En su reciente visita a España, el papa León XIV ha dejado momentos memorables. Confieso que el que más me emocionó fue el de la Sagrada Familia de Barcelona. Pero, más allá de eso, creo que uno de los significados decisivos de tal visita fue el de subrayar la importancia que tiene la doctrina social de la iglesia, de una defensa, sin límites ni exclusiones de ningún tipo, de los seres humanos, por el hecho de serlo, sean de donde sean y procedan de donde procedan, ya que todos los seres humanos son sujetos de dignidad.
Y tal postura es una enmienda a la totalidad a ese enunciado, tan falso como cínico, amén de egoísta, de la prioridad nacional.
En este sentido, en lo referente a la doctrina social de la iglesia, no es casual –y ahí vamos– que, en su intervención en el congreso de los diputados, pronunciara, casi en los inicios de su intervención, el nombre de Salamanca y de la Escuela de Salamanca. Así como también, el de Miguel de Unamuno.
Desde nuestra ciudad, desde nuestra universidad, desde nuestras escuelas teológicas, personalidades como Francisco de Vitoria (Burgos, 1483-Salamanca, 1546) y sus continuadores (Domingo de Soto, Melchor Cano, Domingo Báñez o Francisco Suárez, entre otros) renovaron el pensamiento filosófico, teológico, jurídico y económico, ya en el siglo XVI.
En el terreno del derecho internacional y de gentes, cuestionaron la legitimidad de la conquista de América y defendieron la dignidad, libertad individual y los derechos de los pueblos indígenas. Al tiempo que fueron pioneros en establecer normas éticas tanto para las relaciones entre las naciones, como para la regulación de la guerra.
En el ámbito filosófico y teológico, adaptaron al humanismo renacentista la tradición escolástica medieval; al tiempo que separaron el poder terrenal del espiritual; algo clave en la configuración de lo que serían las democracias.
También realizaron valiosas aportaciones en el terreno económico y de la ética comercial.
¿Por qué el papa nombró en nuestro parlamento la Escuela de Salamanca? Precisamente porque, entre nosotros (en España y también en Europa), hay y se quieren practicar hoy políticas que van contra esos postulados del derecho internacional y de gentes que propugnaran los componentes de la Escuela de Salamanca.
Ya que, frente a esa aceptación, asimilación, integración y legalización de los inmigrantes (necesarios para nuestra economía y para el funcionamiento de no pocos de nuestros servicios, además de para renovar una sociedad envejecida como es la nuestra), quienes hablan de extrañas e inhumanas prioridades quieren hacer centros de exclusión y reclusión, así como negar entre quienes están entre nosotros trabajando el derecho al transporte, por ejemplo.
Gracias a las teorías y postulados de la Escuela de Salamanca, cuyo quinto centenario celebramos este año precisamente, la acción colonizadora española no masacró a los indios y redujo a la minoría que quedó viva a las reservas, sino que practicó el mestizaje…; entre otros resultados y logros.
De ahí que debamos celebrar estas aportaciones españolas, que parten de nuestra ciudad, a ese humanismo europeo que, desde el siglo XVI, ha sido, y sigue siendo, un faro civilizador, con la llama de la dignidad siempre encendida, como máximo valor de todos los seres humanos.
La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.
Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.
La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.
En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.