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"Un niño con cáncer puede necesitar hasta 3.000 donantes"
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ENTREVISTA | Día Mundial del Donante de Sangre

"Un niño con cáncer puede necesitar hasta 3.000 donantes"

Publicado 11/06/2026 20:19

El presidente de la Hermandad de Salamanca, Fernando Barbero, advierte de que el 90% de la población necesitará hemoderivados a lo largo de su vida y urge a garantizar el relevo generacional

Fernando Barbero es una de las voces más reconocibles de la comunicación en Salamanca. Con una trayectoria que supera el cuarto de siglo en las ondas, compagina diariamente su labor informativa al frente de Radio Intereconomía con una de las causas solidarias más vitales de la provincia: la presidencia de la Hermandad de Donantes de Sangre de Salamanca.

Desde el año 2021, tras recoger el testigo de José Luis Martín Aguado, lidera la hermandad salmantina, una entidad que conoce en profundidad tras haber ejercido como vocal y como vicepresidente durante cuatro años. Su llegada al cargo estuvo marcada por un singular periodo de transición forzado por la pandemia de la COVID-19, durante el cual ambos dirigentes trabajaron estrechamente.

Durante es tiempo, funcionaron como "primer y segundo presidente" para garantizar el funcionamiento interno antes de oficializar el relevo. Esta bicefalia temporal le permitió conocer a fondo el engranaje de una asociación que depende económicamente en un 90% de la Junta de Castilla y León.

¿Cómo compagina su labor en las ondas con la presidencia de la Hermandad?

Para Barbero, ambas facetas forman parte de su día a día de manera natural. "Una me da de comer y la otra... una se complementa a la otra y la otra se complementa a la una", explica con sencillez, destacando que su labor en la hermandad es completamente voluntaria y no remunerada.

La radio ha sido el motor profesional de Fernando Barbero durante un cuarto de siglo. Sus primeros pasos en el medio se remontan a su época de estudiante, cuando compaginaba las clases con colaboraciones y sustituciones en la radio musical, donde descubrió su pasión por el micrófono. Aquel aprendizaje inicial le abrió las puertas de un sector en constante evolución. Con la llegada de la marca Radio Intereconomía a la capital salmantina, Barbero se incorporó a un proyecto que terminaría liderando tras la etapa de dirección de Juan Carlos López, consolidando la emisora como un referente de información local.

Para el periodista, la radio no es solo un trabajo, sino una plataforma desde la que se puede pulsar el día a día de la sociedad salmantina. Esta posición privilegiada le ha permitido mantener un contacto estrecho con los colectivos sociales de la provincia, entre los que destaca históricamente la Hermandad de Donantes.

¿Cuál es el origen de su vocación como donante de sangre?

La relación de Fernando Barbero con la donación de sangre comenzó mucho antes de su llegada a la junta directiva de la hermandad. De hecho, se remonta a su juventud, cuando con apenas 18 años decidió dar el paso de convertirse en donante en activo, superando un obstáculo personal importante.

El propio Barbero reconoce que durante su adolescencia sentía un profundo pánico a las agujas. La situación cambió de forma imprevista durante una práctica escolar en el instituto, donde los alumnos debían realizarse un pequeño pinchazo para determinar su grupo sanguíneo y el factor RH bajo el microscopio.

Ante el temor de enfrentarse a la aguja, Barbero evitó participar activamente en la prueba. Sin embargo, la casualidad quiso que, mientras realizaba otras tareas en el aula, sufriera un corte accidental con un cúter que le hizo sangrar, perdiendo de golpe el miedo al ver que no ocurría nada grave.

Aquel incidente fortuito fue el detonante para que decidiera acudir a donar por primera vez. Desde entonces, su compromiso no ha dejado de crecer, encontrándose en la actualidad a las puertas de alcanzar la simbólica cifra de las 100 donaciones realizadas entre sangre completa y plasma. Un hito personal que el propio Barbero relativiza con humildad al recordar que "no son muchas" en comparación con la trayectoria de otras personas que llegan a superar las 500 extracciones a lo largo de su vida.

¿Cómo se gestionó la transición en la directiva de la entidad?

El salto de Barbero desde la camilla de donación hasta la gestión interna de la Hermandad de Donantes de Sangre de Salamanca se produjo gracias a la influencia de figuras clave. Su principal mentor fue Rogelio Carrasco, un histórico presidente de la entidad con el que mantenía una excelente relación profesional.

Carrasco fue quien le propuso inicialmente incorporarse a la junta directiva en calidad de vocal. Barbero aceptó la propuesta para colaborar como un voluntario más, una condición de gratuidad que mantiene en la actualidad, ya que los cargos directivos de la asociación no perciben remuneración alguna.

