Gracias a la incorporación de la cadena robótica FlexLab y la inteligencia artificial, este departamento de vanguardia influye de manera directa en el 70 % de las decisiones clínicas de los facultativos
El Servicio de Análisis Clínicos y Bioquímica Clínica del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca centraliza la actividad analítica de toda la provincia. Este departamento resulta clave para el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de miles de pacientes cada jornada mediante el uso de tecnología de vanguardia y un equipo altamente especializado.
La actividad en estas instalaciones es incesante. El laboratorio realiza una triple labor asistencial, docente y de investigación, orientada siempre a garantizar la seguridad del paciente. Su impacto en la asistencia sanitaria es determinante, ya que se estima que sus resultados influuyen de manera directa en el 70 % de las decisiones clínicas que toman los facultativos.
Cada día laborable, el centro recibe un volumen de entre 9.000 y 10.000 muestras biológicas, lo que equivale a atender a una horquilla de entre 2.300 y 2.700 pacientes diarios. La procedencia de estas peticiones es diversa y abarca tanto la atención especializada como la medicina comunitaria de toda la provincia.
En concreto, el 41 % de las solicitudes procede de Atención Primaria, mientras que las Consultas Externas representan el 25 %. El resto se distribuye entre la hospitalización no urgente, que supone el 16 %, la hospitalización urgente, con un 10 %, y el Servicio de Urgencias, que genera el 8 % del total.
Para conocer en profundidad este engranaje, conversamos con María Isidoro García, jefa de servicio del Laboratorio Clínico; David Cembrero Fuciños, facultativo especialista y responsable del Laboratorio Core y Calidad; y Carlos Moyano Maza, facultativo especialista y responsable del Laboratorio de Urgencias.

El laboratorio atiende la demanda analítica de toda la provincia de Salamanca, caracterizada por una elevada dispersión rural y un envejecimiento demográfico superior a la media nacional. Esta realidad demográfica condiciona de manera directa las particularidades epidemiológicas de la población salmantina.
Para dar respuesta a esta situación, se cuenta con una red coordinada con los centros periféricos. "En los casos concretos del Hospital de Béjar y el Centro de Especialidades de Ciudad Rodrigo, los dos disponen de equipos limitados de Point of Care controlados por el laboratorio de Salamanca", explican los facultativos.
Estos dispositivos de asistencia al pie del paciente realizan determinaciones analíticas básicas para necesidades urgentes. Por su parte, las muestras rutinarias de estos municipios se envían diariamente al Hospital de Salamanca para su procesamiento conjunto, garantizando la equidad en el acceso a las pruebas de alta tecnología.
El traslado a la nueva infraestructura ha supuesto un salto cualitativo en espacio, unificación y tecnología. El aumento de espacio se traduce en una mejora de la ergonomía de trabajo y de la seguridad de los profesionales, lo que ha permitido implantar una cadena de automatización de grandes dimensiones.
Este sistema integra cuatro servicios clave: Alergia, Análisis Clínicos y Bioquímica Clínica, Farmacia Hospitalaria y Hematología. Gracias a ello, se unifican las muestras y se mejora su trazabilidad desde la petición electrónica, optimizando los recursos humanos y tecnológicos, eliminando duplicidades y agilizando los flujos de trabajo.
"Con este cambio y mejoras comentadas, el servicio de Análisis Clínicos y Bioquímica Clínica se implicó en la consecución para el nuevo hospital de Salamanca, de la ampliación de la Acreditación según la Norma Internacional UNE EN ISO 15189", destaca la jefa de servicio, María Isidoro García. Previamente, la Sección de Genética Molecular ya había logrado la primera acreditación nacional en genética.
La principal diferencia radica en una optimización en la trazabilidad de todos los procesos, lo que implica un incremento considerable en la seguridad de los resultados y de los pacientes. Asimismo, se ha producido una notable mejora en los tiempos de respuesta como consecuencia del aumento en los procesos de automatización.

