Lunes, 31 de agosto de 2026
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El léxico del corazón de Escuernavacas en la voz de Teresa Vicente Sánchez
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Los libros son para el verano

El léxico del corazón de Escuernavacas en la voz de Teresa Vicente Sánchez

Publicado 21/08/2026 11:45

El libro “Dímelo hilando” publicado por Editorial Páramo se convierte en el descubrimiento del verano.

Las Ferias del Libro, en este caso la de Tamames, y la voz de los libreros, la de Iban, de Víctor Jara, nos descubren nuevas y sorprendentes voces que corren el peligro de quedar sepultadas por la cantidad ingente de novedades. Pero los libros tienen vida propia y este “Dímelo hilando” es un feliz descubrimiento. Feliz por lo que tiene de reconocimiento de una forma de lenguaje y vida que, poco a poco, va desapareciendo, feliz porque se enfoca en esa existencia callada y humilde de mujeres que nunca alzaron la voz porque “eso era cosa de hombres”.

Teresa Vicente Sánchez viene de una Escuernavacas de nombre rotundo e historia particular. Pequeña localidad de la tierra de Vitigudino y del municipio de Moronta que abandonó para estudiar Biblioteconomía y trabajar en la universidad madrileña y a la que vuelve a menudo de visita. Y a través de sus libros, en el 2017 recogió la historia, los recuerdos y tradiciones de su pueblo, y ahora con este “Dímelo hilando”, se vuelca en los testimonios y la recreación de la vida de las mujeres rurales que nunca han sido escuchadas. Un trabajo literario hermosísimo que no oculta su reivindicación, la autora da voz a quien no la tiene, y su valor lexicográfico, porque recoge expresiones y palabras muy particulares que van a perderse. Cercana a Portugal, a Zamora, el habla de Escuernavacas tiene ecos leoneses y de mi propia infancia. Me ha emocionado algo tan humilde como esa “rodilla” que era como mi abuela llamaba a la bayeta, o la “tajuela” en la que, pequeña yo me sentaba y no precisamente, a ordeñar, yo que era de las que se “añusgaba” a cada poco y con una madre que todo lo “barruntaba”. El lenguaje del corazón que borda Teresa Vicente en sus pequeñas piezas, testimonio, relato, retal del pasado maravillosamente cosido al tapiz de su libro que se titulan con el nombre de su protagonista.

Inicia la autora su texto con la inusual historia de Escuernavacas, el pueblo que fue comprado por sus habitantes tras la muerte de la dueña, María de los Remedios Martín Santos Morán en 1908. Algunos de sus trabajadores, que vivían en un régimen casi feudal, sin médico, sin medios, compraron los terrenos dando lugar al pueblo que recrea la autora. Una autora que inicia el libro con este hecho y lo termina cuando una de las protagonistas se lamenta de que no haya niños ni jóvenes en un pueblo que ya tiene agua. Un libro que recorre la historia a través de la vida de estas mujeres, su magnífica forma de hablar, su concisión que tanto cuenta, su preocupación, su inmenso trabajo y su historia, de 1900 al 2000. Un libro que termina, archivera y bibliotecaria la autora, con un paseo por sus protagonistas, biografía que las dignifica y que nos recuerda esa pregunta de todos los pueblos “Maja, ¿y tú de quién eres?”.

Porque en un pueblo, la vida particular es la vida de todos. El tejido está imbricado en relaciones familiares, amistosas, belicosas y amorosas. Un tejido que habla con palabras terruñeras, con silencios que tanto dicen, con voces interiores que se tienden a morir tras una vida de trabajo. Un tejido que se va hilando página a página y que nos resulta no solo interesante por lo que tiene de histórico, testimonial, lexicográfico… sino profundamente literario. Una novela hilada de voces, tejido de nuestra historia más humilde, más necesitada de manos para convertirla en manta que nos arrope frente al frío del olvido. Lectura necesaria.

Charo Alonso.