El recorrido por las terrazas medievales ofrece una perspectiva única del conjunto monumental salmantino
La exposición permanente de las torres medievales de la Catedral de Salamanca ofrece una experiencia de altura que transforma la percepción del patrimonio histórico de la ciudad. A través de un itinerario por estancias inéditas y miradores exteriores, el visitante descubre en Ieronimus la evolución del doble templo catedralicio y contempla una panorámica excepcional del casco histórico salmantino.
La apertura al público de estas estructuras medievales a través de la muestra Ieronimus constituye un hito sin precedentes, al ser la primera actuación que vinculó directamente la conservación del patrimonio con el desarrollo turístico en la capital. Este trayecto no se limita a ser un mirador convencional, sino que propone una inmersión profunda en la evolución constructiva de un conjunto catedralicio doble —la Catedral Vieja y la Catedral Nueva— único en la geografía española, donde el visitante transita desde la penumbra de pasillos y estancias que permanecieron ocultas durante siglos hasta la imponente luminosidad de las terrazas exteriores.

Desde su inauguración en marzo de 2002, la exposición ha funcionado como un proyecto vivo y en constante renovación. El itinerario original se ha ido ampliando progresivamente con la incorporación de espacios tan significativos como la balaustrada superior de la Catedral Nueva en 2003, la terraza norte en 2004, el paseo sobre los tejados junto a la Torre del Gallo en 2006 y la ascensión a la Torre de Campanas en 2013.
Esta propuesta cultural y expositiva, respaldada desde sus inicios por la colaboración entre el Ayuntamiento de Salamanca y el Cabildo Catedralicio, se ha consolidado como un modelo de gestión de referencia a nivel nacional. Además, la muestra integra de manera constante nuevos contenidos dedicados a la música, los archivos históricos y las grandes efemérides de la ciudad, como el V Centenario de la Construcción de la Catedral.
La Terraza de Anaya, situada sobre el andén superior de la Catedral Nueva, permite pasear entre pináculos, arbotantes y gárgolas. Desde este mirador se contempla la Salamanca monumental y estudiantil, perfilada en el horizonte como un auténtico "soto de torres" que revela el trazado urbano histórico.
La panorámica abarca edificios históricos de gran relevancia, como la Clerecía —conjunto arquitectónico impulsado por Felipe III y Margarita de Austria en 1611—, el edificio histórico de la Universidad, el Colegio del Arzobispo Fonseca y la Casa de las Conchas. También se divisan la Plaza Mayor, la Rúa Mayor, la iglesia románica de San Martín, el Palacio de Anaya —trazado en 1811 durante la ocupación francesa— y los conventos de San Esteban y las Dueñas.

Por su parte, la Torre Mocha regala una panorámica excepcional del flanco sur de la ciudad, orientada hacia la vega del río Tormes. Su terraza plana actual, fruto de una restauración que sustituyó el antiguo tejado a tres aguas de teja cerámica, permite apreciar el marcado carácter defensivo de la Catedral Vieja a través de sus almenas.
La visual permite identificar con claridad el Puente Romano —clave en la histórica Vía de la Plata—, el Palacio del Obispo y la Iglesia del Arrabal. Además, ofrece una perspectiva inmejorable para diferenciar la Catedral Nueva de la Vieja y contemplar de cerca la majestuosa Torre del Gallo, el claustro y las capillas que completan el conjunto.

Abre todos los días. De marzo a diciembre de 10:00 a 20:00 h (último acceso a las 19:00 h); enero y febrero de 10:00 a 18:00 h. La entrada general cuesta 6 euros (5 euros para grupos). Las visitas nocturnas de fin de semana tienen un precio de 12 euros (sin pases en Semana Santa). Información y reservas en [email protected].