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El refugio de Cruz Roja frente al calor invisible en Salamanca
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PERSONAS SIN HOGAR

El refugio de Cruz Roja frente al calor invisible en Salamanca

Publicado 07/07/2026 22:04

El Centro de Atención a Personas sin Hogar completa sus 20 plazas disponibles y la Unidad de Emergencia Sociosanitaria asiste a una media de 30 personas cada noche

El asfalto de Salamanca acumula el calor del día y convierte las jornadas veraniegas en un reto de supervivencia para quienes carecen de un hogar adecuado. Frente a esta realidad, el Centro de Atención a Personas sin Hogar de Cruz Roja se consolida como un oasis climatizado que actualmente mantiene sus 20 plazas completas, ofreciendo un resguardo vital frente a las temperaturas extremas.

Este dispositivo no descansa ningún día del año, pero el periodo estival transforma por completo las dinámicas de sus usuarios. Bajo la coordinación del trabajador social Daniel Gordo y la educadora social Laura González, el centro ofrece un espacio de seguridad y un modelo de intervención integral cofinanciado por el Ayuntamiento de Salamanca y la Junta de Castilla y León.

La intervención técnica va mucho más allá del asistencialismo inmediato. A través de una estrecha colaboración con otras entidades del tercer sector, se busca trazar un itinerario personalizado que devuelva la autonomía y la dignidad a cada persona atendida, abarcando desde las necesidades básicas hasta talleres formativos y actividades de ocio.

Los trabajos diarios se centran en dotar a los usuarios de herramientas para su inserción real, aprovechando las horas de estancia en el centro para realizar un seguimiento continuo de sus circunstancias personales y de salud. Además, la intensidad del calor fluctúa por semanas, lo que exige una flexibilidad absoluta para dar respuesta inmediata a los picos de temperaturas extremas que sufre la ciudad.

¿Cómo funciona la Unidad de Emergencia Sociosanitaria en verano?

La Unidad de Emergencia Sociosanitaria (UES) actúa como el primer eslabón de esta cadena de ayuda. Su furgoneta patrulla las calles salmantinas cada noche para ofrecer bebidas frías que garanticen la hidratación, alimentos ligeros adaptados a las altas temperaturas, ropa de emergencia y un espacio de escucha y acompañamiento humano.

Este servicio adapta sus prestaciones según la época del año: si en los meses más fríos del invierno la prioridad es repartir una cena caliente, el rigor del verano obliga a volcarse en la entrega de líquidos y alimentos frescos. "El objetivo principal es que dejen la calle y vengan al centro", explica el responsable del dispositivo, Daniel Gordo.

Actualmente, la unidad móvil atiende a una media de 30 personas por noche, sirviendo de puente hacia una intervención social y sanitaria mucho más profunda en las instalaciones de acogida. La mayoría de las personas que entran en contacto con este recurso acaban acudiendo a las dependencias de Cruz Roja de manera voluntaria.

Una vez en el centro, se inicia un proceso de diagnóstico y apoyo individualizado para abordar sus problemáticas específicas. Este paso es fundamental para comenzar a trabajar en la recuperación de sus hábitos y en la reincorporación a la vida social activa.

¿Qué es el sinhogarismo invisible y cómo afecta el calor?

La realidad de las personas atendidas por la unidad móvil revela un fenómeno complejo conocido como el sinhogarismo invisible. Muchos de estos usuarios no duerme estrictamente a la intemperie, sino que sufre una extrema precariedad habitacional en espacios muy reducidos.

Se trata de personas con escasos recursos que comparten habitaciones o conviven hacinadas en pisos donde se juntan cinco o seis personas. En estas viviendas, las altas temperaturas veraniegas se vuelven insoportables, convirtiendo al centro de Cruz Roja en su único refugio frente al clima.

Esta situación evidencia que la vulnerabilidad residencial tiene múltiples caras y que la necesidad de un espacio climatizado es tan urgente para quien duerme en un banco como para quien lo hace en una habitación sin condiciones mínimas de habitabilidad.

¿Qué servicios ofrece el centro para mitigar las altas temperaturas?

El centro abre diariamente desde las 22:00 o 22:30 h hasta las 15:00 h del día siguiente. Durante la época estival, los usuarios tienden a prolongar su estancia por las mañanas para protegerse del sol, a diferencia del invierno, cuando suelen salir temprano.

"En verano se quedan dentro con el aire acondicionado y no suelen salir por la mañana", detalla la educadora social, Laura González. Para combatir los efectos del calor extremo, el recurso facilita de manera diaria una serie de prestaciones esenciales integradas en la rutina de los usuarios. Entre ellas destacan las duchas templadas y refrescantes para favorecer la regulación térmica corporal de manera segura, así como el funcionamiento constante de dispositivos de aire acondicionado en todas las estancias comunes y dormitorios. Asimismo, se ofrece un servicio de consigna segura para resguardar las pertenencias individuales de cada usuario y se garantiza una alimentación fresca e hidratación constante, adaptadas a las necesidades nutricionales del verano.

La dinámica del centro se divide en dos fases muy claras. Mientras que la franja nocturna se destina a una asistencia y cobertura de necesidades más básicas, es durante el día cuando el equipo técnico interviene directamente con los usuarios para abordar problemáticas complejas como las adicciones, la salud mental o la gestión de prestaciones económicas.

¿Cuál es el perfil de los usuarios y su principal reto?

El perfil mayoritario de las personas atendidas corresponde a varones con problemas de drogodependencia, ausencia de recursos económicos y una total falta de apoyo familiar. La presencia masculina es predominante, representando entre el 80 % y el 85 % del total de los usuarios atendidos.

Esta proporción se traduce en que, al cabo del año, las instalaciones prestan servicio a una media de 380 hombres en situación de extrema vulnerabilidad y a unas 70 mujeres que requieren atención y seguimiento especializado por parte del equipo técnico.

Aunque muchos usuarios logran dejar atrás las adicciones y obtener un empleo estable, el verdadero desafío radica en mantener esa estabilidad a largo plazo. "La dificultad está en mantenerse así, en no abandonar el tratamiento cuando se sienten fuertes", detalla Gordo, advirtiendo sobre el riesgo de las recaídas.

De la emergencia social a la atención integral

El recurso funciona en su ubicación actual desde el 15 de junio de 2018. Este hito supuso superar el antiguo modelo de Centro de Emergencia Social para consolidar un sistema de atención integral dotado de habitaciones más amplias, despachos de intervención y salas de actividades dignas.

Esta labor diaria es posible gracias a una sólida red de trabajadores y voluntariado. El engranaje diario se apoya de forma constante en la acción voluntaria: dos personas cubren el turno de noche y una refuerza el de mañana, sumándose al equipo que sale a la calle con la furgoneta de la UES.

Aunque durante el verano el flujo de colaboradores varía debido a las vacaciones y la marcha de estudiantes, el centro logra mantener su cobertura constante, siendo uno de los proyectos con mayor respaldo de participación social en la provincia.

La ciudadanía salmantina también muestra una gran implicación activa. El centro recibe frecuentes llamadas de vecinos que alertan sobre personas durmiendo en portales o parques, y los ciudadanos suelen colaborar directamente con comida o ayuda económica cuando ven a los usuarios en los supermercados, demostrando que Salamanca es una comunidad atenta con los más vulnerables.