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Un innovador proyecto científico liderado en Salamanca, clave contra el cáncer de ovario
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SALUD Y AVANCES

Un innovador proyecto científico liderado en Salamanca, clave contra el cáncer de ovario

Publicado 06/07/2026 13:59

Este avance preclínico, financiado por la Fundación CRIS Contra el Cáncer, logra frenar el crecimiento tumoral y reducir las metástasis sin generar toxicidad en modelos experimentales

La Fundación CRIS Contra el Cáncer financia un innovador proyecto científico en Salamanca que utiliza anticuerpos conjugados a fármacos para destruir las células tumorales desde dentro. Esta tecnología de precisión, testada con éxito en fase preclínica, abre una nueva vía de tratamiento para uno de los tumores más agresivos y con mayor tasa de recaída.

El estudio, desarrollado en el Centro de Investigación del Cáncer (centro mixto del CSIC, la Universidad de Salamanca y la Fundación de Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca - FICUS), propone un cambio de paradigma en el tratamiento de esta patología. El grupo de investigación pertenece además al consorcio CIBERONC y al Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL).

Los resultados obtenidos en fase preclínica con dos anticuerpos conjugados (conocidos como ADCs, por sus siglas en inglés) muestran una reducción significativa del crecimiento del tumor, una menor aparición de metástasis y un aumento de la supervivencia. Estos hallazgos se han publicado en las prestigiosas revistas científicas Neoplasia y Signal Transduction and Targeted Therapy.

La relevancia de este avance radica en la necesidad urgente de nuevas alternativas terapéuticas para el cáncer de ovario. Este tumor destaca por su agresividad y por la complejidad de su diagnóstico en fases tempranas, lo que limita notablemente las opciones de curación de las pacientes.

La situación actual del cáncer de ovario en España y en el mundo

El cáncer de ovario es uno de los tumores más agresivos y complejos de tratar en la actualidad. En la mayoría de los casos, la enfermedad se detecta de forma tardía, cuando el tumor ya se ha extendido por la cavidad abdominal, lo que dificulta gravemente la efectividad de las intervenciones médicas.

Según los datos de GLOBOCAN y de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), cada año se diagnostican más de 300.000 nuevos casos en el mundo. En España, la cifra se sitúa en cerca de 4.000 nuevos diagnósticos anuales, provocando unas 2.000 muertes al año en nuestro país.

Aunque el tratamiento inicial basado en cirugía y quimioterapia suele ofrecer respuestas positivas al principio, aproximadamente el 70 % de las pacientes recae durante los dos primeros años. Además, estas pacientes terminan desarrollando resistencia a los tratamientos convencionales.

A pesar de los avances recientes con medicamentos dirigidos a puntos débiles de los tumores, como los inhibidores de PARP o las terapias antiangiogénicas, las opciones terapéuticas reales siguen siendo muy escasas para las afectadas.

¿Cómo funciona la tecnología de los anticuerpos conjugados a fármacos?

La investigación liderada por el doctor Atanasio Pandiella parte de una premisa sencilla pero altamente eficaz: si una molécula está muy presente en las células tumorales y apenas aparece en las sanas, puede utilizarse como una puerta de entrada selectiva para dirigir el fármaco.

La tecnología de los ADCs consigue este objetivo combinando tres elementos esenciales en una misma estructura:

  • Un anticuerpo específico diseñado para reconocer una molécula concreta de la célula tumoral.
  • Un fármaco de gran potencia antitumoral para destruir la célula enferma.
  • Una unión química o conector que controla con precisión el momento en el que se debe liberar dicho fármaco.

Una vez que el anticuerpo se fija al tumor, el conjunto penetra en la célula. En ese momento, la propia célula activa mecanismos internos que permiten la liberación del medicamento en su interior, logrando destruirla desde dentro de forma selectiva.

Este nivel de precisión evita que el tratamiento ataque a todo el organismo por igual. Al actuar de forma localizada, los ADCs se consolidan como terapias de alta eficacia y baja toxicidad para las pacientes.

Las dos líneas de investigación desarrolladas por el equipo salmantino

El grupo de investigación del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca ha diseñado y evaluado dos estrategias complementarias utilizando modelos de laboratorio y células procedentes de pacientes reales:

  • Uso de cetuximab: Se ha empleado este anticuerpo, que ya se utiliza habitualmente en la práctica clínica, como plataforma para generar diferentes ADCs al unirlo a distintos fármacos antitumorales dirigidos contra la molécula EGFR.
  • Diana contra CD98hc: Se ha desarrollado un ADC específico contra esta molécula, que se encuentra altamente expresada en las células del cáncer de ovario y para la que, hasta la fecha, no existían ADCs desarrollados para combatir esta enfermedad.

En ambas líneas de trabajo, los resultados han sido altamente positivos. Los tratamientos lograron frenar el crecimiento tumoral, reducir el tamaño de las lesiones en algunos casos y limitar de forma significativa la aparición de metástasis.

Asimismo, los ensayos demostraron un incremento de la supervivencia en los modelos experimentales y una ausencia de toxicidad relevante. Los ADCs se acumularon prioritariamente en el tumor, mostrando una presencia mínima en los tejidos sanos.

La principal innovación conceptual de este estudio radica en que demuestra que una molécula no necesita ser la causante directa del crecimiento del tumor para tener valor terapéutico. Basta con que sirva como identificador de la célula tumoral para dirigir el fármaco.

Este enfoque permite recuperar dianas como la proteína EGFR. En el pasado, los intentos por bloquearla broke con resultados muy modestos en pacientes; ahora, en lugar de intentar apagarla, se emplea como una simple vía de acceso al interior celular.

Por su parte, el ADC dirigido contra la molécula CD98hc abre la puerta a utilizarla como una nueva diana terapéutica inédita. Esto representa un nuevo punto débil para el cáncer, lo que podría ayudar a superar las resistencias a los tratamientos actuales.

A pesar de los excelentes resultados, el proyecto se encuentra todavía en fase preclínica, por lo que aún queda camino por recorrer antes de que estas terapias puedan aplicarse directamente en los hospitales.

Los próximos pasos del equipo científico se centrarán en las siguientes fases de desarrollo:

  1. Validar los hallazgos obtenidos en modelos biológicos mucho más complejos.
  2. Identificar con precisión qué perfiles de pacientes podrían beneficiarse más de estos tratamientos.
  3. Avanzar hacia el diseño de futuros ensayos clínicos una vez que se cuente con un volumen suficiente de datos de laboratorio.
  4. Seguir afinando el diseño de los ADCs para optimizar su eficacia y seguridad.

El impulso financiero de la Fundación CRIS Contra el Cáncer, entidad de referencia en investigación oncológica y hematológica, resulta fundamental para dar continuidad a este proyecto y consolidar una nueva generación de terapias dirigidas.