La asociación Iguales intensifica sus reivindicaciones en Salamanca de cara al Día del Orgullo, exigiendo la erradicación de los delitos de odio y las agresiones
La Semana del Orgullo LGTBIQ+ es un periodo anual de movilización, concienciación y celebración de la diversidad afectivo-sexual y de género que se desarrolla en todo el mundo a finales de junio. En Salamanca, a asociación Iguales intensifica sus acciones de visibilización este el próximo 28 de junio.
La histórica agrupación salmantina se prepara para un hito importante, ya que el próximo año cumplirá 30 años de trayectoria en la provincia. Por su parte, la sección vinculada a la Universidad de Salamanca (USAL) ha alcanzado ya las dos décadas de actividad ininterrumpida en las aulas. A pesar de las tres décadas de trabajo, dos de los miembros de la entidad, Oihan y Daniel, recuerdan que la esencia de su labor sigue siendo la misma. La necesidad de visibilidad y la defense activa de los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ continúan marcando su agenda diaria.
La erradicación de las agresiones físicas y verbales se sitúa en el centro de sus demandas. "Sigue habiendo delitos de odio, entonces, por desgracia, todavía no se ha alcanzado ese algo ahí, porque a nadie le matan por ser heterosexual", explica Oihan.
Para el activista, resulta incomprensible que persistan estas actitudes violentas en la sociedad actual. "Me parece ridículo que siga existiendo, porque al final es un odio exacerbado contra una persona que no te ha hecho nada", añade el portavoz de Iguales.
La asociación mantiene un contacto directo con las nuevas generaciones mediante charlas informativas en colegios de toda la provincia. Según explican, la respuesta del alumnado es muy positiva y no aprecian diferencias significativas entre la capital y el medio rural. Sin embargo, advierten de que el entorno digital se ha convertido en un arma de doble filo. Las plataformas digitales ofrecen visibilidad, pero también sirven de altavoz para discursos de rechazo y odio que afectan gravemente a los menores.
Ante esta situación, los portavoces señalan que la solución no está en sus manos. "Es responsabilidad de los gerentes de las redes sociales y de las entidades gubernamentales que regulan estas plataformas", sostiene Oihan, quien reconoce la complejidad de equilibrar este control con la libertad de expresión.

Frente a los obstáculos institucionales, la fuerza del movimiento reside en la autoorganización. Los preparativos del Orgullo se gestionan de forma democrática a través de asambleas con dos reuniones mensuales donde se coordinan las propuestas.
En este espacio de trabajo colaboran tanto personas a título de forma individual como colectivos de reciente creación en la ciudad. "Cada persona va haciendo lo que mejor se le da, desde los diseños hasta la preparación de las actividades", explican los organizadores.
El objetivo es canalizar el esfuerzo colectivo para ofrecer un programa diverso, a pesar de las dificultades para cuadrar las fechas en una ciudad con un calendario académico tan marcado por los exámenes universitarios.
La asociación insiste en la importancia de seguir dándose a conocer. Como ejemplo de la falta de difusión, exponen el caso de una estudiante trans que cursó sus cuatro años de carrera en Salamanca sin saber de la existencia de Iguales hasta hace un mes.
"Hay muchísimo progreso, pero aún así queda muchísimo por hacer", concluye Daniel. El portavoz anima a la ciudadanía a no perder la esperanza y a seguir implicándose para lograr que la igualdad real sea una constante en el día a día de la ciudad.