La iglesia de San Pedro ha acogido la representación de la obra 'Juan, el espíritu del amor', dirigida por Denis Rafter, promovida por la Diputación de Salamanca
A simple vista, San Juan de la Cruz parece pertenecer a un tiempo muy lejano. Nació en el siglo XVI, vistió el hábito carmelita, escribió poesía mística y vivió en una España muy distinta a la actual. Sin embargo, quienes asistieron a la representación de 'Juan, el espíritu del amor' en la iglesia de San Pedro de Endrinal pudieron descubrir algo inesperado: la asombrosa modernidad de su pensamiento.
La obra, promovida por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca dentro de la programación del Año Jubilar dedicado al santo carmelita, propone una mirada diferente sobre una de las figuras más importantes de la espiritualidad y la literatura españolas. Denis Rafter, lejos de presentar un personaje encerrado en el pasado, en su espectáculo muestra a un hombre que sigue dialogando con muchas de las inquietudes de nuestro tiempo.
La búsqueda de la felicidad, la necesidad de encontrar sentido a la vida, la dificultad para distinguir lo importante de lo accesorio o la importancia de la verdad frente a las apariencias son cuestiones que recorren la representación y que hoy siguen formando parte de las preocupaciones de muchas personas. En una sociedad dominada por la rapidez, la hiperconexión y el exceso de información, la invitación de San Juan de la Cruz a mirar hacia el interior adquiere una sorprendente actualidad.
La puesta en escena aprovecha además la fuerza de la música, la poesía y el teatro para acercar estos mensajes al público contemporáneo. Los versos del santo, escritos hace más de cuatro siglos, mantienen una capacidad extraordinaria para emocionar y provocar reflexión. Quizá porque hablan de experiencias profundamente humanas que no entienden de épocas ni de generaciones.
La elección de la iglesia de San Pedro como escenario contribuyó a reforzar esa sensación de encuentro entre pasado y presente. El patrimonio histórico del templo sirvió de marco para una propuesta cultural que demuestra cómo las grandes figuras de nuestra historia continúan teniendo mucho que aportar a la sociedad actual.
La vinculación de San Juan de la Cruz con Salamanca añade además un valor especial a esta conmemoración. Su paso por la Universidad salmantina y su ordenación en la Catedral Vieja forman parte de una trayectoria vital que dejó una profunda huella en la provincia.
Al finalizar la representación, muchos espectadores pudieron comprobar que algunas voces nunca envejecen. Porque la verdadera modernidad no depende de la fecha en que se escribieron unas palabras, sino de su capacidad para seguir interpelando a quienes las escuchan. Y en ese sentido, San Juan de la Cruz sigue siendo sorprendentemente contemporáneo. El aplauso final del público, todos en pie, no solo premió a los cinco artistas en escena, también al Ayuntamiento de Endrinal y a su Parroquia por haber hecho posible esta vivencia dentro del programa festivo de la localidad.