El reconocido periodista deportivo ha estado en una charla de Caja Rural de Salamanca su libro autobiográfico 'Cerca de las estrellas'
El reconocido periodista deportivo Jesús Álvarez Cervantes ha protagonizado este miércoles un encuentro en torno a su libro autobiográfico, "Cerca de las estrellas", en la sede de la Caja Rural de Salamanca. El acto se convirtió en un repaso a sus cinco décadas de trayectoria profesional en el mundo de la comunicación y el deporte.
La apertura del evento corrió a cargo de José Ignacio Juez Marín, director general de Caja Rural de Salamanca, quien dio la bienvenida al ponente y destacó la sintonía de los valores deportivos con los de la entidad financiera. Posteriormente, el turno de preguntas fue coordinado por Ignacio Coll Tellechea, decano del Colegio de Periodistas de Castilla y León, y Ana Hernández García.
Durante su intervención, Álvarez abordó su salida de Televisión Española (TVE) en el año 2023, tras 47 años de carrera. El periodista aclaró de forma rotunda las circunstancias de su retiro: "A mí me jubiló Televisión Española, yo no tenía ningún interés en jubilarme", afirmó el comunicador, quien a lo largo de su trayectoria ha cubierto un total de ocho mundiales de fútbol y ocho olimpiadas.
Uno de los temas centrales de la jornada fue la profunda crisis y transformación del periodismo actual frente al auge de las redes sociales y la tecnología. Álvarez lamentó la pérdida de la relación cercana y casi fraternal que existía anteriormente entre los profesionales de la información y los deportistas.
"Antes éramos tres periodistas y el de la guitarra los que íbamos a los entrenamientos", recordó con nostalgia, que en aquella época los jugadores compartían momentos informales e incluso balones con la prensa. En la actualidad, con la presencia de decenas de medios en cada sesión, "se ha ganado en tecnología pero se ha perdido ese afecto y ese compañerismo", lo que a su juicio ha perjudicado a la profesión.
El autor detalló que su obra contiene cuatro referencias directas a Salamanca, una provincia con la que mantiene un estrecho vínculo. Entre ellas, destacó sus coberturas en el estadio Helmántico, la llegada de la Vuelta Ciclista a España en 1985, su relación con el salmantino Vicente del Bosque y menciones a la editorial del libro y a figuras locales como Paco Marqués.
"Yo siempre digo que ETA nos debe 249 días"
Álvarez también rememoró uno de los episodios más difíciles de su vida personal y profesional: el secuestro de su suegro, Emiliano Revilla, a manos de la banda terrorista ETA en 1988. El cautiverio se prolongó durante 249 días, un tiempo en el que el periodista tuvo que lidiar con la constante presión de sus propios compañeros de profesión.
"Yo siempre digo que ETA nos debe 249 días", manifestó con gravedad. Durante aquel duro período, que coincidió con la celebración de los Juegos Olímpicos de Seúl, los periodistas que hacían guardia frente a su domicilio le acompañaban conectando un pequeño televisor a la batería de un coche para seguir las competiciones juntos.
Otro de los momentos históricos analizados fue el Mundial de España de 1982, rodeado de polémica debido a que la base de la selección nacional estaba compuesta por jugadores vascos de la Real Sociedad. Álvarez relató que, según pudo intuir años después en conversaciones con directivos de la Federación, existieron presuntas amenazas de la banda terrorista hacia los futbolistas, lo que explicaría por qué algunos de ellos disimulaban la bandera española de sus medias.
En el ámbito de los clubes, el periodista desveló que en la década de los 90 el entonces presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza, le propuso convertirse en el director de comunicación del club blanco. Sin embargo, el fichaje no llegó a concretarse debido a la llegada de Lorenzo Sanz, una circunstancia que Álvarez agradece, "tuve suerte de que sucediera lo que sucedió porque yo no hubiera encajado" con perfiles tan presidencialistas.
En el plano familiar, el comunicador compartió el orgullo por sus tres hijos, detallando que sus hijos gemelos se dedicaron al hockey hierba, llegando uno de ellos, Rafa, a la selección absoluta. Álvarez recordó el consejo que les dio cuando manifestaron su deseo de ser olímpicos: "Dedicaros a cualquier cosa menos al fútbol", debido a la extrema dificultad para clasificarse en esa disciplina.
Para finalizar, el periodista dedicó una sentida reflexión a la figura de Rafa Nadal, ensalzando su calidad humana y su faceta más solidaria, como su implicación directa en las tareas de limpieza tras las graves inundaciones de Mallorca. "Primero hay que ser buenas personas y después ser grandes personas", concluyó Álvarez, sintetizando el espíritu de un libro que, más que de deportes, habla de vidas humanas.