Ha empezado el Mundial de fútbol y desde aquí me sumo al “acontecimiento” con un libro que supone un interesante acercamiento al muy sugerente universo del deporte rey. Se trata de una obra que nos muestra el fútbol desde una perspectiva filosófica, un texto excelente, escogido por su singularidad entre la infinidad de publicaciones que estos meses, aprovechando la cercanía del muy global y difundido torneo, invaden los anaqueles de las librerías.
Se trata de un ensayo, En qué pensamos cuando pensamos en fútbol, escrito por el filósofo británico Simon Critchley, un pensador poco convencional que ha centrado sus preocupaciones intelectuales en asuntos poco transitados por la filosofía académica, con libros como Apuntes sobre el suicidio, El libro de los filósofos muertos o un estudio sobre David Bowie. Futbolero furibundo y entusiasta seguidor del Liverpool, presentó su libro en 2017, publicándose en España un año después.
Debo hacer un aviso para navegantes antes de adentrarnos en mi comentario. Estamos, sin duda, ante un texto de filosofía que, por ello, es a veces algo arduo para el lector profano, pues propone ideas cuyo desarrollo puede ser poco accesible para quien no cuenta con cierto bagaje teórico en tan abstracta disciplina. Sin embargo, siendo el fútbol el referente último de sus reflexiones, y estando dotado el autor de notables cualidades comunicativas y de un afilado y muy británico sentido del humor, la lectura resulta extraordinariamente amena y entretenida, amén de divulgativa, interesante e instructiva, sobre todo para los amantes del balompié -el libro está lleno de referencias que solo disfrutarán plenamente los connaisseurs-, pero también para cualquier lector con curiosidad por explorar las dimensiones morales, políticas, sentimentales, ideológicas, intelectuales y culturales del formidable fenómeno que representa en el mundo entero este deporte.
El propósito último que mueve al autor no es otro que describir la experiencia viva del fútbol o, dicho de otra manera, poner palabras, nombrar -y por tanto comprender y explicar- lo que los aficionados entienden naturalmente. En esas dos formulaciones se recogen las dos grandes fuerzas que recorren el texto: la pasión y la razón.
El filósofo es, ante todo, un enfervorizado hincha futbolístico. Son numerosos los pasajes en los que emerge esa condición arrebatada que encuentra su manifestación más destacada en su cualidad de aficionado del Liverpool: los episodios de la infancia, con el padre llevándolo a Anfield para ver juntos los partidos del equipo favorito, en una experiencia de iniciación tan común en cuantos disfrutamos del fútbol; el recuerdo de los olores del estadio; la nostalgia de los momentos vinculados al fútbol, desde la fascinación por los héroes hasta el regreso a casa tras una derrota o la emoción de las victorias; el vínculo eterno con los colores del equipo elegido -mi único compromiso religioso es para con el Liverpool Football Club-; la perdurabilidad de la obsesión futbolística en la edad adulta -Tuvieron que refrenarme para que no se la dedicara a Kenny Dalglish, dice a propósito de su tesis doctoral, que pretendía “ofrendar”, contra el criterio académico, al mito red; la repetición de los mismos rituales de la niñez junto a su hijo. Para subrayar este contenido sentimental, el texto aparece salpicado con cerca de cuarenta fotografías de jugadores, entrenadores, aficionados y estadios que transmiten esa dimensión mítica y legendaria del deporte rey.
Desde esta posición emotiva se eleva la construcción racional en la que el libro consiste, una operación hasta cierto punto inusitada si tenemos en cuenta los prejuicios que a menudo inspira el fútbol, concebido desde ciertos sectores progresistas como opio del pueblo o entretenimiento destinado a mantener a la gente embrutecida. Sin embargo, las cosas han cambiado, apunta Critchley. Y así, sumándose a esa tendencia renovadora, recorre temas de tanta enjundia filosófica como la pasión, el espacio, el tiempo, la razón, la estética, la moral, la política, la identidad, la pertenencia o la religión, cuestiones filosóficamente ciertas, pero aún más ciertas en su aplicación futbolística.
Con abundante presencia de pensadores como Gadamer, Sartre, Heidegger o Norbert Elias, y con incontables referencias a mitos del fútbol -dos de ellos, Zinedine Zidane y Jürgen Klopp, objeto central de su atención-, el análisis asume la contradicción intrínseca que supone la afición futbolística. El fútbol es la exacerbación de algunas de las peores facetas del capitalismo: la mercantilización, el colonialismo, el nacionalismo, el uso interesado de la psicología de masas, el tribalismo, el machismo o los excesos del mundo globalizado. Pero junto a todo ello están también su magia y su capacidad de encantamiento, su fascinación y su belleza, el idealismo y la nostalgia, la esperanza y la ilusión, la fe y el encanto irracional que conlleva.
El choque frontal y, sin embargo, la necesaria coexistencia entre razón y fe, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre la forma y el contenido, entre la cotidianeidad y la realidad transfigurada, entre la libertad y el destino, entre lo bello y lo sublime, entre lo apolíneo y lo dionisíaco, entre la inteligencia y la estupidez, entre la seriedad y el juego, entre la sujeción a las reglas y el hechizo de su transgresión, entre la eficacia del resultado y la genialidad artística, entre la rutina y el éxtasis, entre la atracción visceral y el reproche intelectual, forman parte del misterio del fútbol que Critchley intenta desentrañar mediante categorías filosóficas que nos muestran aspectos inusitados del balompié o, mejor aún, perspectivas novedosas sobre aspectos bien conocidos.
Estas reflexiones condensan un pensamiento profundo y vivaz que salta de un aspecto del fútbol a otro recorriéndolos todos con inteligencia y lucidez: el éxtasis sensorial, la sumisión al destino y la vivencia de la libertad, lo apotropaico -la magia que mantiene a raya la mala suerte-, la memoria compartida, la pertenencia a una colectividad, la experiencia de la historicidad, el juego y la consciencia del juego, el respeto a las normas y su forzamiento en las trampas, la inteligencia de los hinchas o el fútbol como experiencia dramática.
Una original aproximación racional al universo futbolístico que puede resultar un excelente complemento a la desbordada pasión que prometen las próximas semanas.
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Simon Critchley. En qué pensamos cuando pensamos en fútbol. Editorial Sexto Piso. Madrid, 2018. Traducción de Milo J. Krmpotic. 176 páginas. 17.90 euros
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