La cadena robótica automatizada, equipada con el sistema FlexLab, funciona como una red inteligente de transporte, distribución y gestión de muestras. Este engranaje conecta y sincroniza las distintas fases del análisis de forma totalmente automatizada.
El sistema cuenta con un total de 27 módulos conectados, distribuidos de la siguiente forma:
Desde que las muestras se introducen en el sistema, se centrifugan de forma automática, se destaponan y se distribuyen mediante cintas transportadoras con soportes específicos. Los tubos se desplazan de un módulo a otro hacia los analizadores según la solicitud clínica y sin intervención manual. Al finalizar, los tubos se sellan automáticamente y se derivan a un almacenamiento refrigerado de gran capacidad para su archivo o destrucción. Un software central supervisa todo el proceso en tiempo real.
La minimización de errores es una prioridad absoluta. La automatización reduce el error humano al evitar la manipulación directa y estandarizar los procesos mediante sistemas cerrados. El uso de etiquetado con código de barras y prefijos por tipo de muestra refuerza esta seguridad.
Asimismo, la ejecución de controles de calidad automatizados programados permite detectar fallos antes de la validación. La conexión directa de los equipos con el Sistema Informático del Laboratorio (SIL) impide los riesgos asociados a las transcripciones manuales de datos. Los algoritmos automatizados permiten además generar pruebas reflejas y adecuar la demanda cuando los resultados iniciales alertan de potenciales patologías.

La inteligencia artificial (IA) está plenamente integrada en el día a día del laboratorio. Es fundamental para gestionar el Big Data generado por los secuenciadores masivos, que producen millones de datos de cada paciente y superan la capacidad de las bases de datos tradicionales.
También se aplica en el ámbito de la farmacogenética. "Disponemos de un modelo de orientación a la prescripción de innovación internacional en el que hemos implementado la IA para su manejo", señala María Isidoro García. Además, se emplean sistemas expertos para integrar grandes volúmenes de información clínica y facilitar la toma de decisiones.
La fase de preanalítica, que engloba la recepción y clasificación de solicitudes y muestras, es el punto de entrada y salida de los circuitos. Aquí se reciben las peticiones, identificadas con un código único de barras, y se clasifican mediante procesos semiautomáticos para su distribución a las secciones correspondientes.
Para las muestras urgentes, el hospital dispone de un sistema de transporte neumático interno. Este mecanismo permite enviar cartuchos cilíndricos de cierre hermético de forma rápida y segura desde cualquier punto del complejo sanitario hasta el laboratorio de urgencias.
En la actualidad, esta red neumática cuenta con 79 estaciones de trabajo. Su uso reduce drásticamente los tiempos de traslado, lo que se traduce en una obtención de resultados mucho más ágil para los pacientes críticos.
Aunque los tiempos dependen de la carga de trabajo y de si la muestra es urgente o de rutina, los plazos medios de respuesta son muy reducidos. Una vez que el tubo entra en la cadena robótica, los tiempos estimados son:
Tras el análisis, los datos brutos deben ser transformados en resultados informables. Este proceso de validación facultativa lo realiza personal cualificado a través del SIL, utilizando algoritmos de revisión y contrastando el historial clínico del paciente. El acceso al sistema está protegido por clave confidencial para garantizar la trazabilidad.
Cuando se detecta un resultado crítico que compromete la vida inmediata del paciente, el SIL emite una alerta automática. El facultativo responsable valora el dato en su contexto clínico y activa un protocolo de comunicación inmediata.
"El facultativo responsable de la sección donde se ha producido el valor crítico o en su defecto el técnico superior de laboratorio clínico biológico del laboratorio de urgencias en el que se ha delegado, lo comunica telefónicamente y de manera inmediata al clínico que ha solicitado la petición", explica Carlos Moyano Maza. Si no es posible, se contacta con la persona encargada de localizar al médico responsable.
El Servicio de Análisis Clínicos y Bioquímica Clínica cuenta con una plantilla de 23 facultativos especialistas y nueve residentes, a los que se suma el personal técnico superior de laboratorio clínico biológico (TSLCB), administrativo y subalterno asignado.
Para garantizar la cobertura de las urgencias de toda la provincia las 24 horas del día y los 365 días del año, el laboratorio de urgencias mantiene un turno de guardia constante. Este equipo está formado por un facultativo de guardia, un residente y los técnicos correspondientes.
El horizonte del servicio se encamina de forma clara hacia el laboratorio de precisión. La integración de tecnologías de alto rendimiento y el desarrollo de las ciencias ómicas están revolucionando el diagnóstico de las enfermedades genéticas en Salamanca.
"La Secuenciación Masiva de Genoma Completo está revolucionando el diagnóstico de las enfermedades genéticas, dando soporte a distintas Unidades de Referencia regionales y nacionales desde el laboratorio de Salamanca", concluye María Isidoro García. Avances como la espectrometría de masas consolidan al centro como pionero europeo en farmacogenética, permitiendo identificar biomarcadores genéticos implicados en la respuesta a los tratamientos.