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España y América 250
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Al cabo de la calle

España y América 250

Publicado 11/07/2026 09:15

La celebración del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América (EE. UU.) que se ha celebrado el pasado día 4 de julio, nos invita a acerarnos a un capítulo de la amplia, extensa e intensa relación de España con América. Desde estas líneas, pretendemos aportar una mirada que ponga en valor el papel decisivo, pero poco conocido y menos reconocido, que España desempeñó en uno de los grandes hitos de la historia moderna universal.

Por más que las aportaciones de España a la independencia de los EE. UU. se hayan silenciado a lo largo de los tiempos, hay un cierto consenso histórico de que España contribuyó, de forma decisiva, a la independencia de las 13 colonias que Gran Bretaña tenía en la vertiente atlántica de aquel continente y que serían el embrión de lo que fuera y es Estado Unidos.

Estamos con el historiador estadounidense Charles Lummis quien dijo a finales del siglo XIX que la historia de EE. UU. no se puede entender sin España. Mas, la narrativa nacional interna de aquel país, continúa contándose sin mencionar a los muchos recursos y miles de españoles de todas las ramas y oficios que contribuyeron a la independencia, consolidación y desarrollo de aquel gran país.

Para mejor entender y comprender los acontecimientos históricos es preciso tener en cuenta el contexto filosófico y geopolítico en el que se dieron. Para el caso que nos ocupa, en 1776 estaban llegando a América las ideas emanadas de la Ilustración que se estaba dando en Europa y de la que la Declaración de Independencia de los Estados Unidos tomó sus tres ideales fundamentales: la igualdad, los derechos inalienables (a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad) y el derecho a la protesta o rebelión si un gobierno violaba aquellos.

Estos principios, redactados principalmente por Thomas Jefferson en forma de borrador de la Declaración de Independencia, dejaron sentado que el propósito del gobierno, tras obtener su poder del consentimiento del pueblo y no de monarquías o de poder divino alguno, es proteger los derechos de los ciudadanos. Ideas revolucionarias en aquel momento, sin duda alguna.

El Acta de Independencia de los Estados Unidos se firmó el 4 de julio de 1776 en el Independence Hall, Filadelfia (Pensilvania) durante el Segundo Congreso Continental, aunque el documento fue firmado anteriormente por la mayoría de los delegados el día 2. Quienes hemos tenido la oportunidad de estar en aquel lugar, percibimos la sensación de grandeza de tal acontecimiento para la humanidad.

Territorialmente, hay que tener en cuenta que cuando comenzó el conflicto independentista, la Monarquía Hispánica ya llevaba más de dos siglos presente en gran parte del territorio que hoy conocemos como Estados Unidos. Así pues, cuando las Trece Colonias iniciaron la lucha por su independencia, estaban rodeadas de territorios españoles. Consecuentemente, tanto por los ideales antes descritos como territorialmente, no se ajusta a la realidad lo que se pregona de que la Guerra de Independencia de los EE. UU. fue un conflicto protagonizado únicamente por las Trece Colonias y unos pocos hombres valerosos residentes en las mismas.

Cuanto más investigamos en archivos y literatura, más se pone de manifiesto que aquella independencia fue, también, fruto del esfuerzo coordinado de miles de personas a ambos lados del Atlántico. Fue una empresa internacional en la que España tuvo un significativo e importante papel. La Corona española, bajo el reinado de Carlos III, vio en aquel conflicto una oportunidad para debilitar a su gran rival, Gran Bretaña, y recuperar algunos territorios americanos como Florida u otros como Menorca y Gibraltar en otras latitudes.

Hay que recordar que, tras las primeras manifestaciones de rebeldía por parte de las colonias frente a Inglaterra, España intentó realizar una mediación diplomática entre aquellas y los británicos. Como esta no diera resultado, inicialmente la Corona española se mostró reacia a la intervención directa, por posibles represalias de los británicos con un conflicto armado en territorio español, pero sí dio un apoyo encubierto a la rebelión en sus inicios, ayudando a los rebeldes con dinero, armas y municiones. Luego España entraría oficialmente en guerra con Gran Bretaña. Así, desde un principio y hasta el final, la ayuda española fue abundante e interesada en favorecer la independencia de los Estados Unidos.

En 1778 la revolución de las colonias se había intensificado, la lucha se extendió al sur y el conflicto había adquirido un matiz internacional con el apoyo y la entrada de Francia en el mismo. Un año más tarde y tras el Tratado de Aranjuez firmado el 12 de abril de 1779 por Francia y España, la Corona española entró oficialmente en guerra contra Gran Bretaña. Sería el Comisionado Regio en el Caribe, Francisco de Saabedra, político y militar español, el encargado de redactar desde la Secretaría de Indias el escrito declarando la guerra a Inglaterra el 21 de junio de 1779.

Fue el propio Saabedra quien con plenos poderes por parte de la Monarquía Hispánica y desde La Habana, coordinó y dirigió todas las operaciones militares en la zona en el contexto de la Guerra anglo-española (1779-1783) Así como coordinar con las fuerzas francesas la intervención en la Guerra de Independencia de las trece colonias americanas.

