Los goles de Oyarzabal y Porro han metido a la selección en su segunda final tras la de 2010, mientras que Inglaterra o Argentina serán el último rival
España jugará la segunda final de un Mundial de su historia. La selección española superó con autoridad a Francia (0-2) en Arlington (Dallas) gracias a una actuación coral en la que el control del balón, la presión tras pérdida y la solidez defensiva marcaron la diferencia.
La Roja golpeó primero en la primera mitad. Lamine Yamal provocó un penalti tras una internada por la banda derecha y Mikel Oyarzabal no perdonó desde los once metros para adelantar a los de Luis de la Fuente. El gol dio tranquilidad a España, que manejó la posesión y apenas permitió ocasiones claras a un conjunto francés incapaz de encontrar a Mbappé y al resto de sus atacantes.
Tras el descanso, España dio el golpe definitivo. Una gran combinación iniciada por Dani Olmo terminó con Pedro Porro incorporándose al ataque para definir con precisión y establecer el 0-2. A partir de ahí, la selección española administró la ventaja con personalidad, apoyada en el trabajo de Rodri, Fabián Ruiz y una defensa muy firme, mientras Unai Simón respondió con seguridad cuando fue exigido.
Francia intentó reaccionar en el tramo final, pero se encontró con una España muy ordenada, que apenas concedió espacios y certificó un triunfo de enorme prestigio. El combinado nacional disputará así la final del Mundial, donde buscará conquistar el segundo título de su historia, frente al vencedor de la otra semifinal entre Argentina e Inglaterra.