Vergüenza. Vergüenza y rabia contenida ante las imágenes que todo el mundo ha visto en televisión. Hemos sido noticia de primera plana. Las naciones cultivadas se habrán restregado los ojos ante lo inexplicable de la escena. Las de la Unión Europea han considerado que España no puede salir indemne de este abandono y lo han manifestado de diversas formas. Unas, abogando por el cumplimiento de la norma que regula la entrada y salida ciudadanos en el espacio Schengen, otras - las menos- culpando al Gobierno español del escaso -más bien, nulo- compromiso asumido a la hora de cumplir con su obligación. Sólo la obsesión de acabar con la actual forma de gobierno, o la delicadísima situación jurídica en que se encuentran demasiados elementos de su partido y sus familiares más directos, pueden haber afectado a Sánchez hasta el punto de ser más peligroso de lo que ha sido hasta ahora, algo que debía imposibilitarle para seguir gobernando esta sufrida nación.
Todo ha venido a aumentar las dudas que plantea España a sus socios. Ya no somos de fiar, y no es nada raro porque Sánchez está buscando compañeros de viaje ente aquellos que son enemigos de los nuestros. Los miembros de la OTAN, aunque no lo digan claramente , ¿Acaso hay tantos que podamos considerar como países hermanos?, no verían con malos ojos que volviéramos a estar fuera.
Siempre me he mostrado poco partidario de asumir las casualidades y, desde luego, con lo que nos sucede con Marruecos, mucho menos. Cuando atravesábamos la crisis por la anunciada muerte de Franco, la monarquía marroquí volvió a utilizar la población civil, incluidos niños y mujeres, como ejército pacífico para conseguir sus objetivos. Lo hizo con la Marcha Verde, lo repitió apoderándose del Sahara Occidental, tanteó nuestra respuesta con la ocupación del Islote de Perejil y, curiosamente, en las dos ocasiones en que se ha invadido en masa el territorio español, el gobierno de Sánchez acababa de menospreciar la amistad ¿? con Marruecos por acercarse más a Argelia: la secreta atención a Brahim Gali, líder del Polisario, en el hospital de Logroño, y el reciente viaje de Sánchez a Argelia para estrechar lazos económicos. En ambas, Mohamed VI abrió las puertas de par en par mientras su policía miraba para otro lado. Esa es la única mafia que ha intervenido. Durante los últimos días, un desorbitado número de autobuses con destino a Castillejos – algo que fue avisado por el CNI- parecía anormal. Por si quedaban dudas, informaciones de la Guardia Civil afirman que, entre el hervidero de magrebíes que cruzaban la frontera, pasaron camuflados varios agentes de la policía marroquí ¿También es casualidad?; ahora tiene todo más explicación. En toda tierra de garbanzos, esta embestida a Ceuta es una invasión teledirigida.
¿Quién sabe la cantidad de magrebíes que cruzó la frontera? El número exacto, nadie, pero el más aproximado lo han deducido los habitantes de Ceuta. Desde 40.000 a 70.000, se han manejado cifras probables “a voleo”. Era tal la aglomeración de nadadores bordeando el espigón, y tan alarmante la aparición de cadáveres, que nuestras Fuerzas de Seguridad, con muy buen criterio, estuvieron más pendientes de facilitar salvavidas improvisados que de impedir el paso, algo materialmente imposible.
En cualquier caso, las imágenes que hemos visto, se parecían más a la salida de espectadores del Bernabéu en día de partido de la Champions. Casi doblada la población de Ceuta, no es extraño que muchos de los negocios de autónomos decidieran cerrar sus puertas ante los claros intentos de saqueo.
Con la negra experiencia de haber sido reprobado por su falta de tacto en los últimos siniestros que han adornado su mandato, Sánchez no tuvo más remedio que bajarse del Falcon que le llevaba a la Mareta y subirse al helicóptero para hacerse presente en Ceuta; eso sí, a buena distancia de los ceutíes. En su alegato ante las cámaras volvió el Sánchez de siempre. Ni una verdad. Su “machaca” Marlaska, con el mismo sermón. Para más “inri”, en un intento de cubrir la papeleta a toda prisa, al parecer se reforzó la policía ceutí con 48 nuevos agentes, pero se destinaron 60 a la seguridad de Sánchez en la Maleta -a la que se dirigió a continuación, sin saber cuál podía ser el desenlace inmediato.
Ahora debemos creer que nuestras relaciones con Marruecos son exquisitas y, además, que coopera eficazmente en las labores de vigilancia de fronteras ¿Y qué más?
Qué contendría el móvil de Sánchez para que les dé tanto miedo contrariar al amigo de Trump. Ahora mismo, Marruecos cuenta con el apoyo inequívoco de USA e Israel. Visto el desarrollo de los acontecimientos en el estrecho de Ormuz, cada vez adquiere más valor estratégico el de Gibraltar y, ahora mismo, Marruecos cuenta con mayores simpatías que España.
Hablaba al principio de vergüenza y rabia y no es para menos. España se desmorona, vascos, catalanes, mallorquines, y hasta algunos valencianos, no quieren ser españoles. Por lo que se ve, sólo quieren ser españoles los africanos y parte de aquellos hispanoamericanos que hasta ayer odiaban a los españoles que les facilitaron la cultura, el idioma, la religión y el progreso. Con todos ellos, Sánchez se frota las manos en un intento de comprar su futuro voto.
Si a todo unimos el temor de que el efecto de llamada que ha ocasionado la política de Sánchez pueda tener consecuencias directas en el resto de países de la UE, comprenderemos la actitud de Italia y Francia dispuestas a desconfiar de toto aquel que pretenda cruzar sus fronteras, procedente de España. Ahora bien, el resto de naciones europeas que no mantienen fronteras con España no se muestran tan dispuestas a la hora de colaborar económicamente en el fortalecimiento de las medidas necesarias para reforzar la seguridad en el Sur. Al fin y al cabo, también es su frontera.
No es objetivo fácil revertir el concepto que ahora mismo se tiene de España. Esa tarea queda par alguien distinto a este gobierno de trepas y perros de presa.
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