Cuatro novillos protagonizaron un encierro que se desarrolló en una tarde más fresca que la anterior
La localidad fronteriza de Fuentes de Oñoro vivió con intensidad su 15 de agosto, festividad de Nuestra Señora de la Asunción, una jornada que contó durante la mañana con los tradicionales actos solemnes y religiosos y que, ya por la tarde, recuperó el pulso festivo con la celebración del II Encierro a Caballo.
Cuatro novillos, traídos desde el campo, protagonizaron un recorrido que atravesó el casco antiguo oñorense ante la expectación de un numeroso público, repartido a lo largo de los distintos puntos del itinerario.
El encierro, que salió del campo con los cuatro astados bastante agrupados, se puso en marcha 25 minutos más tarde de la hora inicialmente prevista, haciendo esperar a los numerosos aficionados que aguardaban su llegada. Una espera que, sin embargo, no se hizo especialmente pesada, ya que la tarde se presentó nublada, con viento y temperaturas mucho más llevaderas que las de la jornada anterior, mientras varias tormentas rondaban los alrededores de la localidad.
Durante el recorrido se produjo uno de los momentos de mayor incertidumbre cuando uno de los jinetes perdió su cabalgadura. El animal continuó buena parte del trayecto por sí solo, guiado por su propia intuición y sin llegar a separarse del grupo formado por caballistas y cornúpetas. Finalmente, la situación se resolvió sin consecuencias de consideración y el jinete no sufrió heridas de importancia.
Tras el encierro, la fiesta se trasladó a la plaza de la Ribera, donde tuvo lugar una tradicional capea con vaquillas que volvió a congregar a numerosos vecinos y visitantes. La jornada continuó después con una cena de confraternización y sangría a cargo de la Peña El Rekorte, pregoneros de las fiestas de este año.
La Orquesta Nebraska sería la encargada de poner el broche musical a la festividad de la Asunción, prolongando la animación hasta bien entrada la noche.
Fuentes de Oñoro encara ya la recta final de sus fiestas, que tendrán su cierre este domingo, 16 de agosto, con una clase práctica de toreo protagonizada por alumnos de la Escuela Taurina de Salamanca. Ya entrada la noche, la actuación del Niño de Boadilla pondrá el punto final a unas celebraciones en las que la tradición taurina, la convivencia y la fiesta han vuelto a caminar de la mano.