En ese laborioso camino que supuso la Transición, con el esfuerzo de todos, España caminaba hacia adelante, con unas alternativas políticas u otras, luces y sombras, algunas corruptelas, pero forjando un país hacia el éxito. Hasta la llegada de Rodríguez Zapatero, que comenzó a sembrar otro sendero lleno de espinas y deterioro de la economía que después ha continuado Pedro Sánchez, multiplicando los problemas de una forma inédita. El saqueo de las arcas públicas, el deterioro de las instituciones, la crisis demográfica, la corrupción del Gobierno y su familia, la manipulación de las leyes, tanta indulgencia con terroristas y delincuentes, el incremento escandaloso del déficit y tantas muertes por negligencia, la enemistad internacional, la manipulación de elecciones, etc., no conocen igual.
Cuando no se ha asimilado aún un escándalo, surge siempre otro episodio que aumenta la rabia de un país que ya no puede más con la cadena de despropósitos que se sucede desde hace 8 años, con una parte de la sociedad que incomprensiblemente respalda siempre al ‘hooligan’ que nos gobierna. Lo último es la invasión de Ceuta y los incendios que arrasan una parte de España. Uno de los capítulos más graves en nuestro país desde la moción de censura que sentó a Pedro Sánchez en el poder, es la transigencia con Marruecos y un sinfín de concesiones sin ninguna justificación no sabemos por qué oscuros motivos, aceptando siempre el chantaje del monarca de ese país que tiene un auténtico chollo con España, porque han dado con un imbécil que les acepta todo, echando mano por sistema del bolsillo ajeno y del esfuerzo de todos, sin ninguna sensibilidad tampoco con los que ayudaron a sacar adelante la nación, tan queridos por todos.
Curiosamente tan indignados como una gran parte de nuestra sociedad, en la que se integraron de una forma pacífica con su noble afán de trabajo, son los compatriotas de quienes vienen a aprovecharse y a vivir del cuento, de tantos países –incluido el nuestro-, a los que echarían a patadas, y que muchas veces no sabemos ni quiénes son. Casi el 30 % de los presos extranjeros son marroquíes, y algunos de los que quedan en la calle, no pasarían el filtro de la ley de su país. Pero no pasa nada. Marruecos es el principal receptor de cientos de millones de euros de forma caprichosa y miserable directamente, y a través de empresas ayudadas por fondos públicos, especialmente desde el espionaje a Pedro Sánchez, Marlasca y Margarita Robles en el caso Pegasus, en el que cayeron ingenuamente al no tener las actualizaciones de seguridad pertinentes, para desgracia de todos.
Resulta difícil entender igualmente en la conmemoración del 27º aniversario de la entronización del otro sátrapa que padecemos, Mohammed VI, la presencia del ministro Marlasca para continuar su comportamiento vergonzosamente reptil desde que estrenó su cartera, abortada finalmente por el masivo éxodo marroquí a Ceuta, o de Luis Planas, titular de Agricultura en el reciente evento, o el mismo Felipe González, sin olvidar la hipocresía e incompetencia del impresentable ministro Albares también en las relaciones con Rabat. Y siempre la farsa del siniestro tándem Sánchez-Marlasca, informados de la invasión y también nos engañaron, aliados con el criminal marroquí, enriquecido con una fortuna escandalosa y la mitad del país pasando hambre, y gastando el dinero que no tiene en campos de fútbol para el Mundial.
Otra calamidad que sufrimos por culpa igual de la ineptitud política, salvo los intencionados, son los fuegos, que nos parten el alma. Pero en la pira nunca entran ellos y sí víctimas inocentes, la vegetación, nuestros encantadores animales y tantas personas inocentes. Los agricultores y ganaderos, imprescindibles en el sector primario, esa gente del campo que entiende y nos mantiene, no puede decidir, porque la mugre política, sobre todo la más manipuladora y demagógica, no les permite limpiar el campo y tampoco mandan a tanto parásito y gandul a ayudar a asearlo, que sólo cobra por vegetar. Esta incompetencia manifiesta, y en alguna medida la participación de la coalición PP-Vox en las CCAA, que deberían recibir también más medios. Limpiar el monte puede ser una odisea de obstáculos administrativos y multas incomprensibles, pero Pedro Sánchez, el rey del embuste, explica que son bulos. Los rebaños también se reducen por Mercosur y la presión de los mercados, y el número de cabras y ovejas, etc., imprescindibles en la prevención, es menor. La falta de medios, aeronaves más sofisticadas y personal preparado es otra maldita realidad, porque quienes nos gobiernan, malgastan el dinero en otras cosas.
Con el panorama que tenemos y la falta de aliados por el mandatario que aguantamos, estamos vendidos y sólo hacía falta un Rey en ‘modo avión’ que no se complica y consiente sin sonrojo. En materia de dar la cara en esta tenebrosa coyuntura, Felipe Vl, ni una mala palabra ni una buena obra. Su silencio cómplice y cobarde con tanto trapicheo y trampeo de las instituciones nos sorprende, y de la Reina también. Su perpetuo cortejo a un descerebrado con un inmenso séquito de acólitos nos descoloca y nos indigna.
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