Hay que recordar la fábula de Esopo titulada “Heracles y Atenea”. Heracles caminaba por un sendero y vio una manzana, la piso y por más que la pisaba la manzana crecía. Desconcertado no le encontraba explicación. Apareció Atenea y le dijo que la dejara de pisar pues era el espíritu de la discordia. Mientras la enfrentara con violencia no dejaría de crecer, pero si la ignoraba terminaría por desaparecer. No todas las batallas se ganan peleando sino con inteligencia.
Iba a escribir que vivimos, pero ya no vivimos. No es vida lo que nos toca vivir. Es aguantar y esclavitud. Cuando no hay gratitud ni honestidad la vida no tiene sentido. Cuando nos quitan el 50 % de lo que ganamos, el 21 % de lo que gastamos y el 30 % de lo que heredamos, eso no es libertad es esclavitud. Lo mismo o peor les pasa a los autónomos que trabajan para nada.
Hubo un tiempo en que cada rincón de España era un sinónimo de excelencia. Era un país que aspiraba a producir, crear empleo y riqueza y a construir más que dividir. Algún día habrá de decir la respuesta de quién fue el artífice de que dejáramos de sentir orgullo por levantar un país y empezamos a conformarnos con verlo caerse a pedazos. Aunque en el fondo los que tenemos memoria lo sabemos de sobra.
La sociedad necesita volver a la normalidad que no es más que el sentido común y la honradez. Ahora vemos como el mal predica la tolerancia y una vez se vuelve dominante, silencia al bien. Estamos cansados de tanta imposición falso moralista. Lo que ha pasado en Ceuta es más de lo mismo. Ni más ni “menas”, se les devuelve a la primera comisaría de Marruecos como se había hecho toda la vida, sin preguntas ni respuestas. La soberanía no se discute aunque da la sensación de que nos la han vendido hace tiempo. Cada país debe hacerse cargo de sus nacionales y los padres de cualquier menor más.
Si Israel invade Gaza no participamos en Eurovisión. Si Marruecos invade Ceuta seguimos organizando el Mundial con ellos y soltamos 27 millones de euros. Por otro lado Israel y EEUU le dan a Marruecos la construcción de una base militar marroquí en Gaza. Retrato del apoyo que tenemos para lo que ha de venir.
Estaban avisados de los posibles apagones, del mal estado de las vías de los trenes, de la invasión de Ceuta, de la DANA, etc. en todos los casos ha muerto gente pero alaban su gestión. No somos un país medio normal. Aquí ya nadie gestiona nada porque todo va a la deriva. Los cargos intermedios están ocupados no por los mejores sino por gente puesta a dedo que su inteligencia suele estar de vacaciones y se limitan a firmar informes que no tienen capacidad para dilucidar y el de más arriba los da por buenos. Nunca había pasado. Estamos totalmente abandonados a nuestra suerte porque el Estado no existe. Nadie va a venir a defendernos si la cosa no cambia.
El 70 % de los extranjeros regularizados no se ha afiliado a la Seguridad Social y más de medio millón no cotiza. Siguen trabajado en B, para no perder las pagas y los que están afiliados les pagan sus prestaciones. Tenemos un caótico panorama regulatorio. Algunos se acaban de dar cuenta de que si trabajan en A se van al paro y tendrán que hacer la declaración de la renta, cosa que no les interesa. Cada vez menos interesa ser un español de primera. Mientras la riqueza se envía a países de América y África, dinero que no se gasta aquí ni cotiza.
Hay ya más de una media España parasitaria y amoral que vive de la otra minoría. Dispuesta a reventar el país para conservar sus privilegios. No es sólo quién nos gobierna es tu vecino, tu compañero de trabajo, el mantero de la esquina, la charo del pelo colorado, el de la ONG sin sentido, cada ciudadano blandengue, cada votante que no sabe donde tiene la mano, las víctimas del sistema educativo y de la ingeniería social, el que se mancha al comer el yogour, el chanclista, el chandalista, el colorado que se cree con derechos, el ectoplasma, el abrazafarolas, el resentido, el pérdido, etc. Ellos son los verdaderos culpables. Gente siguiendo dispuesta a votar lo mismo aunque caiga una bomba nuclear.
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