Las muertes atribuibles a las altas temperaturas hasta mediados de agosto casi duplican los registros del mismo periodo de 2025; los datos del sistema MoMo revelan que las mujeres y los mayores de 85 años son los colectivos más vulnerables
La provincia de Salamanca registra un notable incremento de la mortalidad vinculada a las olas de calor durante el periodo estival de 2026. Según los últimos datos oficiales, el impacto de las temperaturas extremas en la salud pública local se concentra especialmente en las mujeres y en los mayores de 85 años.
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) del Ministerio de Sanidad revela que, entre el 1 de junio y el 13 de agosto de 2026, se han producido 51 defunciones atribuibles al exceso de temperatura en la provincia. Esta cifra evidencia un comportamiento mucho más agresivo del rigor estival en Salamanca en comparación con los registros históricos recientes.
El análisis, coordinado por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III, tiene como objetivo principal mejorar la capacidad de prevención y respuesta ante los riesgos climáticos. Para ello, el sistema cruza los datos de defunciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Ministerio de Justicia con los registros térmicos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
Durante este verano, la mortalidad observada por todas las causas en la provincia asciende a 1.000 personas, frente a una estimación base de 982 fallecimientos. Esto supone un exceso de 18 muertes en el balance global, un indicador que se ha visto fuertemente condicionado por el comportamiento de los termómetros durante el mes de julio.
La evolución de la mortalidad por calor en la provincia de Salamanca muestra una clara tendencia al alza. Si se analiza el mismo periodo temporal (desde el 1 de junio hasta el 13 de agosto) de los últimos cuatro años, el incremento de fallecimientos es constante:
Este análisis comparativo revela que las muertes atribuibles al calor en lo que va de año han aumentado un 70 % respecto al mismo periodo de 2025, y representan más del triple de las registradas en el verano de 2023.
Además, las 51 muertes acumuladas hasta mediados de agosto de 2026 ya superan a los periodos estivales completos de 2024 (37 fallecidos), 2023 (44 fallecidos) y 2019 (22 fallecidos), situándose muy cerca del récord absoluto del verano completo de 2025, que cerró con 54 decesos.
El impacto del calor en la salud de los salmantinos no se ha distribuido de manera uniforme a lo largo del verano, sino que ha estado estrechamente ligado a los picos de temperaturas máximas registrados en la provincia:
Los datos del sistema MoMo confirman que la edad y el sexo son factores determinantes en la vulnerabilidad ante las temperaturas extremas. Durante el periodo estival de 2026, las mujeres han registrado un impacto significativamente mayor, con 33 fallecimientos atribuibles al calor, frente a las 18 muertes registradas en el colectivo masculino.
Por franjas de edad, la vulnerabilidad aumenta de forma exponencial a partir de los 75 años. El comportamiento de la mortalidad atribuible a la temperatura entre junio y la primera mitad de agosto de 2026 se distribuye de la siguiente manera:
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria utiliza un desarrollo metodológico actualizado en 2022 para ofrecer estimaciones precisas. El modelo no se limita a contar licencias de enterramiento, sino que realiza una estimación estadística indirecta.
Para calcular la "mortalidad estimada base" (la cifra de defunciones que cabría esperar en condiciones normales), el sistema utiliza los datos históricos de los últimos diez años proporcionados por el INE. Por otro lado, para obtener las cifras de defunciones más recientes, el sistema recurre al Ministerio de Justicia, que recopila las muertes de los registros civiles informatizados.
A partir de estos datos, y cruzándolos con las temperaturas de la AEMET, el sistema funciona bajo dos enfoques diferenciados:
Es importante destacar que el sistema MoMo monitoriza la mortalidad atribuible tanto al exceso de temperatura (calor) como al defecto de la misma (frío). En el análisis del periodo estival actual, la totalidad de las 51 defunciones registradas se asocian al impacto del calor extremo en el organismo. Durante el pasado periodo invernal 2025/2026, el frío se cobró la vida de 37 personas en la provincia de Salamanca