Viernes, 07 de agosto de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
El brote de una pequeña flor
X

El brote de una pequeña flor

Publicado 06/08/2026 08:00

Vuelven a cobijarme las letras, refugio veraniego de todas las estaciones, sofoco del calor, al abrigo de inclemencias y amenazas, paraíso inconfesable en el que caben todos los sueños.

Regresa el contacto con el mundo a través del hilo que nos mantiene unidos desde lejos, el mismo hilo que se quema a la vez que los árboles, los pastos, las montañas, las rocas que las sustentan, el suelo que alimenta... Los arbustos devorados con avidez por hambrientas llamas fulgurantemente naranjas de alturas nunca vistas, los cielos ennegrecidos por el humo asfixiante; el miedo y, a veces, la muerte de los animales que convivían plácidamente con una naturaleza que ahora parece desterrarlos con empeño del lugar...

Algunos reparten las culpas:

"Locos", dicen...

"Desobedientes", cuentan...

"Interesados", refieren...

"Dejados, abandonados...", manifiestan...

"Sin planificación", escriben...

"No hay cambio climático", vociferan...

Pero el monte está allí. Solo. Negro. Completamente desnudo. Con negras heridas como llagas. Lleno de negra sangre llorando su cruel destino.

El monte está allí, desgarrado de tristeza, desposeído de todos sus bienes, de toda su riqueza, de todo su esplendor... De toda su vida.

El monte, que no pudo huir, sigue ahí, donde nació, asfixiado, muerto, yermo, vacío, renegrido, solo. Sumido en el más absoluto silencio de su carbonizada lápida.

Los ríos ya no cantan... Gimen sabiendo que en otoño los cielos llorarán lágrimas negras.

Las partículas en suspensión del humo producido por todo lo quemado permanece en los pulmones de las personas que lo vivieron de cerca. De los paisanos, de los vecinos, de los bomberos, de los militares, de los voluntarios... De los que volvieron del confinamiento a ver si sus casas existían.

Y en medio de las ruinas, brotó, como siempre, una flor: la de la solidaridad, la de la escucha, la de la mano que coge otra mano, la ayuda que alimenta, que apaga la sed, que despliega la cama para estirar el descanso, que facilita el aseo, que intenta la calma y proporciona consuelo, y todo se puebla de colaboración, acogida y cariño.

Trabajar en equipo, codo con codo, está comprobado que no es tan difícil. Se demuestra cada vez que es necesario. Gran lección a aprender. Todo depende del valor que demos a las personas y a la naturaleza.

Mientras tanto, el monte que fue la reserva del oxígeno de todos, que fue de donde bebimos tanta belleza, sigue allí. Esperando que algún día, entre sus negras ruinas, brote una brizna de hierba, o, quizás, una pequeña flor.

Mercedes Sánchez

La fotografía, como siempre, es gentileza de José Amador Martín.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.