierra, no ya ahora sino desde tiempo atrás.

Y no será porque no se haya recurrido a otra disposición dentológica: “El médico debe poner en conocimiento de su inmediato superior las deficiencias de todo orden, incluidas las de naturaleza ética, que perjudiquen la correcta asistencia. Si no son subsanadas debe comunicarlo a la dirección del centro y, en última instancia, al Colegio; y, si fuera el caso, a la autoridad sanitaria” (art. 56.2). La respuesta a muchas de estas puestas en conocimiento, a casi todas de hecho, suele ser el silencio. Un silencio frío, calculado, administrativo. Se sigue igual. Se ignora al profesional. Se huye hacia adelante.

Mientras tanto, no queda muy claro que se esté cumpliendo aquello de “los médicos que ocupan cargos directivos en las instituciones sanitarias deben velar por que las prestaciones se adapten a las auténticas necesidades asistenciales de la población y a las posibilidades reales de financiación, evitando que se ofrezcan servicios sanitarios sin la debida dotación” (art. 57). Ahora tenemos una compañera ocupando un cargo directivo relevante en la sanidad de Ceuta, la ministra Mónica García, y parece que ha tirado más por la vía del relato político de su trinchera, afeando a una periodista que le preguntara por casos importados de tuberculosis, cuestión que ella entiende como xenofobia al asociar migración y enfermedad: ¿no hay que conocer la procedencia para diagnosticar mejor, tratar adecuadamente y prevenir con eficacia?; es pura salud pública.

Más allá del caso ceutí, en el que han respaldado a los facultativos presionados tanto el colegio local como el sindicato, infelizmente presididos por la misma persona (a la que no conozco y seguramente sea un gran compañero) porque son dos entidades que merecerían una independencia clara, lo de que los médicos hablemos con la prensa, escribamos columnas como esta, o aparezcamos en la radio, en la televisión o en redes sociales, no suele entusiasmar a los gestores. La mayor parte de las veces se contribuye, con más o menos acierto, a sensibilizar a la población para el cuidado de la salud o el uso racional del sistema sanitario. Pero ¡ay! cuando se pisa algún terreno pantanoso. Entonces el afloramiento en los medios de comunicación empieza a incomodar, aumenta el riesgo de llamada desde arriba, y aunque se suelan mantener las formas, se percibe la molestia, y alguna vez se deslizan las llamadas hacia abajo, como bien ha podido ocurrir en esta ocasión.

Con la debida prudencia y moderación, mejor le irá a la Medicina con médicos capaces de alzar la voz, de compartir las luces y las sombras de nuestra profesión y de nuestro Sistema Nacional de Salud, que en Ceuta y en Melilla tienen dos zonas de muy difícil cobertura, como también existen otras en España, tanto a nivel hospitalario como de atención primaria, sin que se den pasos firmes y decididos para paliarlo. Acaso, de vez en cuando, mandarnos callar.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.