Tras la salida de Carrasco, se le propuso asumir directamente la presidencia, pero Barbero la rechazó al considerar que aún no conocía el funcionamiento interno de la organización y no podía asumir tal responsabilidad. Por ello, el nuevo presidente, José Luis Martín Aguado, le propuso integrarse como vicepresidente en un periodo de transición y aprendizaje que se prolongó durante cuatro años, permitiéndole dominar la dinámica de la hermandad antes de dar el paso definitivo.

La irrupción de la pandemia de la COVID-19 en 2020 retrasó los planes de relevo debido a la imposibilidad de convocar las reuniones oficiales de la junta. Durante ese tiempo de incertidumbre, ambos dirigentes trabajaron codo con codo, compartiendo las tareas de gestión hasta que en 2021 se formalizó el nombramiento de Barbero.

¿Cuál es la situación actual de las reservas en Salamanca?

La situación de las donaciones de sangre en la provincia de Salamanca presenta un escenario de estabilidad, pero no exento de importantes desafíos a medio y largo plazo. Actualmente, la hermandad registra una actividad que oscila entre las 12.000 y las 13.000 donaciones anuales.

Aunque se trata de cifras notables, Barbero recuerda que el récord histórico de la entidad se sitúa por encima de las 15.000 donaciones en un único ejercicio, un hito que califica de esporádico y difícil de repetir de forma sostenida debido a la realidad demográfica de la provincia.

El principal obstáculo al que se enfrenta el sistema es el progresivo envejecimiento de la población salmantina. A pesar de que el censo de la capital muestra ciertos repuntes, la media de edad de los habitantes es cada vez más elevada, lo que genera una paradoja compleja para el sistema sanitario.

A medida que la población envejece, disminuye el número de personas en edad de donar y, de forma paralela, se incrementa la necesidad de tratamientos médicos que requieren hemoderivados. Las personas mayores son más propensas a sufrir patologías que exigen el uso de componentes sanguíneos para su recuperación.

¿Por qué es tan importante visibilizar el destino de cada donación?

Para comprender la verdadera dimensión de la donación, Barbero insiste en visibilizar el destino de cada bolsa de sangre. La sociedad suele asociar la donación con las transfusiones de emergencia tras un accidente, pero la realidad médica abarca un espectro mucho más amplio y cotidiano.

Los hemoderivados son la materia prima indispensable para la elaboración de vacunas, antibióticos y tratamientos farmacológicos de uso diario. Medicamentos comunes en los hogares requieren en sus procesos de producción de componentes derivados directamente de la sangre humana.

Por otra parte, la actividad quirúrgica en los hospitales salmantinos se ha multiplicado en los últimos años. Aunque la implantación de tecnologías avanzadas como la cirugía robótica o la laparoscopia ha reducido notablemente la pérdida de sangre por intervención, el volumen total de operaciones sigue creciendo.

Para ilustrar esta dependencia, el presidente de la hermandad expone datos que evidencian la necesidad constante de reservas. Un único trasplante de corazón puede requerir la participación previa de entre 40 y 50 donantes de sangre para poder llevarse a cabo con plenas garantías de seguridad en el quirófano.

La situación es todavía más llamativa en el ámbito de la oncología pediátrica. Un niño que se enfrenta a un tratamiento oncológico severo puede llegar a necesitar la sangre de hasta 3.000 donantes durante sus primeros años de vida, señala Barbero; una cifra que pone de manifiesto la importancia de la solidaridad colectiva.

Estas necesidades se enmarcan en una estadística que afecta a la práctica totalidad de la sociedad. Se estima que "nueve de cada diez personas necesitaremos sangre o alguno de sus componentes derivados en algún momento de nuestra vida", ya sea por una intervención, una enfermedad o un tratamiento temporal.

¿Cómo afronta la Hermandad el reto de atraer a los jóvenes?

Uno de los mayores motivos de preocupación para la Hermandad de Donantes de Sangre de Salamanca es la falta de incorporación de los jóvenes al sistema. Barbero lamenta que a las nuevas generaciones "les cuesta una barbaridad dar el paso de acudir a donar por primera vez".

Aunque una vez que realizan su primera donación "suelen fidelizarse y mantener una colaboración periódica", el acceso inicial al sistema se ha convertido en una barrera difícil de romper. Para combatir esta tendencia, la hermandad ha reorientado su estrategia de comunicación y concienciación.

La entidad centra actualmente la mayor parte de sus charlas informativas y acciones formativas en los colegios e institutos de la provincia. El objetivo es sembrar la semilla de la solidaridad entre los estudiantes de menor edad para que, al cumplir los 18 años, asuman la donación como un hábito natural.

