Los pontones se configuran como organizaciones de mayor tamaño y entidad que las anteriores, aunque cabría separar aquellos que tienen un carácter puramente peatonal, de aquellos otros que permiten el paso de vehículos, vinculados a los caminos carretales.
Los primeros son relativamente abundantes en parte del territorio salmantino, fundamentalmente empleando losas pétreas o lanchas apoyadas directamente en pilas constituidas por fábricas pétreas, que reciben la denominación de pontonas, sin que dispongan pretiles o protecciones laterales.
Esta misma disposición se puede hallar en soluciones de mayor anchura que han podido emplearse ocasionalmente para el tráfico carretal, siendo frecuente como solución del paso de las vías pecuarias, para atravesar los cauces de las dehesas salmantinas.
El ejemplo de Ledesma dando acceso a una dehesa, establece ocho vanos de losas dispuestas sobre pilas rectangulares de fábrica de sillarejo, en un ejemplo espectacular por su dimensión y el precioso paraje donde se establece, permitiendo el paso de personas y ganado.
Otros ejemplos utilizan elementos naturales, como las rocas del propio cauce para crear las pilas de apoyo de las losas, como en Sanchón de la Rivera o Brincones, o, incluso, en soluciones de pequeña anchura, las pilas pueden constituirse con piezas de canto rodado amontonadas en seco extraídas del propio cauce, aprovechando incluso la vegetación que nace en él para fijarlo, como en otro ejemplo de Sanchón de la Rivera. Soluciones más elaboradas las hallamos dispuestas en corrientes naturales de mayor caudal, empleando pilas constituidas con sillares e incluso con forma de tajamar para procurar una menor afección de su corriente, como podemos ver en Vilvestre, o en Gema en un ejemplo de gran desarrollo que emplea más de una docena de pilas, con tajamares realizados en sillería.
Las losas empleadas en estos ejemplos están constituidas habitualmente por piezas de granito, con un notable grosor, pudiendo también reseñar algunos ejemplos con losas de pizarra o esquistos, y con unas luces de vano a salvar que no superan los tres metros, debido a la limitación de la piedra en su resistencia a la flexión.
Madoz en ocasiones nos da cuenta de este tipo de puentes diferenciándolos de los realizados con bóvedas, como en el río Sangusín en Fuentes de Béjar calificándolos por el carácter de su construcción: "2 pontones de piedra tosca".
Imagen Molino de la Tomasa. Gema (Yecla de Yeltes) 1426 Santiago Bayón Vera
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