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"No somos desechos de la sociedad": la lucha de un salmantino tras su recaída
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Proyecto Hombre en Salamanca

"No somos desechos de la sociedad": la lucha de un salmantino tras su recaída

Publicado 25/06/2026 15:52

Arturo, un salmantino de 42 años, comparte su proceso de superación tras cumplir un año de ingreso en Proyecto Hombre. Su testimonio busca visibilizar la realidad de las adicciones y romper los prejuicios sociales que rodean a estos centros de ayuda.

En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, los testimonios de superación adquieren una relevancia fundamental. Proyecto Hombre Salamanca pone dos voces sobre la mesa, la de su presidente Manolo Muiños y la de Arturo, un salmantino de 42 años, que comparte su experiencia tras cumplir un año y cuatro días de ingreso .

El camino de este usuario comenzó el 18 de junio del año pasado, fecha en la que decidió dar un paso decisivo para cambiar su vida. Antes de ingresar en el centro, Arturo convivía con una realidad marcada por la desestructuración emocional y una falsa sensación de seguridad que ocultaba un profundo malestar.

"Pensaba que era una vida completa, pero evidentemente me di cuenta de que no lo era en el sentido emocional", confiesa el salmantino. Durante los años previos a su recaída, fue acumulando dificultades y sentimientos no gestionados que, según sus propias palabras, iban cargando progresivamente su mochila personal.

El verdadero punto de inflexión se produjo tras sufrir una dura recaída en enero del año pasado. Al venir de un periodo previo de abstinencia, el impacto anímico de este retroceso fue especialmente doloroso, lo que le obligó a replantearse su situación y a buscar apoyo externo de manera urgente.

El papel crucial del apoyo familiar y los difíciles comienzos

En este complejo proceso de aceptación, el entorno familiar desempeñó un papel determinante para evitar que Arturo siguiera autoengañándose. "Fue gracias a mi madre, no puedo decir otra cosa", reconoce con emoción, al tiempo que destaca la ayuda de personas como Manolo Muiños para dar el paso definitivo.

Los primeros pasos en el recurso de la institución no resultaron sencillos, marcados por el miedo y el sentimiento de fracaso. Arturo recuerda con especial nitidez su primer coloquio en el centro de día junto a Laura, una sesión a la que asegura que llegó completamente destrozado anímicamente.

El temor a volver a una comunidad terapéutica le generaba un rechazo inicial que logró superar gracias a la cálida acogida de los profesionales. "El encontrarme unos brazos abiertos cambió mi pensamiento y me ayudó a quitarme el orgullo que me impedía ver que necesitaba ayuda", explica.

La lucha contra el estigma social de las adicciones

Una de las reflexiones más significativas de su testimonio aborda de forma directa los prejuicios sociales que rodean a las personas con adicciones. Como residente en Salamanca, Arturo admite que solía pasar junto a las instalaciones de Proyecto Hombre con una visión distorsionada de la realidad. "Siempre pensando que esto era un sitio donde estaba la gentuza, y hay que decirlo así; es una pena, pero es un estigma social que no es real", lamenta. Con su testimonio, busca desmontar estas ideas preconcebidas y mostrar la calidad humana de quienes atraviesan este proceso.

Con una perspectiva renovada, Arturo reivindica con firmeza la dignidad de los usuarios: "Los que estamos aquí no somos desechos de la sociedad, no somos malas personas ni delincuentes". Su meta actual, compartida por la institución, es consolidar una vida sana y con nuevas perspectivas de futuro.