El Anfiteatro de la localidad apareció completamente lleno para asistir a 'La Luz Oscura', última representación del ciclo promovido y patrocinado por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca dentro de la programación del Año Jubilar de San Juan de la Cruz
Hay homenajes que no necesitan discursos porque hablan por sí solos. El celebrado en Monleras con motivo del centenario del nacimiento del padre José Vicente Rodríguez fue uno de ellos y a Lucinio Ruano de la Iglesia, también escritor y estudioso de san Juan de la Cruz
El Anfiteatro de la localidad apareció completamente lleno para asistir a La Luz Oscura, de Rafael Álvarez 'El Brujo', última representación del ciclo promovido y patrocinado por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca dentro de la programación del Año Jubilar de San Juan de la Cruz y acogida por el Ayuntamiento de Monleras.
No era únicamente el cierre de tres exitosas actuaciones desarrolladas también en Mancera de Abajo y Alba de Tormes. Era, sobre todo, un encuentro entre la palabra de San Juan de la Cruz y la memoria de dos de los hombres que mejor dedicaron su vida a estudiarla y difundirla.
Lucinio Ruano de la Iglesia y José Vicente Rodríguez nacieron en Monleras. Sus caminos intelectuales y espirituales los llevarían a convertirse en una referencia internacional para el estudio del Carmelo Descalzo. Profesores con numerosas investigaciones, contribuyeron decisivamente a acercar la figura de San Juan de la Cruz a generaciones de estudiosos de todo el mundo.
Ese espíritu parecía sobrevolar la representación de Rafael Álvarez 'El Brujo'. En un escenario al aire libre y ante cientos de espectadores, el actor fue conduciendo al público por los caminos de la poesía, el humor y la mística con esa forma tan personal de convertir la palabra en conversación.
Las risas provocadas por sus improvisaciones convivieron con largos momentos de silencio, mientras los versos de San Juan de la Cruz encontraban un eco especial en un pueblo que veía cómo el nombre de dos de sus hijos más ilustres era recordado precisamente a través del teatro.
La ovación final puso el mejor broche posible a una noche cargada de emoción. Para Monleras quedará el recuerdo de haber acogido a uno de los grandes actores del panorama español. Para quienes llenaban el Anfiteatro, la satisfacción de haber participado en un homenaje que unía cultura, memoria y gratitud.
Con el cierre de este ciclo, la Diputación de Salamanca culmina una propuesta que ha recorrido tres escenarios profundamente vinculados al universo sanjuanista. Tres representaciones distintas que han demostrado que la mejor manera de conservar el patrimonio no es solo estudiarlo o protegerlo, sino hacerlo vivir de nuevo ante el público.
Y pocas formas existen más hermosas de hacerlo que reunir, bajo el cielo de una noche de verano, a un gran actor, la poesía de San Juan de la Cruz y el recuerdo agradecido de dos hombres que dedicaron toda su existencia a mantener viva esa herencia: los padres Lucinio Ruano de la Iglesia y José Vicente Rodríguez.
