Alberto Díaz inicia una nueva etapa al frente de la Cámara de Comercio de Salamanca tras ser reelegido hace apenas unas semanas por el pleno de la institución. Las sensaciones en este arranque de mandato difieren notablemente de las que experimentó al asumir el cargo por primera vez, cuando apenas contaba con un par de meses de rodaje tras suceder a su predecesor. En esta ocasión, el líder de los empresarios salmantinos asegura que afronta el reto con una mayor dosis de experiencia y conocimiento de la casa, lo que le permite encarar los objetivos estratégicos con una perspectiva mucho más asentada y madura.
“La responsabilidad es exactamente la misma, pero sí que es verdad que ahora lo asumes con un poquito más de tablas”, explica en una entrevista para SALAMANCArtv AL DÍA. El presidente cameral confiesa que el hecho de haber sido elegido nuevamente por sus compañeros de pleno supone un estímulo añadido que incrementa su nivel de exigencia personal. Lejos de caer en la autocomplacencia, el dirigente empresarial manifiesta que el respaldo recibido se traduce en la obligación de trabajar con un esfuerzo redoblado para responder a las expectativas del tejido productivo de la provincia.
Al hacer balance de su primer año de gestión cuando tomó las riendas de la Cámara, lo define como “un periodo marcadamente continuista respecto a la línea de trabajo que venía desarrollando Benjamín Crespo”. “Durante estos meses, la actividad de la corporación se ha centrado en consolidar los servicios esenciales que demanda el empresariado, prestando especial atención al asesoramiento de nuevos emprendedores, la formación adaptada a las necesidades reales del mercado y el impulso de los procesos de internacionalización y digitalización”, explica.
Detrás del cargo institucional se encuentra un empresario cuya trayectoria se fraguó desde la juventud por circunstancias familiares sobrevenidas. Con apenas 22 años, mientras cursaba la carrera de Ciencias Económicas, Alberto Díaz tuvo que incorporarse a la actividad laboral debido a la enfermedad de su padre. Aquellos inicios supusieron un aprendizaje acelerado en el que tuvo que desempeñar tareas de todo tipo dentro de los negocios familiares, que en aquel momento abarcaban una promotora inmobiliaria y una firma de catering.
La evolución de su trayectoria empresarial le llevó a asumir responsabilidades de gestión cada vez mayores. En el año 2011, la familia procedió a la venta de la empresa de catering para concentrar sus recursos en la actividad promotora. El relevo definitivo en la dirección general se produjo en 2018, coincidiendo con la jubilación del gerente de la compañía, momento en el que Díaz tomó las riendas totales del negocio y comenzó un proceso de diversificación que le ha llevado a adentrarse con éxito en el sector de las energías renovables.
Esta experiencia vital en primera línea de la actividad privada ha configurado su visión sobre la gestión del riesgo y los temores propios de cualquier emprendedor. Díaz recuerda que, en sus comienzos, los principales miedos estaban asociados al fracaso o a la posibilidad de cometer errores graves en proyectos novedosos. Con los años, esa inquietud se ha transformado en la exigencia de hacer las cosas con el máximo rigor, defendiendo que un estudio minucioso y un trabajo previo exhaustivo son las mejores herramientas para evitar sorpresas desagradables en el ámbito de los negocios.
Al analizar las demandas actuales del empresariado salmantino, el presidente de la Cámara constata que las necesidades varían de forma sustancial según el sector de actividad. “En las industrias más tradicionales, como el potente sector cárnico de la provincia, la gran prioridad sigue siendo la internacionalización y la búsqueda de nuevos mercados exteriores. Por el contrario, las empresas de base tecnológica o de servicios orientan sus peticiones hacia la digitalización y la incorporación de herramientas avanzadas de inteligencia artificial para optimizar sus procesos de gestión diaria”, añade.
En el ámbito de la hostelería, uno de los motores económicos de la capital, los esfuerzos se centran en consolidar la profesionalización del sector, un objetivo en el que se han logrado avances muy significativos en los últimos años. A pesar de esta diversidad sectorial, Díaz identifica un denominador común en las demandas de autónomos y pymes, estructurado en torno a cuatro pilares fundamentales: la apertura al exterior, la transformación digital, la innovación constante y la formación continua de los trabajadores.