Otra de las figuras españolas clave en la independencia de los EE. UU. (aunque no las únicas) fue Bernardo de Gálvez y Gallardo. En 1776 fue nombrado por la Corona española gobernador del territorio de Luisiana. Político y militar, protagonizó una de las estrategias y tácticas más audaces de la Guerra de Independencia estadounidense. Durante el asedio de Pensacola en 1781, los sublevados y sus aliados se enfrentaban a un canal defendido por el intenso fuego inglés. Ante la negativa del resto de embarcaciones a cruzar, Gálvez avanzó en solitario a bordo del bergantín Gálveztown. El resto de la flota lo siguió y Pensacola cayó en manos de la coalición semanas después.

Las victorias de Gálvez en Misisipi, Mobila, Panzacola y el Golfo de México contra el poder de la metrópolis inglesa, fueron determinantes para la independencia de los Estados Unidos. El propio George Washington, a la sazón comandante en jefe del Ejército Continental revolucionario en la Guerra de Independencia, primer presidente de los EE. UU. (1789 y 1797) y considerado el padre de la Patria, le profesaba gran respeto y aprecio a Gálvez, valorando su ayuda como decisiva en la contienda por la independencia.

Por tales y otros motivos, en el primer Congreso Continental de 1783 tras la victoria en la Guerra de Independencia, los padres fundadores de los Estados Unidos decidieron honrar la memoria de Bernardo de Gálvez con la instalación de su retrato en el Capitolio en agradecimiento por su vital ayuda. Pero Estados Unidos no reconoció el fundamental apoyo español ni la deuda contraída.

Es difícil determinar la cuantía económica de la contribución española a la independencia estadounidense, ya que, al principio la ayuda era secreta. Pero, solo desde España fueron enviados 7.944.806 reales y 17 millones de maravedíes durante 1774, 1777 y 1778. La deuda estadounidense con España por lo Guerra de la Independencia se ha cifrado (actualmente y casi 250 años después) en 12 billones de euros que, aunque oficialmente no existe un reconocimiento de la misma por parte del Gobierno de EE. UU., sería recomendable su pago como reconocimiento a la imprescindible ayuda recibida por parte de España para la independencia estadounidense.

Por unas u otras razones, la antes citada resolución del Congreso Continental hubo de esperar 231 años hasta su ejecución el 9 de diciembre de 2014 en que se colgó el cuadro de Gálvez en la sala S-116, sede de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos. Además, el actual Congreso había aprobado el 4 de diciembre (de 2014) la concesión de la nacionalidad honorífica de los Estados Unidos a Bernardo de Gálvez. Distinción que sólo se ha concedido a siete personas, siendo el primero en obtenerla en 1963 quien fuera primer ministro del Reino Unido durante la segunda guerra mundial, Winston Churchill. Para su efectividad, la moción del Congreso aprobando tal reconocimiento requiere su sanción por el presidente de EE. UU., cosa que haría Barack Obama días después.

Las decisiones del Congreso Continental de 1783 y del Congreso actual de los Estados Unidos en honor de Bernardo de Gálvez, ponen de manifiesto los estrechos vínculos históricos que unen a Estados Unidos y España. Sería deseable que ninguna de las administraciones de los respectivos países lo olvidaran.

Joe Biden, en la visita de Estado que como presidente de la nación americana realizara a España en junio de 2022, manifestó «Dicen que no hubiéramos sido un país independiente sin vosotros», poniendo así de manifiesto la gran importancia que la ayuda española supuso para la independencia del país norteamericano. Aportación que, por otra parte, todavía no se ha visto refrendada con el debido reconocimiento histórico.

Lamentablemente, ni siquiera la celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos ha servido de bálsamo en los ataques que la Administración Trump está dirigiendo a España. A diferencia de lo ocurrido con otras monarquías, los Reyes de España no han sido invitados a visitar Estados Unidos en una efeméride tan significativa históricamente y para el vínculo trasatlántico que siempre ha mantenido España con América.

Ante tal situación y al margen de los actos oficiales organizados por el Gobierno de EE. UU. el Queen Sofía Spanish Institute, en colaboración con la Academia de las Ciencias y las Artes Militares y la Fundación Reina Sofía, en el marco de la iniciativa "America&Spain250", presentada el 21 de marzo en Miami por Doña Sofía, reina emérita, puso en marcha un proyecto en el que se han organizado una serie de eventos en el ámbito histórico y cultural con los que reivindicar la contribución de España y del mundo hispano a la independencia, construcción, amistad e historia compartida con los Estados Unidos.

Si con lo expuesto hasta aquí hemos dado a conocer una página olvidada o poco conocida de la historia común entre España y Estados Unidos, nos damos por satisfechos.

Les dejo con José Luis Perales y Un velero llamado libertad:

https://www.youtube.com/watch?v=lNZftTgizmw&t=2s

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© Francisco Aguadero Fernández, 11 de julio de 2026

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