, 12 de julio de 2026
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¿Por qué nos quedamos atrapados por las malas noticias?
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¿Por qué nos quedamos atrapados por las malas noticias?

Publicado 11/07/2026 12:00

En primer lugar, vamos a definir qué es: la lectura constante de malas noticias (dicho de manera muy simple). Pero profundicemos un poco en ello:

1º) ¿Por qué insistimos en seguir pendiente de las malas noticias cuando nos hace sentir tan mal?

Si nos atenemos a la opinión de una experta en la materia, Deborah Serani, psicóloga y profesora de la Universidad Adelphi en Garden City, Nueva York nos dice cosas tan interesantes como: “Muchos de los que experimentan estos comportamientos de desplazamiento de leer noticas agradables y pasar a las malas, encuentran que hay una urgencia por mirar, aprender y comprender los problemas sensacionales que suceden en el mundo”.

No puedo no coincidir con ella, porque tanto en nuestros dispositivos móviles como en la tele, cuando aparece una noticia, en caso de ser, por ejemplo, una catástrofe derivada de una inundación o por una explosión de gas en un edificio, con las consecuentes víctimas mortales, desde ya que nos atrae el interés de la noticia. Pero especialmente, la gran mayoría de las personas que vemos esta noticia nos solidarizamos con los damnificados, especialmente nos interesa que no haya más víctimas y cómo están actuando las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, las alertas de protección civil, etc. Es normal.

Lo que venimos a decir hoy aquí, es que una cosa es el impacto negativo que nos produce la noticia, y otra muy diferente navegar y buscar todo lo alarmante y negativo, porque justamente por la propia lógica que tienen los motores de búsqueda, cuando buscamos algo inmediatamente después de ese instante, empezamos a recibir información al respecto.

2º) Un hábito obsesivo de persuasión no es útil para que te mantengas informado ni es bueno para tu salud

Un estudio de la Universidad de Florida de 2022 publicado en la revista “Technology, Mind, and Behavior” de la Asociación Estadounidense de Psicología encontró que el consumo de malas noticias estaba relacionado con la ansiedad, así como con el uso problemático de Internet y las redes sociales. Y un estudio de Dartmouth de 2020 encontró que la cantidad de uso del teléfono de los estudiantes universitarios y la exposición a noticias relacionadas con COVID-19 también se asoció con mayores informes de ansiedad y depresión. Es indudable que existe una correlación directa entre el consumo de información negativa y problemas de estrés y ansiedad.

También hay que tener en cuenta que cada persona es un mundo (nunca mejor dicho), por lo que la forma de procesar la información y los impactos que ésta produce en su estado de ánimo serán diferentes en función de cuál sea su personalidad, también sus circunstancias. No es lo mismo una persona que lea información sobre el alza de precios y el coste de la factura de la luz si está en el paro, comparado con una persona que está bien empleada, haciendo carrera y en una posición económica bastante estable a pesar de la adversidad que ha significado, por ejemplo, la Guerra de Ucrania, en el incremento del precio de la luz para los hogares.

Para empezar, muchos de nosotros somos adictos a los teléfonos móviles y como señala Deborah Serani “cuanto más dramáticas son las noticias, más tendemos a perdernos en ellas”.

La palabra que la define en inglés es “dommscrolling” que aún no se ha incluido en el diccionario, aunque el reconocido diccionario Merriam-Webster la ha nombrado cómo una de las "palabras que estamos observando", con una definición de "la tendencia a continuar navegando o leyendo malas noticias, aunque la noticia sea triste, desalentadora o deprimente”.

El término apareció por primera vez alrededor de 2018, pero ha ido ganado popularidad desde el tumultuoso año pandémico 2020 y también se le puede llamar “doomsurfing”.

3º) La exposición a la negatividad también es cosa del pasado

La cuestión no es solo la búsqueda de noticias que sean desfavorables, deprimentes, trágicas, etc, sino la compulsión de buscar esa información negativa de cualquiera de las formas que tal negatividad adquiera. Esto incluye la intensidad de la información negativa y la frecuencia.

Investigaciones recientes han demostrado que la exposición a malas noticias después de eventos traumáticos también ha sido un problema en años anteriores. O sea (hablemos claro): esto no es nuevo y se daba en el pasado. Pero claro está, que el escenario no es para nada igual, porque lo que sucede, es que, con la llegada de los teléfonos inteligentes, tener acceso fácil y constante a las malas noticias probablemente haya aumentado un comportamiento en el que ya teníamos una tendencia a participar. Porque queramos o no, siempre nos ha atraído a los seres humanos lo negativo, dramático e imprevisto.

