, 16 de agosto de 2026
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“Solo vivía para las drogas”: la valentía de Belén para superar su adicción en Salamanca
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TESTIMONIOS

“Solo vivía para las drogas”: la valentía de Belén para superar su adicción en Salamanca

Publicado 11/08/2026 12:41

Conocemos dos testimonios reales que muestran el impacto de este recurso de acogida: cómo supone una adicción a las drogas y enfrentarse a una enfermedad sin seres queridos cerca

El día a día en Casa Samuel transcurre entre el esfuerzo diario, el apoyo mutuo y el acompañamiento profesional. Este centro de acogida se ha convertido en un pilar indispensablepara quienes han tocado fondo y buscan una salida a situaciones de exclusión social, enfermedades y adicciones.

Detrás de las paredes de este recurso no solo hay un techo y comida, sino un equipo humano que trabaja para devolver la dignidad a sus usuarios. Las historias de sus residentes reflejan la dureza de sus pasados, pero también la firme determinación de salir adelante gracias al apoyo recibido.

A través de dos testimonios directos, nos adentramos en la realidad de este espacio salmantino. Sus palabras evidencian el profundo impacto emocional y social que supone contar con un entorno seguro donde empezar de nuevo.

Belén, una mujer de origen gallego que lleva aproximadamente un año residiendo en las instalaciones, relata con crudeza cómo era su realidad antes de ingresar en el centro. Su rutina diaria estaba marcada por un aislamiento absoluto y una fuerte dependencia de las sustancias.

“Estaba en casa olvidada de todo, solo vivía para las drogas”, confiesa con sinceridad. Este proceso de deterioro personal afectó gravemente a sus hábitos más básicos, hasta el punto de que, según explica, “no comía, no me duchaba”.

A este abandono personal se sumaba el mal estado de su vivienda habitual, que presentaba graves problemas de goteras que nunca llegaban a repararse. Su situación parecía no tener salida hasta que se cruzó en su camino una oportunidad de cambio.

El punto de inflexión en su vida se produjo mientras estaba vinculada al centro Alborada, un recurso al que acudía diariamente para recibir su tratamiento de metadona. Fue allí donde los profesionales le plantearon la posibilidad de trasladarse a Salamanca.

La decisión no fue sencilla debido a la distancia y al desarraigo que conllevaba. “En un principio pensé, dije, es muy lejos, dejo a la familia”, recuerda Belén sobre sus dudas iniciales. Sin embargo, el paso de los meses ha disipado cualquier temor.

Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, afirma con rotunda claridad que “Casa de Samuel es vida”. Para ella, este recurso de Cáritas lo ha supuesto todo en su proceso de recuperación personal.

Durante este primer año de estancia, el acompañamiento de los profesionales y compañeros ha sido clave. “Me ha ayudado un montón”, asegura. Actualmente, se enfrenta a un nuevo reto de salud: dejar de fumar.

Reconoce que este proceso le está costando un gran esfuerzo, especialmente porque la gran mayoría de los residentes del centro son fumadores. A pesar de la dificultad, mantiene firme su propósito de conseguirlo. Al ser preguntada por sus planes a largo plazo, prefiere centrarse en el presente. Su único deseo actual es permanecer en el centro, donde lo que más valora es “estar con los amigos”, el vínculo humano que ha creado allí.

Además, este año le ha servido para tener un primer contacto con Salamanca. Aunque admite que aún no conoce la ciudad en profundidad, ya ha visitado la Plaza Mayor. Entre sus asignaturas pendientes se encuentran las catedrales y el Museo de Historia de la Automoción.

La meta de la reinserción laboral: el testimonio de un segundo residente

Junto a la experiencia de Belén, otro usuario de Casa Samuel, que prefiere mantenerse en el anonimato, comparte sus metas a corto y medio plazo, las cuales están estrechamente ligadas a su recuperación física para poder volver a trabajar.

Su prioridad absoluta es recuperar la salud para reincorporarse al mercado de trabajo lo antes posible. “Nada más sentirme mejor, pues a colgar otra vez y a volver a construir mi trabajo”, expresa con una notable determinación.

Este residente aprovecha la conversación para poner en valor el trabajo de todo el equipo del centro, personificado en la figura de Raúl y el resto de profesionales que integran el recurso de Cáritas.

Aunque el usuario reconoce que los profesionales “están haciendo una buena labor” y destaca su preparación, quiere hacer una mención muy especial y agradecida a la labor desinteresada de los voluntarios.

“Dar más las gracias a los voluntarios, que vienen con la fe de ayudar al prójimo”, señala con emoción. Según explica, ese compromiso altruista se traduce en un trato muy cercano, asegurando que “ese afecto se nota más” en el día a día. La gratitud es el sentimiento común que une a ambos testimonios. Belén resume este año de transformación con un mensaje directo de agradecimiento a quienes le han tendido la mano: “Muchas gracias, porque me dieron la vida otra vez”, concluye.