La novela “Para vivir muriendo”, situada en Salamanca cierra el ciclo de su trilogía.
A Marcelo Matas de Álvaro, crítico, autor, docente, y bejarano radicado en Asturias, como si persiguiera el verde de sus paisajes originarios, le gusta coleccionar ejemplares del Quijote y hasta lucir ironía cervantina. Y no solo porque los tres títulos de las novelas de su trilogía “La urdimbre y la trama” salgan de citas de su obra de cabecera (“Yo sé quién soy”, “Enemiga mortal de mi descanso” y la recientemente publicada “Para vivir muriendo”), sino por ese juego de espejos narrativos puramente metalingüístico y cervantino con el que nos deslumbra el autor bejarano.
Algo tienen el agua y el paisaje de Béjar para alumbrar a tantos autores y poetas, estudiosos e historiadores –y algún que otro erraticida insigne- que sorprenden al lector con su trabajo. Un trabajo, en el caso de Matas de Álvaro, que no se conforma con escribir y hacerlo magistralmente, sino que levanta todo un andamiaje en el que se fusionan los géneros, los discursos, esa urdimbre y esa trama –tan de texto, tejido bejarano de paño espléndido- que nos cuenta no solo la historia de Andrés Retamar, sino la de un entorno, Belgrey, Salamanca, un pasado y un presente marcados por la memoria, el paisaje, y la literatura.
Porque la trilogía de este autor destila literatura. Incluso en el juego cervantino del manuscrito encontrado en el que se burla el narrador de un crítico a la manera de Barthes y hasta de un pseudónimo tan inverosímil como el de “Matas de Álvaro”. La historia de Retamar, ya contada en anteriores entregas, le cede ahora el protagonismo a su amigo Luis Escobar, un personaje al que los amigos observan, como lo hicieron también con Mayo, al borde de la modernidad, ahí donde la juventud se alía con una ciudad universitaria, una apertura de usos y costumbres que, sin embargo, no está preparada para la traca final de este actor y autor que se ofrece en el altar del sacrificio de la libertad.
Regresa Matas de Álvaro a la historia contada de forma diferida, al paisaje de ese Belgrey tan bejarano, al relato de un tiempo de familias de guateques e hijos transgresores que se van a la capital de provincias a seguir, letraheridos, sus paseos por el teatro, la crítica, la charla, la evocación de sus espléndidas clases de literatura en las que se mezclan el bufón de Carlos V, Don Francés, el Unamuno que asiste a su propia muerte, el Lorca siempre evocado, el mito de la Electra clásica y galdosiana y sobre todo el eco de Cervantes. Los protagonistas de nuestro narrador destilan literatura, viven literatura, y las páginas entonces se convierten en crítica literaria, subtexto periodístico, discurso teatral, evocación de todo conocimiento… y todo mientras Luis Escobar. “el chico más extraño del mundo”, se fascina con Electra, su vecinita, reconvertida al final en una protagonista épica de teatro clásico, galdosiano e incluso moderno, aludiendo a esa obra de Eugene O´Neill “A Electra le sienta bien el luto” con la que Matas de Álvaro riza el rizo de la alusión literaria.
Tiene esta novela la evocación de una Salamanca que se asoma a la modernidad a través de sus estudiantes, de sus pasquines, obras, atrevimientos y alardes, incluso en la desacralizada iglesia de San Blas. El lector conoce bien los paisajes citadinos que recorren los protagonistas, se deja mecer por su constante alusión literaria, sortea la dificultad de un lenguaje cultísimo, marca de la trilogía y sobre todo, disfruta de esta historia que, en el fondo, no es la de Luis ni la de Andrés, sino la de toda una generación que vivió tiempos convulsos en la ciudad provinciana. Vivir y además, muriendo, gastando el tiempo que se nos otorga, con sabiduría cervantina y relato dentro del relato, teatro y poesía dentro de la urdimbre sabiamente gobernada. Y de nuevo, como en las anteriores entregas, la pregunta ¿Qué tiene este paisaje feraz de ecos literarios? Béjar produce no solo el mejor paño, también los mejores autores. Y hay que felicitar a Ediciones Castilla por culminar esta trilogía con esta novela.

Charo Alonso.