El museo, que ha superado las 2.500 visitas en su primer año de apertura, supone un recorrido por el dormitorio original, las cartas y los objetos personales de la joven declarada venerable por la Iglesia
El museo dedicado a la venerable Aurora Calvo, ubicado en un local comercial de la calle Mayor de Béjar, ha superado las previsiones iniciales de afluencia en su primer año de andadura. Desde su inauguración en julio de 2025, el centro ha registrado la entrada de cerca de 2.500 visitantes interesados en profundizar en la trayectoria espiritual de esta joven mística.
La iniciativa partió del padre Guillermo Gómez, actual vicepostulador de la causa de beatificación, tras su regreso de América. Al retornar a su localidad natal, el promotor constató que la memoria de la joven se encontraba "un poco apagada en el tiempo", lo que motivó la creación de este espacio para divulgar su legado entre las nuevas generaciones.
La figura de la mística bejarana cuenta con el interés del propio papa Francisco. Durante una visita a la Santa Sede, el pontífice se interesó ante el obispo por la evolución del proceso, manifestando su deseo de canonizarla como un modelo de juventud junto a Carlo Acutis, aunque diversos retrasos en la diócesis ralentizaron el expediente.
El espacio expositivo ha permitido salvaguardar un patrimonio material que estuvo en serio riesgo de desaparición. Los objetos se localizaban originalmente en una vivienda de la calle Parrillas, una zona actualmente en ruinas, antes de su traslado a la sede actual de la calle Mayor.
Entre los elementos más destacados que alberga el museo se encuentran:

La conservación de los enseres personales de la venerable ha seguido un camino complejo y providencial a lo largo de las décadas:

Otro de los hitos en la reactivación del proceso ha sido la localización fortuita de 40 cajas de documentos oficiales en Cáceres. Este hallazgo se produjo gracias al encuentro de Guillermo con el obispo de dicha diócesis, con quien había compartido pupitre durante sus estudios de doctorado en la Universidad de Salamanca.
El prelado cacereño le comunicó que custodiaba unos legajos de Béjar sin destino definido. Estos papeles correspondían al proceso diocesano iniciado en 1956 en Plasencia, en el que testificaron más de 250 personas, pero que nunca se remitió a Roma por la falta de recursos económicos de la época.
La causa sobrevivió durante décadas gracias al impulso de las comunidades católicas de Puerto Rico y Cuba, adonde se trasladó el sacerdote jesuita que ejercía de vicepostulador tras ser expulsado de España. En 1988 se produjo un intento de reactivación con fondos americanos, que volvió a paralizarse al agotarse la financiación.
Aurora Calvo ejerció una notable influencia social y religiosa en su entorno. El actual vicepostulador destaca que la joven llegó a coordinar a un equipo de 225 catequistas distribuidos por Béjar y las localidades de la comarca.
"Cuando estaba prohibida la catequesis, cuando expulsaban a los sacerdotes y a las monjas de España, esta mujer se tomó la bandera de la catequesis", asevera Guillermo, cuya propia abuela paterna recibió la formación para la primera comunión de manos de la venerable.
Para alcanzar la declaración de beata, la Iglesia católica exige la certificación científica de un milagro atribuido a su intercesión. Aunque el promotor asegura que reciben testimonios de gracias diariamente, el proceso requiere una validación médica irrefutable.
A este respecto, se prevé revisar ocho posibles milagros documentados en Puerto Rico para comprobar si cumplen con las exigencias del Vaticano. Mientras tanto, el museo de la calle Mayor mantiene sus puertas abiertas para fomentar la devoción popular y asegurar que su legado místico permanezca activo.