En la cima de una vetusta torre vivía una polilla gris. Desde el primer día de su vida, sintió un odio profundo e inexplicable hacia el sol. Cada mañana, cuando los destellos dorados se filtraban por la ventana, la mariposa se ocultaba en el rincón más umbrío, percibiendo cómo un intenso escozor le recorría las alas.
—¿Por qué existes? —le gritaba al sol desde su rincón—. Eres deslumbrante, molestas mis ojos y me obligas a vivir en las esquinas. ¡Te odio!
El sol, en su colosal omnisciencia y grandiosidad, continuaba impertérrito su trayectoria, bañando de luz la torre sin conmoverse ante los improperios del insignificante se
Carcomida por su animadversión, la polilla pasaba los días maquinando planes para apagarlo. Llevaba polvo de carbón y cenizas en sus patitas, intentando arrojarlos hacia arriba. Pero el viento se llevaba sus esfuerzos, y las partículas caían sobre ella misma, ensuciando sus alas. Mientras tanto, el sol seguía brillando radiante.
Cansada de desperdiciar su vida, la polilla decidió escalar la montaña más alta para arrojar su cuerpo entero contra el sol y destruirlo de una vez por todas. Voló con todas sus fuerzas, ciega de rabia.
Al aproximarse, el calor se hizo abrasador. En lugar de apagar el sol, sus pequeñas alas comenzaron a achicharrarse. Se desplomó, zigzagueante, hasta estrellarse contra un cúmulo de tierra gélida y con sus alas maltrechas.
Mientras yacía, gimiendo, una lechuza sabia aterrizó en una rama próxima y la observó con desconsuelo."
—Mariposa nocturna —dijo la lechuza—. Tus maquinaciones para asolar el sol solo terminaron por arruinarte. El sol continuará dando su calor al mundo, mientras tú misma elegiste quedarte en la penumbra y soledad.
¿De verdad, nadie ve el paralelismo de la presidenta de las Juventudes Socialistas de España con el «Decálogo del joven socialista» publicado en su revista oficial Renovación- el 17 de febrero de 1934?
¿De dónde viene el odio a una joven de 27 años?. A veces la biografía del personaje puede justificarse: unos padres verdugos, frustración, envidia, violada o humillada en la infancia, o la adolescencia, acosada en el colegio, emparejada con un maltratador, envidia, miedo a lo diferente, posición ideológica o religiosa, necesidad de encontrar culpables… O también suposiciones reales o imaginarias
Sea cual fuera el motivo, sentí pena porque el odio que destilaban sus palabras, encubre muchas causas. O también puede ser que quien odia sin motivo oculta que en realidad a quien odia es a sí mismo (Freud). Pero el odio más peligroso es el que tiene un origen más enfermizo; son aquellos que tienen algo que ver con los trastornos de la personalidad cuyos síntomas son paranoides y sádicos. En estos últimos casos, si el sujeto además adquiere poder, los estragos que ocasiona van a ser mucho mayores, como demuestran muchos ejemplos históricos:
Antonio Salieri: Famoso compositor cuya relación con Wolfgang Amadeus Mozart quedó inmortalizada por la leyenda de que su profunda envidia artística lo llevó a conspirar contra el genio.
Reina María Antonieta: Durante su reinado en Francia, su aversión y celos hacia la creciente popularidad y el talento de su propia modista, Rose Bertin, marcaron su vida en la corte.
Salustio: El historiador romano mostró una intensa envidia (y resentimiento político) hacia la inmensa fama y el prestigio de Cicerón en sus escritos.
Constantino el Grande: Se dice que su intensa envidia por el brillo, la popularidad y la inteligencia de la filósofa y matemática Hipatia de Alejandría
Tal vez el mito de Caín y Abel sea una de las primeras expresiones del odio que podamos encontrar en la tradición occidental.
El odio es uno de los peores sentimientos que el ser humano puede experimentar. La energía negativa se va cargando con el roce y con el tiempo. El que odia puede llegar al extremo de desear la enfermedad, el sufrimiento y la muerte del odiado. Quien vive obsesionado en destruir a otros, termina destruyéndose a si mismo.
«No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores»
La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.
Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.
La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.
En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.