En tan sólo unas horas los españoles hemos pasado de la risa al llanto como por arte de magia. Ya nadie piensa en el triunfo del Mundial 2026 que tan feliz nos hizo a todos, incluso a los que el fútbol es algo que ni nos va ni nos viene, ahora sólo podemos pensar en el pavoroso incendio que ha unido a tres provincias (Madrid, Ávila y Toledo) y ha convertido el centro de España en un auténtico infierno.
Basta ponernos en el lugar de los miles de familias que han tenido que dejar sus casas, sus negocios, sus animales y no saben qué se encontrarán al volver, en los profesionales, vecinos y voluntarios que se están jugando la vida para evitar que la pierdan los afectados, en las autoridades, sobre todo en los alcaldes y las alcaldesas de los pequeños municipios, que siguen luchando por controlar la difícil situación, para echarnos a temblar.
La que no parece en absoluto preocupada es la presidenta madrileña: haciendo gala de su lenguaje de bar de pueblo ha calificado de mamarracho a öscar Puente, ministro de Transporte. Fue su respuesta al ministro que, en un tuit, después de la declaración de emergencia nacional por los incendios, aún activos y con más ganas de crecer que de menguar, escribió: “Tenemos todos claro que la UME (Unidad Militar de Emergencia) es ya el nuevo servicio de extinción de incendios de las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Ellos reducen impuestos a los ricos, jibarizan los servicios públicos y luego le piden al Gobierno que les resuelva la papeleta”.
Es evidente que el Gobierno no ha puesto pegas para ponerse al frente, ni ha escatimado medios materiales, ni ha escatimado medios personales, y gracias a esto y no a un milagro de momento el incendio no se ha cobrado ninguna vida, pero le guste o no le guste a la presidenta el ministro tiene razón: las comunidades autónomas gobernadas por el PP luchan por conseguir competencias, pero una vez que las asumen se olvidan de la sanidad, de la educación, de la justicia, de los servicios esenciales y sólo tienen dinero para multiplicar las fiestas, pagarnos el autobús a todos para ir de compras y subvencionarles a los jóvenes historias que llaman cultura. ¿Habrían sido tan trágicas como fueron las consecuencias de la DANA de Valencia, del abandono de los mayores en las residencias de Madrid cuando la pandemia y de los incendios de la Culebra en Zamora del verano pasado si el PP hubiera apoyado el pacto de Estado que Pedro Sánchez lleva tiempo reclamando para estos casos? Pues si nos remitimos a las pruebas está claro que no, y si ahora, tanto Feijóo como Mañueco, no aprovechan esta tragedia, como la ha aprovechado la Ayuso, para desgastar al Gobierno a golpe de insultos y de reproches de cosas que ellos tienen de sobra para avergonzarse, no es porque hayan cambiado, que mal que no es de ahora, no mejora, es porque las llamas impedirían que pudiéramos oírlos.
Por lo tanto, si de verdad los ciudadanos queremos defender los derechos que tanto nos ha costado ganar, tendríamos que empezar por pensar en la mayoría a la hora de votar, no en nosotros mismos, y elegir a nuestros gobernantes, sean del color que sean, por lo que han hecho, no por lo que nos cuentan que van a hacer.
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