Cinco personas con gran discapacidad recorren mil kilómetros de la Ruta de la Plata para visibilizar la integración social
La expedición inclusiva de la asociación Discamino ha hecho parada en Guijuelo dentro de su desafío de recorrer los mil kilómetros de la Ruta de la Plata. Esta iniciativa une Sevilla con Santiago de Compostela para visibilizar la superación y la integración a través del deporte adaptado.
El grupo, que partió desde la capital andaluza, tiene previsto alcanzar la capital gallega el próximo 18 de julio. En la jornada de este jueves, los participantes han completado la etapa que se inició en la localidad cacereña de Oliva de Plasencia antes de adentrarse en tierras salmantinas.
A su llegada a la villa guijuelense, los ciclistas han sido recibidos por una representación del Ayuntamiento y por los niños que participan en el programa municipal Verano en Guijuelo. El encuentro ha servido para estrechar lazos y compartir experiencias en torno a la accesibilidad.
Durante la mañana, los corredores y sus acompañantes han compartido con los escolares diversas actividades de concienciación. Los niños han podido conocer de cerca el funcionamiento de las bicicletas adaptadas y experimentar las sensaciones de los pilotos y copilotos.
La interacción ha incluido demostraciones prácticas tanto en el interior del pabellón polideportivo como en las zonas exteriores. Los jóvenes participantes han recibido con aplausos a los ciclistas a su paso por las vías urbanas del municipio.
La asociación Discamino nació en Vigo en 2009 con el firme propósito de posibilitar que personas con cualquier tipo de discapacidad puedan realizar el Camino de Santiago. Para lograrlo, emplean triciclos y bicicletas adaptadas que requieren de la colaboración de pilotos voluntarios.
En esta ocasión, la expedición cuenta con cinco personas con gran discapacidad que afrontan el reto físico y mental de completar la Ruta de la Plata. El colectivo destaca la importancia del voluntariado para hacer realidad estos proyectos de integración social.