Las infraestructuras de transporte constituyen otra de las grandes preocupaciones del tejido productivo salmantino. El presidente de la Cámara es tajante al señalar que “la prioridad absoluta a corto plazo es la mejora de las conexiones ferroviarias con Madrid”. Díaz advierte de que “la falta de frecuencias y la pérdida de servicios ferroviarios restan competitividad a la provincia, dificultando tanto la retención del talento joven como la llegada de inversores y delegaciones comerciales que buscan una conectividad rápida y fiable con la capital de España”.
Asimismo, el dirigente empresarial reclama un mayor esfuerzo en el mantenimiento de la red de carreteras, un problema que considera generalizado pero que afecta de manera directa a la seguridad y eficiencia del transporte de mercancías en la provincia. En una vertiente más positiva, Díaz sitúa el desarrollo del Puerto Seco y la plataforma intermodal como la gran punta de lanza para el futuro logístico de Salamanca, aprovechando la ubicación estratégica de la provincia en el corredor atlántico.
Por otro lado, en contraposición, la atracción de grandes proyectos industriales tropieza actualmente con un obstáculo de enorme gravedad: el déficit de capacidad energética. “Polígonos industriales clave para el desarrollo local carecen en estos momentos de la potencia eléctrica disponible necesaria para dar respuesta a la implantación de nuevas empresas que requieran un alto consumo energético para sus procesos productivos. Red Eléctrica debería mejorar esto, si no será imposible atender la demanda de suelo industrial y dar respuesta a las necesidades derivadas de la transición hacia la movilidad eléctrica en las principales autovías de la provincia”, explica.

La cartera de servicios de la institución cameral se completa con programas de gran impacto social y económico, como las iniciativas de empleo orientadas al talento joven y los planes de formación específicos para personas mayores de 45 años que buscan reincorporarse al mercado laboral. Asimismo, la entidad ofrece un acompañamiento integral a los emprendedores desde la fase inicial de elaboración del plan de negocio hasta su posterior consolidación y eventual salida a los mercados exteriores.
“Tenemos que ser el experto asesor, el asesor de asesores”, define Alberto Díaz al explicar el rol que debe desempeñar la Cámara de Comercio en su relación con el tejido empresarial. El presidente sostiene que la experiencia acumulada por la institución al trabajar con miles de empresas de diversos sectores constituye un valor añadido único que debe revertir directamente en beneficio de cada autónomo y pyme que acude a sus instalaciones en busca de orientación.
La vertebración territorial de la provincia es otra de las prioridades de la actual dirección cameral, que reconoce el peso fundamental que tiene el sector agrario y agroalimentario en el medio rural salmantino. La Cámara gestiona directamente los viveros de empresas de Ciudad Rodrigo, que registra unos excelentes niveles de ocupación y prevé expandirse con la ampliación del polígono industrial local, y de Peñaranda de Bracamonte, además de mantener un programa activo de asesoramiento itinerante en comarcas como Guijuelo o Vitigudino.
En el plano institucional, Díaz valora de forma muy positiva la colaboración con las diferentes administraciones públicas. Destaca la sintonía con el Ayuntamiento de Salamanca en proyectos innovadores, así como el trabajo conjunto con la Diputación de Salamanca en materia de emprendimiento rural. De igual modo, resalta la excelente relación con la Junta de Castilla y León, administración tutelante de las cámaras, y con la Universidad de Salamanca, con la que comparten una cátedra de investigación.
De cara al futuro, el presidente de la Cámara de Comercio invita a contemplar el panorama económico de Salamanca con optimismo, respaldando la apuesta de las instituciones locales por convertir a la ciudad en un polo tecnológico de referencia nacional. Para lograrlo, Díaz concluye que el principal reto de los empresarios salmantinos en los próximos cuatro años será mantener una actitud proactiva ante el cambio, actualizándose de forma constante para no quedar rezagados ante una evolución tecnológica que avanza a un ritmo sin precedentes.