La concienciación temprana es clave para garantizar el relevo generacional de una base de donantes que, inevitablemente, va perdiendo miembros debido a las limitaciones de edad para donar, establecidas legalmente para proteger la salud de los colaboradores de mayor edad.

¿Cuáles son las principales reivindicaciones del colectivo?

Fernando Barbero aprovecha su doble condición de comunicador y gestor social para lanzar dos mensajes muy claros a la ciudadanía y a las administraciones públicas. El primero de ellos es una llamada a la responsabilidad y a la regularidad de los donantes que ya están registrados en el sistema.

El presidente asegura que si todos los donantes activos de la provincia acudieran a donar un mínimo de dos veces al año, las necesidades de los hospitales salmantinos estarían completamente cubiertas. Esto evitaría tener que recurrir a llamamientos urgentes en épocas críticas como la Navidad o el verano.

La segunda reivindicación se dirige al ámbito institucional. Barbero recuerda que, aunque España es un referente mundial en el trasplante de órganos, este éxito médico no sería posible sin el soporte silencioso de los donantes de sangre, quienes realizan el trabajo previo indispensable para abrir cualquier quirófano.

"Cuando la puerta de un quirófano se cierra, es como si hubiera 20 o 30 donantes de sangre esperando fuera, habiendo hecho su trabajo previo para que esa operación se pueda realizar", ilustra Barbero de forma muy gráfica.

En España, con una población que ronda los 49 millones de personas, apenas dos millones de ciudadanos son donantes activos de sangre. Esta cifra resulta ajustada si se tiene en cuenta la existencia de ocho grupos sanguíneos diferentes y las incompatibilidades que existen entre ellos a la hora de realizar transfusiones.

"Un niño con cáncer puede necesitar hasta 3.000 donantes" | Imagen 1

¿Cómo se estructura la financiación y el apoyo a la Hermandad?

La Hermandad de Donantes de Sangre de Salamanca es una asociación de interés público que cuenta con una estructura organizativa propia. Desde el punto de vista económico, la entidad depende en un 90% de la Junta de Castilla y León, tras la transferencia de las competencias sanitarias que antes correspondían al Ministerio.

Los fondos recibidos se destinan al mantenimiento del personal administrativo de la hermandad, la gestión de los servicios básicos y el desarrollo de las campañas de promoción. Sin embargo, Barbero insiste en que la labor puramente clínica y de extracción corresponde en exclusiva al personal sanitario del sistema público.

En este sentido, el presidente reclama una mayor implicación de la Consejería de Sanidad en las labores de promoción de la donación. A su juicio, las hermandades realizan un esfuerzo ingente con recursos limitados, pero es la administración autonómica la que debe liderar las grandes campañas de concienciación.

Para suplir estas limitaciones, la hermandad cuenta con el apoyo incondicional de los medios de comunicación locales. Barbero destaca la excelente relación que mantiene con todos los compañeros de profesión en Salamanca, con quienes la entidad intenta mantener una relación de reciprocidad. Al ser una asociación de interés público con presupuesto propio, Barbero explica que, dentro de sus posibilidades, intentan destinar una parte de sus recursos a colaborar con los medios que les apoyan: "puede ser poco o mucho pero es lo que tenemos", agradece el presidente.

¿Tiene fecha de caducidad su compromiso con la causa?

Al ser preguntado por la compatibilidad de sus dos facetas, Fernando Barbero tiene claro que la radio y la hermandad ocupan espacios diferentes pero complementarios en su vida. Mientras que la actividad periodística representa su sustento profesional, la labor social responde a un compromiso personal inquebrantable.

Su vinculación con la causa de la donación de sangre no tiene fecha de caducidad. Barbero pone como ejemplo a varios miembros de la junta directiva de la hermandad que, a pesar de haber superado los 84 años y no poder donar por motivos de edad, siguen acudiendo diariamente a colaborar de forma voluntaria.

El presidente se ve reflejado en ese espejo de cara al futuro. Aunque llegue el día en que deba ceder el testigo de la presidencia o en el que la salud o la edad no le permita seguir donando, tiene la firme intención de seguir ligado a la gran familia de la Hermandad de Donantes de Sangre de Salamanca.

Además de su responsabilidad a nivel provincial, Barbero ejerce como vicepresidente de la Federación Regional de Hermandades de Donantes de Sangre y forma parte del patronato de la Fundación de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León. Se trata de un órgano de gestión eminentemente sanitario compuesto por nueve patronos, en el dos puestos están reservados para los representantes de las asociaciones de donantes, siendo Barbero uno de los encargados de llevar la voz del voluntariado a las esferas de decisión regional.

FOTOS; DAVID SAÑUDO