La entidad sin ánimo de lucro redobla sus esfuerzos durante la época estival para mantener sus instalaciones de acogida situadas a 30 kilómetros de la capital. Con una población de 150 gatos y cerca de 50 perros, la organización gestiona el día a día gracias a las donaciones particulares y al trabajo de un reducido grupo de colaboradores.
La Fundación Luna atraviesa una situación compleja marcada por la estacionalidad y la escasez de apoyos. Durante los meses de verano, las adopciones experimentan un notable descenso debido al periodo vacacional, mientras que los avisos por pérdida o desamparo de mascotas se incrementan de forma preocupante.
Esta coyuntura tensiona al máximo la capacidad del colectivo, cuya misión principal es el auxilio, rescate y acogida de animales desamparados en la provincia de Salamanca. La falta de manos y la limitación de fondos económicos representan los principales obstáculos para el mantenimiento diario de sus instalaciones.
Actualmente, la gestión de la protectora recae prácticamente sobre una única persona, Rosa, quien coordina las labores del refugio con la ayuda de algunos colaboradores. La captación de voluntarios estables se convierte en una necesidad urgente para garantizar la atención de los animales.
A pesar de las dificultades, la fundación mantiene activo su compromiso con la tenencia responsable y la sensibilización ciudadana. El colectivo recuerda que el abandono no solo satura las instalaciones, sino que trunca el bienestar de decenas de perros y gatos que esperan una segunda oportunidad.
El refugio de la Fundación Luna alberga en la actualidad a unos 150 gatos y cerca de 50 perros. Las instalaciones se ubican en una finca de campo situada a unos 30 kilómetros de Salamanca, donde los animales reciben los cuidados necesarios hasta encontrar un hogar definitivo.
En el caso de los felinos, una gran parte no son adoptables debido a su carácter feral. Estos gatos, procedentes de colonias callejeras de la capital y de diversos municipios de la provincia, viven en régimen de semilibertad en una zona adaptada de la finca.
Por su parte, la mayoría de los perros se encuentra en condiciones de ser adoptados. No obstante, existen casos de animales de 14 y 15 años que han convertido el refugio en su hogar definitivo, por lo que su salida requeriría de adoptantes con un perfil muy específico.

La entidad no recibe ningún tipo de subvención pública para la manutención de los animales rescatados. Toda la actividad se sostiene gracias a las aportaciones económicas de socios, donantes particulares y campañas específicas de recogida de recursos.
Entre las vías de colaboración destaca la plataforma de microdonaciones Teaming, que permite a los ciudadanos aportar un euro al mes. Esta iniciativa resulta fundamental para sufragar los elevados costes de alimentación, especialmente en el caso de los gatos.
Asimismo, la protectora organiza de forma periódica campañas de recogida de pienso en establecimientos colaboradores de Salamanca, como El Corte Inglés y Kiwoko. Estas acciones de voluntariado permiten abastecer el almacén de comida gracias a la solidaridad ciudadana.
Los motivos que empujan al abandono de mascotas se repiten de manera constante a lo largo del año. Según explican desde la fundación, las mudanzas de domicilio y los procesos de divorcio figuran entre las excusas más habituales para deshacerse de los animales.
"Sobra el perro o el gato", lamenta una de las voluntarias de la organización al describir la realidad diaria a la que se enfrentan. A estas situaciones se suman los casos de maltrato animal y decomisos judiciales de ejemplares que sufrían graves negligencias.
En el ámbito de la gestión felina, la fundación destaca el ejemplo del municipio de Doñinos, que se anticipó a la legislación vigente comenzando a castrar, vacunar y desparasitar a los gatos ferales de sus colonias antes de que fuera una obligación legal para los ayuntamientos.

El protocolo de adopción de la Fundación Luna busca garantizar el bienestar a largo plazo de los animales. Las personas interesadas deben iniciar el trámite enviando un correo electrónico a la dirección [email protected].
Una vez recibida la solicitud, una comisión delegada de la entidad estudia el caso para aceptar o desestimar la petición. Todos los animales se entregan identificados, desparasitados, vacunados y esterilizados (o con compromiso de esterilización según la edad), bajo un contrato de adopción.
Para formalizar la adopción, se deben cumplir los siguientes requisitos: