La traductora, ensayista y novelista checa radicada en Barcelona vuelve a emocionar al lector con una novela sobre el exilio y el poder de reinventarse.
En Salamanca queremos a Monika Zgustova. Sus visitas a la Feria del Libro o a las librerías nuestras son una oportunidad de seguir escuchando la voz sabia de esta traductora de los grandes nombres de la literatura checa y rusa, periodista, ensayista, novelista, autora de obras de teatro y, sobre todo, representante de esa Europa abierta, culta y cosmopolita que tan bien retrata.
Nacida en Praga y radicada en Barcelona desde los años ochenta, Monika Zgustova se ha convertido en un nombre imprescindible que nos sorprende con ensayos tan impresionantes como Vestidas para un baile en la nieve, o retratos de grandes mujeres como Gala Dalí o Milena Jesenská, la traductora y amiga de Franz Kafka. Su presencia luminosa, plena de color, de elegancia, de cercanía y de sabiduría se refleja no solo en su persona, sino en esta prosa elegante con la que ha escrito su última obra, La traductora de haikús, que nos recuerda, inevitablemente el libro que presentó en su última visita a Salamanca, Nos veíamos mejor en la oscuridad, publicada en el 2022.
En ambas novelas, el tema del exilio se convierte en la piedra de toque de una autora que siempre alude a esa “insoportable levedad del ser” de su paisano Milan Kundera. “La identidad de uno son sus valores, la fidelidad a su esencia” declara Zgustova, cuya familia, acosada por el régimen comunista, huyó a los Estados Unidos a través de un viaje a La India, peripecia que relata de forma novelada esta autora que practica un particular “transterramiento”. Ella, que no quiso volver a vivir en la Praga natal que describe magníficamente y que nos ofrece en su Soy Milena de Praga, publicada en el 2024, descubrió, casi por casualidad, esa Barcelona en la que eligió vivir durante una breve escala en un viaje. Y ahí se quedó. Como la protagonista de sus dos novelas sobre el exilio, basadas en su propia vida, llamada Milena como su fascinante “Milena de Praga”, llegó a Barcelona sin más equipaje que su deseo, consiguió un trabajo y se instaló lejos de los suyos, aquellos a los que siguió unida y que sufrieron el doble desgarro de la partida.
Un desgarro al que vuelve la autora en esta hermosa La traductora de haikus, magníficamente publicada, como todo lo suyo, en Galaxia Gutenberg. El exilio y su efecto en la familia no se relata esta vez desde la perspectiva de Milena, la hija de la novela del 2022, sino desde la de Jana, la madre que permanece en Estados Unidos. Una madre viuda, que se siente abandonada, que ha tratado de sobrevivir no solo a la partida casi novelesca del régimen totalitario que les perseguía, sino a la personalidad del marido exitoso. Jana es una mujer excepcional ahogada por las circunstancias, que en un momento de su vida decide aprender japonés para seguir utilizando su mente, y que encuentra en la belleza inasible de la forma poética del haiku, su equilibrio.
Jana representa a la Penélope que, quizás, no desea el regreso de Ulises. Y es este el gran hallazgo de Zgustova, su compleja protagonista. Hermosa, inteligente, entregada, muestra abiertamente sus contradicciones, incluso, sus crueldades. El lector la ve tal cual es, sometida a la dureza de un régimen despiadado, a la dureza desgarrada del exilio, a la posibilidad de la libertad y la belleza a través del aprendizaje de la dificultad. Jana, en cierto modo, elige la soledad y la distancia con otra lengua para reivindicarse.
Como le sucede a la propia Monika Zgustova, la traducción se convierte en su anclaje. Una Zgustova que insiste, durante las presentaciones de esta obra de nuevo sobre el exilio, en la necesidad de acoger a las personas, de ayudar. Personas que sufren este desgarramiento cruel que ella vivió muy joven, que padecen este extrañamiento en una cultura ajena, la norteamericana, que ella asimiló y después, abandonó. Monika Zgustova tuvo la valentía de elegir.
La suya no fue una búsqueda de pertenencia, sino de vivencia, y lo hizo desde la traducción primero y la ficción y el periodismo después. Ejemplo de libertad, de creatividad y de actitud, la autora nos regala de nuevo la historia novelada de su familia, incidiendo en una Praga cultural y sometida, describiendo a unos personajes inmersos en dilemas morales que, como en la literatura griega, nosotros, espectadores, no sabríamos dilucidar: ¿Qué harías tú si te niegas a cooperar con un régimen que acosa y amenaza a los tuyos, a tus hijos?
Esta es una historia en la que brillan las mujeres, las ciudades, el amor a la lengua, a lo que nos hace humanos… y al amor y a la libertad que busca la protagonista cuando va a nadar. Esa protagonista retratada en una portada hermosa que, casi, casi, nos atreveríamos a decir, es la propia, luminosa, bellísima, Monika Zgustova, a la que tanto queremos aquí, en Salamanca.

Charo Alonso.