4º) ¿Puedes culpar a los medios por la difusión de malas noticias?

En parte, sí y todo dependiendo de la seriedad con la que cubran esta información. Sin sensacionalismo y por contrario, con sensibilidad y mucha empatía. Cuando las empresas de medios se benefician de la publicidad y las tarifas relacionadas con la cantidad de lectores, los titulares pueden escribirse de manera más dramática para obtener vistas. Esto lo vemos a diario con una cantidad de información, aunque en el fondo sea positiva, la titulan de manera que genera una duda sobre la naturaleza real de lo que estamos leyendo. Incluso, con alevosía y premeditación, te ponen una foto de una persona, por ejemplo, un actor de cine como es Russell Crowe (el famoso intérprete de Gladiator) encabezando una temática sobre cuáles fueron los actores y actrices que fallecieron en el último año. Esto me ocurrió a mí hace unos meses en mi móvil.

Lo primero que deduces es que el Gladiotor australiano del cine ha muerto, cuando no es así. Te inducen a leer, pero es un auténtico engaño. O sea, que algo que es información sin más sobre personalidades del espectáculo hollywodense que han fallecido, te lo ponen de manera que lo lees porque dices “¡no puede ser, ¡ha muerto Russell Crowe!”.

5º) Economía de la atención

¿Qué significa esto? Que los medios del tipo que sean, quieren que cuando entras a una información que te ha atraído por su título, te quedes atrapado en ese sitio cuánto más tiempo mejor. Ya no es un proceso de compartir información útil, sino lo que los investigadores llaman “economía de la atención”. El objetivo de las noticias de hoy para historias, sitios web, tweets, publicaciones y similares es crear atracción para los espectadores y retención de usuarios para mantener sus ojos en su sitio por más tiempo.

6º) Comportamiento contrafóbico

El término utilizado en la psicología clínica es comportamiento "contrafóbico", que significa que en lugar de huir de lo que nos asusta, nos atrae. ¿En qué consiste la actitud contrafóbica? Sencillamente es una respuesta a la ansiedad que, en lugar de huir de la fuente del miedo a la manera de una fobia, la busca activamente, con la esperanza de superar la ansiedad original. Por ejemplo, se ha visto que la atracción de las películas de terror radica en un impulso contrafóbico.

7º) Debes de tener en cuenta la fuente de la información

Tienes que tener cuidado de cuál es la información errónea frente a la desinformación, y asegurarte de que tus fuentes de noticias tampoco estén vendiendo de manera inescrupulosa.

¿Por qué es importante aclarar esto?

Porque como bien señala Deborah Serani “La desinformación que se puede encontrar en todas partes online diluyen los hechos científicos de la vida tal como la conocemos, incluso dentro de los principales sitios de noticias, las historias se crean para atraparte, mantenerte y preocuparte sin cesar. Una vez que aprendes esto, puede ayudarte a romper con tus hábitos de desplazamiento de noticias”. Ella lo dice en el sentido de que pases de una buena a una mala o que también sigas abundando en las malas, porque de estas, al estar tan obsesionado, no sales. Y es ahí donde aparece el problema psicológico al que hace referencia.

8º) La alimentación de tus noticias

Cuando estás en las redes sociales puedes vencerlas en cuanto al tipo de información que recibes, modificando qué tipo de información te nutre en cada momento, para incluir una mejor combinación de historias. Porque se pueden modificar fácilmente nuestras fuentes de noticias intencionalmente, buscando términos que sean interesantes para ti en lugar de estresantes y negativos. Coincido con Deborah Serani que esta búsqueda de términos positivos que alimenten también una sucesión de información que te sea divertida y agradable, no por ello menos seria, pueden ser pasatiempos, historias de viajes, las historias de animales más divertidas o cualquier cosa que te parezca que te produce alegría, que te da satisfacción, que alimenta positivamente tus emociones, en definitiva, mejora sustancialmente tu estado de ánimo.

Y no te preocupes si te resulta un poco dificultoso al principio, porque como todo hábito negativo cuesta quitártelo de encima. Pero te recomiendo que lo intentes, porque ayudará mucho a rebajar tu ansiedad y estrés, desde ya tu estado de ánimo negativo que cada día está condicionado por todos esos inputs negativos que recibimos del entorno. Porque están ahí y no podemos negar que existen. No podemos negar los problemas energéticos a los que nos enfrentamos en Europa…porque en rigor existen. No podemos negar la Guerra de Ucrania…porque también sigue y es una dramática realidad.

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